La incertidumbre se instala en el mercado

El temor a perder el empleo en España supera el peor momento de la crisis pasada

Las expectativas del futuro inmediato del empleo sufren el mayor deterioro de la historia. Los ERTE han logrado parar el primer golpe sobre el mercado laboral, pero todavía quedan muchos 'rounds'

Foto: Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EFE)
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El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, alertó el lunes durante su comparecencia en el Congreso de que la hibernación de la economía podría dejar heridas estructurales en la economía que retrasarán la recuperación posterior. Estos cambios impedirán que las autoridades económicas puedan reactivar la actividad cuando se solucione la crisis sanitaria, y sus efectos serán duraderos en el tiempo. Este es el mayor enemigo del escenario de recuperación en V y, de hecho, el gobernador reconoció que las previsiones apuntan ahora a una crisis más larga de lo esperado.

Uno de esos efectos estructurales será el impacto sobre la confianza de los agentes económicos, en especial de los consumidores. Si la crisis económica contagia las previsiones de empleo, entonces es complicado que el consumo se recupere rápidamente. Al contrario, si los trabajadores creen que su empleo peligra, aumentarán su tasa de ahorro, recortando el consumo y agravando la crisis económica. Es así como un problema coyuntural se acaba transformando en uno estructural y provoca que la crisis se prolongue en el tiempo.

Las previsiones de empleo se están desplomando en las últimas semanas, lo que muestra el nivel de pesimismo entre los trabajadores y el desplome de la confianza. Así lo ponen de relieve los últimos datos publicados por Eurostat, que recogen la evolución de las expectativas de empleo a tres meses vista de los diferentes países de Europa desagregadas por sectores.

En España, las expectativas de los trabajadores han sufrido tal desplome que son ya más pesimistas que las que llegó a haber en el peor momento de la crisis financiera mundial posterior a la quiebra de Lehman Brothers. En concreto, el índice de expectativas a tres meses se desplomó en abril hasta 64,7 puntos. Se trata del nivel más bajo desde que existen registros, obtenidos a partir de la encuesta de confianza que realiza mensualmente la Comisión Europea.

Este desplome muestra hasta qué punto los españoles temen perder su empleo en el cortísimo plazo. Es comprensible esta situación si se tiene en cuenta el ritmo de destrucción de empleo de los primeros días del estado de alarma, cuando se perdieron casi 900.000 afiliados a la Seguridad Social en solo 15 días. Tal volumen de despidos afectó gravemente la confianza de muchos trabajadores. Sin embargo, la pérdida de empleo fue moderada en comparación con otras crisis gracias a los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo), que lograron parar una parte del primer golpe. Pero lo peor todavía no ha pasado y ahora pesa sobre estos trabajadores la incertidumbre de si podrán recuperar su empleo.

[Lo que no dicen los datos del paro]

Según las últimas cifras del Gobierno, el número de trabajadores afectados por ERTE se sitúa en 3,5 millones, esto es, casi tantos como parados había en España antes del estallido de la pandemia. Estos trabajadores tendrán que reincorporarse a la actividad a medida que se levantan las restricciones a la actividad y al consumo.

Sin embargo, más de 130.000 empresas se han dado de baja durante estas semanas y otras tantas no recuperarán su nivel de actividad durante varios meses. De ahí la incertidumbre sobre la recuperación del empleo. Además, aunque los ERTE tienen la cláusula de garantía del empleo, esta se podría evitar si una empresa va camino del concurso de acreedores, un escenario que puede ser la realidad futura para una parte del tejido productivo.

Ante esta coyuntura, las expectativas de empleo de los trabajadores se han deteriorado de forma abrupta en las últimas semanas, con descensos que no se habían visto ni siquiera durante la crisis de Lehman Brothers. La caída es generalizada en todos los sectores, aunque los más perjudicados son la construcción y los servicios. Es normal que así sea, ya que son también los que más empleo han destruido durante la crisis. De ahí que muchos trabajadores teman ahora por su puesto si se tiene en cuenta que ya han sido despedidos muchos de sus compañeros.

En concreto, en el sector de la construcción, el indicador de expectativas de empleo en los próximos tres meses se hundió en abril 40,1 puntos, la tercera mayor caída de toda la eurozona, solo mejor que Grecia y Eslovenia. En los servicios, la caída también ha sido muy relevante, asciende a 30,6 puntos, también entre los peores puestos de la eurozona.

Pero la crisis no solo afecta los sectores con más empleo temporal y de bajo valor añadido, también está golpeando con dureza la industria, en especial la relacionada con la inversión de los hogares. Una vez más, la caída de las expectativas y el cierre de los negocios vuelven a pasar factura. La industria que peor lo está pasando es la del automóvil, que tiene una gran implantación en España. Como consecuencia del momento tan delicado que vive una parte de la industria, las expectativas de empleo se han hundido en 29,7 puntos.

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