España sigue con el déficit por encima del 3 % del PIB

Diez tareas pendientes para la Eurozona tras las vacaciones

Bruselas ha propuesto a los países crear un nuevo pilar sobre el que asentar la Unión Europea: el social. Berlín ha apoyado la idea de crear un ministro de finanzas de la Eurozona

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia Emmanuel Macron. (Reuters)
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia Emmanuel Macron. (Reuters)

Tras el primer verano realmente tranquilo que ha tenido la Eurozona en una década, llega septiembre y toca desempolvar las carpetas de las tareas pendientes. Los trabajos empezarán solo a medio gas, a la espera de que las elecciones federales alemanas del 24 de septiembre confirmen lo que las encuestas anticipan con un amplio margen: el cuarto y decisivo mandato de una Angela Merkel que ya piensa en su legado y ha anticipado su deseo de emprender reformas decisivas en la zona del euro, con el apoyo de Emmanuel Macron. Estos son algunos de los frentes que tienen abiertos:

¿Qué futuro le espera a la eurozona? Este es el debate entre los debates, el que los alemanes están calentando con la circulación de documentos de reflexión en los pasillos de Bruselas. Francia y Alemania están de acuerdo en que hay que integrar más a los socios del euro, lo que no está claro es que coincidan en la receta. De momento, Berlín ha apoyado la idea de crear un ministro de finanzas de la Eurozona, un FMI europeo -rol que quiere que asuma el fondo de rescate permanente, el MEDE- y un presupuesto específico para los Diecinueve, eso sí, de tamaño moderado y para apoyar reformas estructurales en países con poco margen fiscal.

Canciller alemana, Angela Merkel junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron. (Reuters)
Canciller alemana, Angela Merkel junto al presidente de Francia, Emmanuel Macron. (Reuters)

En la construcción de la eurozona se ha quedado a medias la Unión Bancaria, el ambicioso proyecto nacido a calor de la crisis financiera. Tras poner en marcha dos de sus pilares -el Supervisor Único y el Mecanismo de Resolución, que incluye la junta -la JUR- y el fondo de resolución- falta aún un cortafuegos para el fondo de resolución (que podría ser el MEDE) y el tercer pilar: el controvertido Sistema de Garantía de Depósitos, fuente eterna de peleas entre Alemania e Italia. Se espera que este debate se reactive tras las elecciones germanas.

Después de que Italia tuviera que intervenir para respaldar a su banco más antiguo, el Monte dei Paschi di Siena, y tras la resolución del Popular y la liquidación de los bancos del Véneto es imposible negarlo: hace falta reducir aún más los riesgos asociados a los bancos. La eurozona tiene puesta la mirilla en la gran cantidad de créditos morosos que la crisis dejó de herencia envenenada en varias entidades, y se ha tanteado la idea de crear un banco malo europeo. Además, tras los casos del Popular y los bancos del Véneto, ha quedado claro que es fundamental armonizar las normas de insolvencia nacionales si se quiere garantizar la igualdad de trato de las entidades en dificultades.

Las economías de la eurozona deben aún apuntalar el crecimiento, aumentar la inversión, reducir la deuda pública, poner en orden las cuentas

Otro proyecto nacido para paliar las flaquezas que reveló la crisis es la Unión de Mercados de Capitales, ante el menor tamaño de este sector comparado con otros socios, como Estados Unidos, y la fragmentación que este presenta en la Unión Europea. Se trata de dar más opciones a los negocios para financiarse y reducir así la dependencia de la economía real de las entidades financieras.

Bruselas ya da por superada la crisis, pero muchos de sus efectos siguen ahí. Las economías de la eurozona deben aún apuntalar el crecimiento, aumentar la inversión, reducir la deuda pública, poner en orden las cuentas en los países que como España siguen con el déficit por encima del 3 % del PIB y reducir los desequilibrios macroeconómicos.

Vista de la escultura del euro delante de la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort (Alemania). (EFE)
Vista de la escultura del euro delante de la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort (Alemania). (EFE)

El BCE seguirá pendiente de cómo recuperar la inflación y acercarla a su objetivo del “cerca, pero por debajo, del 2 %”, cuando este agosto llegó al 1,5 %, según los últimos datos de la Comisión Europea. Francfort también tiene pendiente ir poniendo fin poco a poco a las sus estímulos extraordinarios, aunque las minutas de julio y las últimas apariciones de Mario Draghi refuerzan la idea de que el Banco Central quiere ser prudente.

No ya la eurozona, sino la UE al completo se ha propuesto impulsar el comercio internacional, pese a las desavenencias con Donald Trump y su agenda proteccionista, y lograr cerrar acuerdos que están al alcance de la mano, como el tratado de libre comercio con Japón.

La UE quiere poner fin a disparidades tan graves como la de las tasas de desempleo o de la competitividad que presentan los países europeos

En materia fiscal, los países de la UE, incluidos los de la eurozona, prevén impulsar en lo que queda de año más medidas para combatir la evasión, por ejemplo con la creación de una “lista negra” europea de jurisdicciones que se pueden considerar paraísos fiscales. También siguen trabajando en otras medidas, como un mayor control sobre los intermediarios fiscales -como los gabinetes de abogados, que ayudan a sus clientes a eludir impuestos- o la base imponible consolidada común del impuesto sobre sociedades para reducir la ingeniería fiscal.

Volver a colocar el objetivo de avanzar hacia una convergencia económica, social y política entre las prioridades de la UE. Se trata de poner fin a disparidades tan graves como la de las tasas de desempleo o de la competitividad que presentan los países europeos, dificultando su coordinación.

Foros y debates académicos hablan de propuestas como crear un seguro por desempleo comunitario, aunque no está claro qué forma podría tomar

Bruselas ha propuesto a los países crear un nuevo pilar sobre el que asentar la Unión Europea: el social. Aunque las políticas sociales están en manos de los países, la idea es ir dando pasos hacia alguna medida de este tipo a nivel europeo. En los foros y debates académicos se habla de propuestas como crear un seguro por desempleo comunitario, aunque no está claro qué forma podría tomar para ser aceptado por todos los países, incluido los que tienen menos paro.

Además del decálogo, la eurozona tendrá que tener en cuenta una cuestión fundamental: el Brexit. Es necesario que ambas partes sean capaces de gestionar unas negociaciones que por el momento han dado pocos frutos sin que les explote en las manos, causando una nueva tormenta económica. Pero además, según pase el tiempo tendrán que gestionar también las expectativas que este proceso genere en los mercados, así como aclarar cuestiones tan peliagudas como el dilema de si los sistemas de contrapartida central basados en Londres podrán seguir llevando a cabo las operaciones en euros.

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