HACEN FALTA REFORMAS ESTRUCTURALES

El "milagro económico español" toca a su fin por la caída de la productividad

La aseguradora Allianz, que es el cuarto principal acreedor del Tesoro, avisa de un descenso del margen de beneficio de las empresas por el incremento del salario mínimo

Foto: Un operario trabaja en un alcantarillado en Bilbao. (EFE)
Un operario trabaja en un alcantarillado en Bilbao. (EFE)

La economía española ya preocupa en centros de investigación relevantes como el de Allianz. La aseguradora alemana, que es el cuarto principal tenedor de deuda española con 11.900 millones de euros en bonos, anticipa un deterioro drástico del crecimiento entre 2019 y 2020 como consecuencia de la caída de la productividad y la falta de reformas estructurales.

El equipo de investigación de Allianz y Euler Hermes —empresa del grupo— ha publicado un informe titulado 'El fin del milagro español', al que ha tenido acceso este medio, en el que las perspectivas son tan duras como el propio encabezado del análisis. El estudio liderado por el economista Georges Dib considera que la "remontada" de la economía española tras la recesión de 2011 y 2012 se debió al descenso de los costes laborales, sin mejoras en la productividad.

Allianz arguye que después de años de pérdida de peso de los salarios en el producto interior bruto (PIB) ha habido demandas sociales que han derivado al incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) en el Gobierno de Pedro Sánchez. Este aumento potenciará un aumento de los costes laborales contra el margen de beneficio de las empresas, golpeará la productividad y reducirá el aumento de las exportaciones, lo que dinamitará varios puntos de crecimiento acumulado en los próximos años, según la lúgubre proyección de la principal aseguradora alemana.

El equipo de economistas ha reducido las previsiones de crecimiento económico hasta el 2% en 2019 y el 1,8% en 2020, después de una expansión del 2,6% en 2019. La aseguradora cree que la economía podría "no crecer en piloto automático como en los últimos años", pero la fragmentación política "hará mucho más difícil reformas estructurales para compensar la pérdida de competitividad en costes, tales como reformas para priorizar la calidad de las exportaciones españolas y la productividad".

Entre las políticas que reclaman desde Allianz estarían reformas para buscar un mercado laboral más eficiente, como "esfuerzos para desarrollar políticas 'activas' que limitan el paro de alta duración, proponen formaciones más sistemáticamente a cambio de beneficios sociales generosos para luchar contra la precariedad; y reformas que reducen la dualidad del mercado de trabajo", enumera en declaraciones a este medio Ludovic Subran, responsable de investigaciones macro económicas de Allianz y economista jefe de Euler Hermes, que encabeza el equipo del que forma parte Georges Dib, quien firma la investigación. Subran también pide medidas que enfoquen la educación a una mayor competitividad de la economía, para evitar que esta solo mejore con menores costes.

El análisis (adornado con imágenes de aceite de oliva, toros, sevillanas y una catedral) recuerda que la economía se expandió al ritmo de un 2,8% anualizado entre 2014 y 2018, gracias principalmente al aumento de las exportaciones a una media del 4,2%, que facilitó el retorno de 2,6 millones de españoles a un puesto de trabajo.

Contribuciones al crecimiento. (Fuente: Allianz)
Contribuciones al crecimiento. (Fuente: Allianz)

Este ciclo está expirando, afirma Allianz. La aseguradora considera que las políticas económicas deberían centrarse en la productividad después de años de crecimiento basado en costes laborales más bajos. De hecho, la productividad se redujo según sus números un 0,3% en 2018, con el primer descenso en 20 años, y prevé que se estanque este año con un crecimiento nulo. Además, el informe avisa de que la economía española también se verá afectada negativamente por la desaceleración de la demanda externa, que provocará un frenazo en el crecimiento de las exportaciones desde el 2,4% de 2018 hasta el 1% este año, lo que detraerá 0,4 puntos porcentuales al crecimiento en 2019, mientras que la ralentización de la demanda interna sustraerá otros 0,3 puntos porcentuales.

Más peso de las exportaciones

En la última década, el peso de las exportaciones en el PIB se ha elevado del 26% hasta el 33%, además de incrementar la cuota española en la cesta mundial de bienes exportados tras la crisis "más rápido que otros países europeos como Alemania e Italia". Asimismo, el número de empresas exportadoras de forma regular ha crecido hasta un tercio, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, este progreso está explicado por la caída de los costes laborales y no por la calidad de las exportaciones, según el análisis apoyado en parte de la literatura académica. La productividad solo se aceleró en 2012 y 2013 respecto al resto de la eurozona, mientras que los costes laborales unitarios (coste por hora trabajada) han tenido un comportamiento más bajo que el resto del área monetaria "sistemáticamente desde 2009".

Productividad y costes laborales unitarios. (Fuente: Allianz)
Productividad y costes laborales unitarios. (Fuente: Allianz)

El informe asegura que esto muestra que la reforma laboral y los ajustes implementados entre 2010 y 2012 facilitaron un proceso de degradación de los salarios en un contexto de altos niveles de paro. Según estimaciones de la OCDE que cita Allianz, las reformas disminuyeron los costes por hora trabajada entre 1,2 y 1,9 puntos porcentuales entre el cuarto trimestre de 2011 y el segundo trimestre de 2013. De esta forma, el índice de costes laborales unitarios muestra una reducción del 6% entre 2008 y 2017.

"Esta devaluación competitiva ayudó a facilitar el ajuste de la actividad de las compañías ante 'shocks' económicos y elevó el rendimiento de las exportaciones", arguye el economista Georges Dib. Asimismo, la diversificación geográfica de las ventas también contribuyó a que se acelerara el crecimiento real de las exportaciones, tanto en economías desarrolladas como en emergentes. En este contexto, el consumo privado comenzó a recuperarse en 2014, pero con fuertes caídas en los salarios pagados en construcción (-60%), en el sector manufacturero (-23%), real state (-23%) o en transporte y alimentación (-9,3%).

Entre 2010 y 2017, el peso de los salarios en el valor añadido bruto que genera la economía bajó del 54,7% al 51,7%, lo que ha supuesto que los trabajadores han capturado menor riqueza generada en la recuperación. El resultado ha sido demandas sociales, que han conllevado el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) del 22,5% hasta los 900 euros, que impactará en 1,2 millones de empleados, el 8% de la fuerza laboral, estima la firma germana, y de forma indirecta a 2,5 millones de trabajadores. Sus cálculos apuntan a una aportación positiva de una décima porcentual al crecimiento en 2019, que restará una décima a la expansión de 2020, y dos décimas en 2021.

Esto hará que el beneficio de las empresas en promedio descienda 1,5 puntos porcentuales hasta el 41,5% del valor añadido bruto de la economía, mínimo desde 2011. En otras palabras, "después de años más favorables a las empresas, prevemos un reequilibrio, con trabajadores captando una más grande parte del pastel", matiza Ludovic Subran. Allianz también espera un aumento de las insolvencias, ya que encuentra una correlación con la relación entre el crecimiento de los salarios y de la economía. El aumento previsto de quiebras es del 5%, que en 2 puntos porcentuales vendría explicado por el salario mínimo. En este sentido, los sectores de la construcción, el transporte, la hostelería, alimentos y entretenimiento serán los más afectados.

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