LA ERA DE LOS TIPOS DE INTERÉS NEGATIVOS

El BCE paga ya un 1% a los bancos para que concedan créditos

La política de tipos de interés negativos da un paso más. Ahora es el BCE quien paga un 1% a los bancos para que presten dinero a las empresas y las familias

Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)
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Un paso más en la política de tipos de interés negativos. El gobernador del Banco de España ha revelado este jueves que el Banco Central Europeo (BCE) presta ya al -1% a los bancos para que estos concedan préstamos a sus clientes. En el caso de los créditos destinados a los hogares, han quedado excluidas las operaciones inmobiliarias. En concreto, ha dicho Hernández de Cos, la pandemia ha obligado al banco central a establecer “condiciones especialmente ventajosas” para la banca a través de operaciones de financiación a plazo más largo, “siempre y cuando cumplan con unos objetivos de concesión de crédito a empresas y hogares”.

Para tener acceso a ese -1%, los bancos deben ofrecer colaterales —garantías para prevenir casos de quiebra— cuya calidad también se ha rebajado. El BCE, de hecho, ya acepta colaterales de mayor riesgo y, muy especialmente, créditos avalados por los distintos programas de las autoridades nacionales, como los concedidos por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Tan solo por esta vía, los bancos recibieron 1,31 billones de euros en junio.

Fuente: Banco de España.
Fuente: Banco de España.

La propia banca ya se ha adentrado con sus clientes en el proceloso mundo de los tipos de interés reales y cobra, en España, un 0,21% por los depósitos de las empresas. Por el momento, esa rentabilidad negativa no se aplica al ahorro de las familias. Sin embargo, y pese a estas facilidades, según datos del propio banco central, la financiación a los hogares desciende ya un 0,9% en tasa interanual, con lo que ya son seis meses consecutivos en negativo. En el caso de las empresas, el crecimiento es del 4,2%.

Estas medidas de choque, según Hernández de Cos, persiguen un triple objetivo: asegurar la liquidez de los agentes económicos, alimentar la inflación y estimular la economía, de ahí que el gobernador, que es miembro nato del consejo del gobierno del BCE, haya adelantado que “deberemos mantener un estímulo monetario significativo hasta que logremos que la recuperación sea sólida”. Y hoy por hoy, ese escenario queda todavía lejos. Es más, el Banco de España se pone la venda antes de la herida y adelanta que “estamos dispuestos a recalibrar las medidas anteriores, o a introducir otras nuevas si fuera necesario, para cumplir con nuestro mandato de estabilidad de precios”.

Fuente: Banco de España.
Fuente: Banco de España.

¿Qué nuevas medidas? El gobernador Hernández de Cos ha reconocido límites en la política de tipos de interés negativos, ya que ello podría ser perjudicial para los propios bancos comerciales, toda vez que el rendimiento de sus activos también sería negativo. Y lo que no es menos relevante, ello afectaría a la oferta de crédito.

Recortes adicionales

En Europa, ha recordado el gobernador, el tipo de interés de la facilidad de depósito del BCE se encontraba ya en un -0,5% antes de la crisis del covid-19. Precisamente, para penalizar a la banca y evitar que acumule liquidez. “Aunque la puerta está abierta a futuros recortes adicionales en ese tipo de interés”, ha dicho, “parece evidente que la política monetaria convencional dispone de un margen de maniobra relativamente acotado en las circunstancias actuales”. Es decir, tiene límites que la hacen ineficiente.

Esto explica que, desde la autoridad monetaria, se lance un mensaje claro a los gobiernos nacionales, quienes, en última instancia, son los responsables de las políticas fiscales expansivas, hoy avaladas por el propio BCE con su artillería de fuego.

En su opinión, una “retirada prematura” de la expansión fiscal supondría perjuicios para el tejido productivo del área del euro y, potencialmente, para el sistema financiero. Esos perjuicios, asegura, “exceden los posibles costes a medio plazo de mantenerlas en el tiempo”. Incluso, sugiere, no puede descartarse que, dependiendo de la evolución de la pandemia y su impacto económico, “haya que aumentar” las políticas expansivas.

Fuente: Banco de España.
Fuente: Banco de España.

El gobernador lo ha dicho en un discurso durante un encuentro con exalumnos de la Universidad de Deusto en el que ha recordado que esta estrategia expansiva desde todos los ángulos de la política económica ha conseguido no solo garantizar la liquidez del sistema productivo, también alimentar la inflación y favorecer el crecimiento económico.

Según sus estimaciones, el impacto acumulado sobre el crecimiento del PIB de las medidas de expansión monetaria “sería algo mayor en el caso de la economía española” respecto de la europea. En relación con la inflación, sin embargo, los resultados han sido muy modestos.

Un círculo vicioso

El IPC en la eurozona se situó en el -0,2% en agosto y su componente más estable, la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, se situó en un nivel muy reducido, del 0,4%. Las proyecciones del BCE anticipan una recuperación gradual en los próximos años. En 2022, se situaría tan solo en el 1,3%. Por lo tanto, como reconoce Hernández de Cos, “muy alejada de nuestro objetivo de inflación”.

Fuente: Thomson Reuters.
Fuente: Thomson Reuters.

Esto se debe, ha admitido el gobernador, a que “la política monetaria [es] potencialmente muy efectiva en su lucha contra la inflación, pero no tanto en su lucha contra la deflación o incluso contra una inflación persistentemente baja”.

Esto explica, en su opinión, que haya riesgos de caer en un “peligroso círculo vicioso”, toda vez que las expectativas de inflación de los agentes económicos tenderán a reducirse si son conscientes de las limitaciones de los bancos centrales para impulsar los precios. Sobre todo si, en paralelo, el tipo de cambio efectivo nominal del euro (incorporando la inflación respecto del dólar) contrarresta “buena parte de nuestro estímulo”. Por eso, sostiene, “no cabe margen para la complacencia”. Y eso es, justamente, lo que está sucediendo con la apreciación del euro.

Para cambiar esa percepción, lo que propone el gobernador, en línea con lo que acaba de hacer la Reserva Federal, es revisar el objetivo de inflación actual —consistente en una tasa inferior pero cercana al 2%—, que, según Hernández de Cos, “es susceptible de ser reformulado”. Esta misma idea fue sugerida el miércoles por la propia presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Fuente: Thomson Reuters.
Fuente: Thomson Reuters.

Y, en concreto, lo que propone es que “cabría la posibilidad de dotar dicho objetivo de una naturaleza más simétrica, que deje claro que el grado de tolerancia hacia desviaciones de la inflación por encima del objetivo será el mismo que cuando tales desviaciones se produzcan por debajo”.

Es decir, dicho de forma más sencilla, mayor tolerancia con la inflación, como ha asumido la Fed, destinada a compensar los periodos en los que el IPC está hundido. La autoridad monetaria confía en que si deja clara la promesa de que la inflación va a subir más de la cuenta, por encima del 2%, incrementará las expectativas de aumento de los precios y, por lo tanto, se conseguiría una rebaja de los tipos de interés reales, que es la gran obsesión de los bancos centrales para estimular la economía.

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