El plan Sánchez para salvar el PIB con fondos UE necesita el multiplicador más optimista
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En el rango superior de previsiones del BdE

El plan Sánchez para salvar el PIB con fondos UE necesita el multiplicador más optimista

El presidente prevé que los 72.000 millones de la ayuda europea aportarán "más de 2,5 puntos anuales al PIB", lo que significa que superará los 90.000 millones de euros

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

La ayuda europea será clave para la recuperación de la economía española de cara al próximo lustro y, lo que es más importante, para transformar el tejido productivo del país. Es una oportunidad histórica, fruto de la solidaridad europea, que presentó el presidente Pedro Sánchez el martes en un acto en la Moncloa con empresarios, sindicatos y embajadores. Allí, anunció que España ejecutará 72.000 millones de las ayudas en los próximos tres años, empezando por 27.000 millones ya en 2021.

Estos fondos aportarán “más de 2,5 puntos anuales de PIB”, una cuantía muy significativa. Sirva como comparación que esta es la tasa de crecimiento medio que registró España en el último ciclo expansivo, desde 2013 hasta 2019. El Gobierno estima que estos 72.000 millones de la ayuda europea se traducirán en unos 90.000 millones adicionales de PIB (en precios de 2020). Esto significa que aplica un multiplicador de casi 1,3, esto es, cada euro de ayuda generará 1,3 euros de PIB. Una cifra que es ambiciosa si se tiene en cuenta que los últimos estudios empíricos sitúan el multiplicador más cerca de la unidad.

Foto: La titular de Hacienda, María Jesús Montero (i), y la de Economía, Nadia Calviño. (EFE)

Si se compara con las proyecciones que realizó hace menos de un mes el Banco de España, se sitúa claramente en la parte más optimista. El ejercicio que realizó el BdE estimó que el multiplicador se situaría entre el 0,8 y el 1,3 si España destinaba los fondos a inversiones y se canalizaban rápidamente. La agenda del Gobierno cumple ambas premisas: el dinero se canalizará rápidamente y se destinará a inversiones. Sin embargo, para alcanzar sus objetivos, no hay margen de error.

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Será necesario ejecutar todos los fondos disponibles y maximizar su eficiencia para lograr tal nivel de estímulo en el corto plazo. El riesgo, por tanto, es que la desviación sea a la baja y que la aportación de la ayuda europea no alcance esos 2,5 puntos del PIB. Pero, además, el segundo riesgo es que los fondos no se utilicen de forma eficiente y el multiplicador termine siendo inferior a 1, lo que supondría que el gasto sería inferior al PIB generado. Sin embargo, si se logran los objetivos iniciales de crecimiento económico y de transformación económica, el plan conseguirá sentar las bases para elevar el crecimiento potencial del PIB. El objetivo es que ascienda al 2%, según explicó la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, durante la presentación del plan.

El Gobierno estima que en el primer año de la ayuda, 2021, será capaz de ejecutar 27.000 millones de euros en inversiones. Con esta cuantía, aumentará el PIB en 2,6 puntos, esto es, unos 28.700 millones de euros (partiendo sobre las previsiones del cuadro macroeconómico del Gobierno). Esto significa que en el primer año, el multiplicador de la inversión se situaría en el entorno del 1,1.

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Consulta todos los datos de Panel Económico.

De cara a 2022 y 2023, este multiplicador crece rápidamente, ya que los fondos invertidos son menores (quedarían 22.500 millones en cada uno de los dos años siguientes). Sin embargo, aunque se reduce la inversión, crecería rápidamente su impacto en el PIB, ya que aportaría unos 2,5 puntos de producción cada año, algo más de 30.000 millones de euros (en precios de 2020). Eso significa que entre 2022 y 2023, el multiplicador de la inversión se aproximaría a 1,4, una cifra muy ambiciosa.

Para lograr este resultado, será imprescindible que el ‘efecto arrastre’ del sector público sea capaz de tirar de la inversión privada. De esta forma, cada euro de inversión pública será capaz de elevar la producción total de España en una cuantía superior y permitirá crear empleo y fomentar la demanda interna. Una vía para lograrlo será la colaboración público-privada, pero no solo. La provisión de bienes y servicios que requerirán las administraciones públicas puede fomentar el crecimiento de las empresas, la búsqueda de nuevos negocios y, en definitiva, la contratación de más trabajadores. Un reto con el que España se juega su futuro económico y su credibilidad en Europa.

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