una idea que lleva meses circulando

Alemania presiona por un FMI europeo que rivalice en vigilancia económica con Bruselas

La idea de convertir al Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo concebido durante la crisis para rescatar a los países en apuros, en una versión europea del FMI lleva meses circulando

Foto: El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, y el ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan. (EFE)
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, y el ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan. (EFE)

Se va Wolfgang Schäuble, pero no sin dejar un legado. A cambio de los regalos de despedida que recibió de manos de sus colegas del Eurogrupo, el poderoso y controvertido ministro de Finanzas alemán lega a sus socios un 'non paper' o documento no oficial en el que les deja varios recados para cuando ya no esté. Entre ellos, la apuesta de Berlín por transformar el fondo de rescate de la eurozona en un FMI a la europea, con unos poderes que rivalizarían directamente con una Comisión Europea demasiado laxista, a ojos germanos.

El envite no es menor. Durante los años más duros de la crisis, el descontento de los ortodoxos con Bruselas ha ido en aumento. El rol conciliador que ha asumido la Comisión durante las negociaciones del tercer rescate griego —cuando Schäuble puso sobre la mesa otro 'non paper', aquel en el que por primera vez se contempló la ruptura del euro con la salida de Grecia de la moneda única—, sus propuestas para avanzar hacia la mutualización de algunos riesgos bancarios en la eurozona y la flexibilidad que ha permitido a países como España y Francia reducir su déficit público han exasperado a Schäuble y sus afines.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (EFE)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (EFE)

Alemania no ha tenido reparos en criticar abiertamente algunas de las posiciones de la Comisión “más política”, la que capitanea Jean-Claude Juncker, otra figura clave en el universo europeo y abierto federalista. Berlín considera que la Comisión —como el BCE, en otros asuntos— se excede en su mandato, ya que debería ser un actor más neutral y técnico. Y adoptar un perfil más político, aseguran, le impide llevar a cabo con rigor tareas como aplicar las normas de disciplina fiscal o las que buscan asegurar la competencia en el mercado único. Por lo que Berlín busca alternativas.

De fondo de rescate a fondo monetario

La idea de convertir el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo concebido durante la crisis para rescatar a los países en apuros, en una versión europea del Fondo Monetario Internacional lleva meses circulando. Pero no ha sido hasta este lunes cuando los ministros de Finanzas de la eurozona se han sentado a debatirla, sin meterse en sustancia aún. 'A priori', hay consenso en que tras lo más duro de la crisis, el MEDE puede hacer algo más que vigilar que los países rescatados devuelven el dinero prestado. Pero acordar el qué y cómo, es otra historia.

Esto consiste en que el MEDE se dedique a analizar los riesgos que puedan surgir en cualquiera de los países de la eurozona, no solo los rescatados

Berlin apuesta por “extender el radar del MEDE y darle un papel más importante a la hora de monitorizar los riesgos de los países”, tal y como defiende en su 'non paper', según Reuters. Esto quiere decir, ni más ni menos, que el MEDE se dedique a analizar los riesgos que puedan surgir en cualquiera de los países de la eurozona, no solo de aquellos que han sido rescatados, y recetarles medidas para corregirlos. Con lo que el fondo entraría en un terreno hasta ahora exclusivo de la Comisión Europea.

Tira y afloja con Bruselas

“Hay que respetar las competencias [que tiene la Comisión] y evitar crear confusión”, ha advertido el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. El francés, que coordina al equipo que se encarga ahora de vigilar a los países europeos en el plano económico, avisó también de que si el MEDE asume nuevas responsabilidades, estas deberían ir acompañadas de una “responsabilidad democrática” y rendición de cuentas ante los ciudadanos. Algo legalmente muy complicado.

Esto es muy poco posible, al menos por el momento. Fuentes europeas explican a El Confidencial que la corriente de opinión mayoritaria se decanta por cambiar las bases legales del MEDE —que es una institución intergubernamental, al margen del entramado europeo y con sede en Luxemburgo— antes que por abrir ya el melón de los tratados europeos, algo equiparable a emprender una reforma constitucional. Y esta llegará, pero no todavía.

“Hay que respetar las competencias [de la CE] y evitar crear confusión”, ha advertido el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici

Un cortafuegos para la Unión Bancaria

Para lo que sí hay consenso es para que el MEDE suministre el dinero necesario para el cortafuegos que se activaría en caso de que el fondo de garantía de depósitos de la eurozona lo necesitara. Una idea que forma parte de la Unión Bancaria de la eurozona, un proyecto aún a medio terminar precisamente por la negativa de Alemania a avanzar en la mutualización de riesgos, antes de que los bancos saneen a fondo sus balances.

La Comisión Europea presenta una propuesta para tratar de relanzar los trabajos en la Unión Bancaria y se espera, precisamente, que adopte una postura más cauta para aplacar a Alemania. Porque con la salida de Schäuble del Eurogrupo se pone fin a una era, pero no necesariamente a la visión rigorista alemana sobre el futuro de la Unión Europea.

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