El BCE mejora las previsiones del PIB (-8%) y admite estar siguiendo de cerca al euro
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SIN CAMBIOS DE POLÍTICA MONETARIA

El BCE mejora las previsiones del PIB (-8%) y admite estar siguiendo de cerca al euro

Lagarde ha reiterado que el tipo de cambio no es el objetivo del BCE, que la institución vela por la estabilidad de los precios. Pero, en esto, la presidenta ha reconocido que el euro es un factor relevante

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El BCE mejora las previsiones del PIB (-8%) y admite estar siguiendo de cerca al euro

Ha sido una vuelta del verano tranquila. El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido su política monetaria sin cambios en la reunión celebrada entre ayer miércoles y hoy jueves. El mercado así lo esperaba aún pese al entorno de fortaleza del euro y baja inflación, además del contexto general de la crisis del coronavirus. Los mercados de renta variable y deuda mantuvieron cierta apatía ante el anuncio, mientras que el euro aplaudía la comparecencia de la presidenta Christine Lagarde con subidas del 1% frente al dólar.

La francesa ha detallado las nuevas predicciones económicas, actualizando las presentadas en junio. Ha revisado ligeramente al alza la de 2020, ya que antes esperaba una contracción del 8,7% del PIB y este jueves ha anunciado que espera una caída del 8%. Las de 2021 y 2022 se han recortado ligeramente hasta un 5% y un 3,2%, respectivamente. Estas previsiones no incluyen el impacto del fondo europeo de recuperación, el incremento del PEPP de junio o la solidez de la moneda.

En cuanto a la inflación, que alcanzó en agosto terreno negativo, el BCE espera que esta se mantenga bajo cero en los próximos meses y que vuelva a recuperarse a principios de 2021. Asimismo, prevé que esta cierre 2020 en un 0,3%, sea del 1% el año que viene (más elevada que la de las previsiones de junio), y alcance una tasa del 1,3% en 2022. La estabilidad de los precios, con un objetivo de la inflación por debajo pero cercano al 2%, es el motivo que persigue habitualmente la política monetaria del BCE. Una vez, controlados (al menos de momento) los riesgos de fragmentación financiera, el foco vuelve a estar en la evolución de los precios.

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Un parámetro que se ve desafiado, además de por el entorno de crisis, por la fortaleza que el euro ha registrado este verano. La divisa ha vivido una revalorización frente al dólar a doble dígito este año gracias al reequilibrio de política monetaria entre EEUU y la eurozona, así como la evolución de la pandemia y el plano político en el país norteamericano y los nuevos acuerdos fiscales alcanzados en Europa.

No obstante, Lagarde ha querido reiterar que no va a ejercer control sobre la divisa, ya que no está dentro de su mandato. "Los miembros del consejo han debatido y están siguiendo el tipo de cambio, pero no es el objetivo del BCE", ha zanjado Lagarde en la rueda de prensa. Sin embargo, la presidenta ha subrayado que el consejo "sigue este parámetro de cerca porque el valor externo del euro tiene efecto sobre los precios de la eurozona", una apreciación que ha impulsado al euro ha acelerar las subidas de alrededor del 1% tras la rueda de prensa.

Sin cambios

En las reuniones de esta semana, el BCE ha mantenido los tipos de interés en el 0% los de operaciones principales de financiación, en el 0,25% los de facilidad marginal de crédito y en el -0,5% la tasa de facilidad de depósito. Por otro lado, tampoco ha tocado el programa especial contra la pandemia (PEPP, por su siglas en inglés) de 1,35 billones de euros ni el programa de compra de activos (APP), cuyas compras netas se realizarán hasta junio de 2021 y las reinversiores de la deuda que venza se producirán hasta finales de 2022.

La institución continuará comprando 20.000 millones netos al mes bajo su programa tradicional de compra de activos (APP, por sus siglas en inglés). Hasta final de año, dispone de un paquete de compras adicional de 120.000 millones para distribuir en los meses en que considere más adecuado.

Los analistas no esperaban grandes movimientos del BCE porque la entidad todavía está lejos de quemar el PEPP, si haber alcanzado todavía la mitad de todo el paquete en su inyección de liquidez. Sin embargo, sí que han puesto toda su atención acerca de un incremento de las herramientas monetarias hacia finales de año, dado que las previsiones de inflación a medio plazo siguen muy por debajo del objetivo.

Foto: (EFE)

Lagarde ha reconocido uso dual del PEPP como una herramienta que responde tanto al riesgo de fragmentación como de la función monetaria de controlar la función, como ya avanzó el economista jefe del BCE Philip Lane en Jackson Hole. "El PEPP tiene una función dual y continuará respondiendo a estas dos funciones", lo cual señaliza una disposición del BCE a aumentar los estímulos más adelante si la inflación no se acerca a su objetivo, tal y como apuntan las previsiones. "Esperamos que continúe estabilizando las condiciones de financiación, el riesgo de fragmentación, pero también asegurando que la inflación se acerca al objetivo a término medio".

Tampoco hay que perder de vista los riesgos sobre el ritmo económico en el contexto de la pandemia. En las proyecciones económicas, la presidenta del BCE ha subrayado que el "ímpetu" de la recuperación económica del sector servicios se ha "ralentizado" en comparación con el sector manufacturero en las últimas semanas de agosto. "Los incrementos en las infecciones durante los meses del verano son vientos de cara para las perspectivas a corto plazo", ha matizado.

"Dado el entorno actual de elevada incertidumbre, el Consejo de Gobierno valorará con cuidado los nuevos datos, incluyendo los desarrollos en el tipo de cambio, con respecto a sus implicaciones para las perspectivas de inflación a medio plazo", ha indicado Lagarde.

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