POR LA LARGA VIGENCIA DE LOS CONVENIOS

El derrumbe del IPC garantiza el poder de compra al 90% de los asalariados en 2021

El IPC será negativo este año y en 2021 crecerá apenas un 1%. La larga vigencia de los convenios permitirá ganar poder de compra, ya que las condiciones se pactaron antes del covid-19

Foto: Una frutería, en un mercado de Madrid. (EFE)
Una frutería, en un mercado de Madrid. (EFE)

La economía española entró en abril, en pleno confinamiento, en una nueva fase de muy baja inflación, como les gusta decir a los banqueros del BCE para diferenciarla de la deflación. Pero esa tendencia, lejos de remitir, se ha consolidado en los últimos meses pese a la incipiente recuperación. Hasta el punto de que en agosto el IPC cerró con una caída del 0,5%. Por lo tanto, continúa en terreno negativo.

¿Qué pasará en los próximos meses? Ni el Banco de España ni el Gobierno han actualizado todavía sus estimaciones, pero sí lo ha hecho Funcas, que ha previsto que el IPC continúe en zona negativa hasta el mes de marzo de 2021. Es decir, que si se cumplen las previsiones, la economía española habrá acumulado 12 meses con IPC negativo. Incluso en media anual, que incorpora los meses previos a la pandemia, el IPC habrá bajado un 0,2% en 2020.

Eso quiere decir que este año —por mor de la pandemia y su influencia sobre los precios— todos los asalariados habrán ganado poder adquisitivo, incluidos los del sector público. Sobre todo ese 39% de asalariados, según los datos del Ministerio de Trabajo, que tuvieron un alza salarial superior al 2%. Otro 32% ha visto un incremento situado entre el 1,5% y el 2%, y para casi el 18% el alza se ha situado entre 1% y el 1,5%. Solo un 11% vio cómo sus nóminas crecían menos del 1%. En todo caso, muy por encima de ese -0,2% que variará el IPC en media anual.

Eso quiere decir que este año todos los asalariados habrán ganado poder adquisitivo, incluidos los que pertenecen al sector público

Lo que suceda en los próximos años con la inflación, lógicamente, es un misterio, pero algunas estimaciones, como las de Funcas, sitúan el avance del IPC el año próximo en el 1,1% en términos acumulados (enero-diciembre) o en el 0,9% en media anual. Es decir, todavía muy baja inflación, con un trimestre en negativo.

Porcentaje de trabajadores afectados, por tramos de variación salarial. (Ministerio de Trabajo)
Porcentaje de trabajadores afectados, por tramos de variación salarial. (Ministerio de Trabajo)

Las consecuencias de esta evolución sobre los salarios son evidentes. La primera es que más del 90% de los asalariados privados podrán ganar poder adquisitivo el año próximo. Esto es así porque, en los últimos años, la negociación de los convenios colectivos ha cambiado de forma importante y, en lugar de formarse por uno o dos ejercicios, la tendencia es a alargar su duración, lo que quiere decir que las condiciones salariales que se apliquen en 2021 serán las que se pactaron antes de la pandemia, cuando el IPC se movía entre el 1% y el 2%.

Variación salarial media pactada. (Ministerio de Trabajo)
Variación salarial media pactada. (Ministerio de Trabajo)

Convenios de 10 años

Este año, con datos hasta agosto, los salarios en convenio están subiendo un 1,93%, lo que representa apenas tres décimas menos que en 2019, cuando la economía crecía de forma robusta en comparación con otras economías.

Según el gabinete técnico de CCOO, esta tendencia a alargar la vigencia de los convenios se ha mantenido incluso en 2020, aunque este año es escasamente representativo debido a los meses del confinamiento, que han impedido actualizar las relaciones laborales en las empresas. Aun así, la duración media de los 107 convenios firmados este año se sitúa en 3,8 años, y alcanza los 4,6 años en los 30 convenios de ámbito superior a la empresa.

Variación salarial. (Ministerio de Trabajo)
Variación salarial. (Ministerio de Trabajo)

Estos datos —sostienen los economistas de CCOO— indican un “importante crecimiento” de la vigencia inicialmente pactada con respecto a los datos registrados en mayo de 2019, que fueron de tres años para el total de los convenios firmados hasta esa fecha. Esta tendencia ha llevado al extremo de que en algunos casos se haya llegado a pactar convenios con una duración superior a los 10 años, lo que desaconseja el sindicato.

Esta enorme inercia de los convenios colectivos es la que explica que para 2021 la gran mayoría de las empresas hayan pactado ya las condiciones salariales que aplican a sus trabajadores, aunque, lógicamente, haya que esperar algunos ajustes debido a que en muchos casos la revisión se condiciona a factores como la facturación, la productividad, el absentismo y, por supuesto, los beneficios.

Empleados públicos

No es el caso de los cerca de tres millones de empleados públicos, cuyos representantes deben negociar con el Gobierno sus salarios para los próximos años. Si finalmente se congelan para 2021, como se ha sugerido, la pérdida de poder adquisitivo sería inferior al 1%, prácticamente la mitad de lo que habría ganado este año ese colectivo debido al desplome de la inflación.

La larga duración de los convenios colectivos hace que se desacoplen del ciclo económico, como sucedió en 2009, durante la anterior recesión. Entonces, la gran mayoría de los convenios se habían firmado en un contexto muy diferente, en medio de una economía que crecía por encima del 4%. La crisis, sin embargo, estalló y muchas empresas vieron cómo se hundía la demanda, pero, lógicamente, estaban obligadas a cumplir los acuerdos salariales pactados con los representantes de los trabajadores.

Eso explica que el anterior Gobierno pusiera en marcha un mecanismo de inaplicación de convenios que funcionó entre 2012 y 2014, pero que, a partir de la recuperación, ha dejado de ser significativo. Las últimas cifras oficiales muestran que entre enero y agosto de este año apenas 396 empresas, que dan empleo a 13.592 trabajadores, se acogieron a esta posibilidad (no subir los salarios en los términos pactados), cuando en agosto de 2013, en el mismo periodo, el número de inaplicaciones de convenio fue de 1.694.

La extensa duración de los convenios está avalada por las propias organizaciones confederales. El último acuerdo sobre negociación colectiva se firmó en julio de 2018, y su vigencia finaliza este año. Eso significa que sindicatos y empresarios volverán a la mesa de negociación, pero ahora con un contexto económico muy diferente. Exactamente igual que le sucederá al sector público.

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