LOS EFECTOS DEL PLAN SOBRE EL EMPLEO

Pero... ¿hubo alguna vez 800.000 puestos de trabajo?

La historia de los 800.000 puestos de trabajo se repite. Como en 1982, el PSOE asume un compromiso. No parece que el tiempo le haya dado la razón

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en Moncloa. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en Moncloa. (EFE)
Adelantado en

El diablo, como dicen los anglosajones, está en los detalles. Y tal vez por eso merezca la pena poner la lupa en el impacto que pueda tener en la economía la inyección de 72.000 millones de euros en tres años, como avanzó este miércoles el presidente del Gobierno. Es decir, unos 24.000 millones al año entre 2021 y 2023, siempre que España ejecute al 100% el programa de ayudas a fondo perdido. Sánchez no mencionó los 70.000 millones, aproximadamente, de los que dispondrá España para gastar, pero en este caso no como una transferencia sino como un préstamo.

¿Qué significan esos 24.000 millones respecto del peso del conjunto del sector público en la economía? En términos absolutos, se trata de una cantidad muy relevante, supone el 20% de lo recaudado por IRPF, pero si se compara con el presupuesto de gastos del conjunto de las administraciones públicas en 2019, antes de la pandemia, el impacto es más relativo. Ese dinero representa apenas el 4,6% de lo que se gastó el Estado el año pasado (521.949 millones de euros).

¿Quiere decir que esos 24.000 millones son poco relevantes? En absoluto, hay que tener en cuenta que el conjunto del gasto público recoge partidas, como el abono de las pensiones o el sueldo de los empleados públicos, que hay que pagar porque son obligaciones reconocidas, pero no son inversión sino gasto, al contrario que los fondos europeos, que se destinarán a inversión productiva, lo que significa que, en teoría, deben ser un multiplicador del crecimiento.

El Gobierno ha estimado que por cada 100 euros que invierta procedentes de los fondos europeos, el PIB avanzará 120 euros, lo que explica los cálculos que ha hecho Economía, que estima un crecimiento adicional de 2,5 puntos anuales de PIB entre 2021 y 2023.

Pero... ¿hubo alguna vez 800.000 puestos de trabajo?

Para hacerse una idea de lo que representan esos 24.000 millones respecto de la inversión pública, hay que tener en cuenta lo que destinó el sector público a esta partida el año pasado. En concreto, la formación bruta de capital fijo (las inversiones) consumió 25.372 millones. Es decir, una cifra muy parecida al dinero que llegará de Europa. Por lo tanto, en 2021, España podrá invertir prácticamente el doble que en un año normal. Sánchez confirmó este miércoles que el Tesoro Público, acudiendo a los mercados, adelantará 27.000 millones, incluso por encima de lo previsto en 2020.

Ganar las elecciones

En total, uno 52.000 millones que, según el presidente del Gobierno, servirán (faltan las asignaciones de 2022 y 2023) para crear 800.000 puestos de trabajo en tres años, cifra que, inevitablemente, ha hecho recordar el célebre compromiso del primer Gobierno de Felipe González, que ganó las elecciones prometiendo crear 800.000 empleos en la legislatura 1982-86.

Lo cierto es que, en ese periodo, entre el cuatro trimestre de 1982 (las elecciones se celebraron el 28 de octubre) y el mismo periodo de 1986, se destruyeron 118.000 puestos de trabajo. Por lo tanto, muy lejos de lo prometido en campaña electoral. El año se cerró con 11,36 millones de ocupados.

¿Qué había pasado? Pues ni más ni menos que, para sanear el déficit crónico de la balanza de pagos, el Gobierno se vio obligado a ajustar la economía. En concreto, Miguel Boyer se estrenó en el cargo con una devaluación del 8%, mientras que, en paralelo, hubo que sanear el tejido productivo, desatendido tras dos choques petrolíferos porque lo prioritario era consolidar la democracia. Es decir, llegaron las reconversiones industriales.

La expansión llegó a partir de 1986, con la entrada en la antigua Comunidad Económica Europea, cuando la inversión extranjera se multiplicó de una forma casi exponencial. Principalmente, por la llegada de fondos estructurales.

¿Qué resultado tuvo ese enorme flujo de dinero, similar al que ahora va a aterrizar con el fondo Next Generation UE, sobre el empleo? Pues más bien pobre. Entre el cuarto trimestre de 1986, un año completo ya en Europa, y el mismo periodo de 1995, ya fuera de la recesión de los primeros años noventa, mucho menos intensa que la actual, la economía española fue capaz de crear 1,23 millones de puestos de trabajo. Es decir, una media anual de 137.000 puestos de trabajo.

El doble de puestos de trabajo

Eso quiere decir que el Gobierno promete ahora crear el doble de puestos de trabajo que los conseguidos en aquel periodo, histórico en términos de llegada de fondos extranjeros, tanto de inversión privada, pues España se puso de moda gracias a las oportunidades inmobiliarias y a la compra barata de empresas, como pública a través de la Unión Europea.

Pero... ¿hubo alguna vez 800.000 puestos de trabajo?

Algunas estimaciones han calculado que entre 1986 y el año 2000 llegaron a España más de 100.000 millones de euros en fondos europeos. Y hay que tener en cuenta que buena parte de esa inversión se destinó a sectores de alta intensidad laboral, como las obras públicas: carreteras, aeropuertos, líneas de AVE…, cuya capacidad de crear empleo en el corto plazo es sensiblemente mayor que en sectores de alto valor añadido, que son, precisamente, a los que se dirige el plan presentado ayer por el presidente del Gobierno. En particular, transición energética y transformación digital, y cuya ejecución es mucho más larga.

La causa de esta incoherencia entre el volumen de inversión y el número de empleos creados tiene que ver, como múltiples estudios han acreditado, con la escasa eficacia del mercado de trabajo, anclado en la precariedad y en el empleo de bajo valor añadido por un problema estructural relacionado con la formación, que hace que España haya tenido en las tres últimas décadas un desempleo medio superior al 12%, y en algunos momentos de más del 20%.

Es más, entre el segundo trimestre de este año y el mismo periodo del año anterior, la economía española ha perdido 992.400 empleos, lo que da idea de lo rápido que es destruyendo y lo que le cuesta generar ocupados. De hecho, esos 800.000 puestos de trabajo no cubrirían los empleos que se han perdido en medio año. Aunque es cierto que también hay que sumar los que la economía española sea capaz de crear con su actividad ‘normal’, al margen de los fondos europeos. Ahí está la principal veta del empleo. Parafraseando a Jardiel Poncela, pero... ¿hubo alguna vez 800.000 puestos de trabajo?

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios