El consumo de cemento vuelve a niveles de 1965 y el sector lanza un SOS
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LA OBRA PÚBLICA SE HUNDE

El consumo de cemento vuelve a niveles de 1965 y el sector lanza un SOS

La recesión continúa en el sector del cemento. La caída de la obra pública ha hecho retroceder el consumo a niveles de hace 50 años. Y nada indica un cambio de tendencia

Foto: Cementos Molins, a las afueras de Barcelona. (Jorge Franganillo/Fliker)
Cementos Molins, a las afueras de Barcelona. (Jorge Franganillo/Fliker)

Los datos son estremecedores. Y ponen de relieve que la crisis continúa siendo una realidad para la industria del cemento. El consumo en obra civil ha caído un 77,5% desde el inicio de la recesión, y lo que no es menos relevante, en el primer trimestre de este año se ha producido un descenso del 27% respecto del mismo periodo del año anterior. Nunca antes, desde que hay series históricas, se habían alcanzado cotas tan bajas. Y lo que es peor, nada indica que se vaya a producir en el corto plazo un cambio de tendencia.

Lo dice Isidoro Miranda, CEO de LafargeHolcim y vicepresidente de la patronal del sector, Oficemen, para quien la falta de Gobierno agrava los problemas. Entre otras cosas, porque es la obra pública la que está soportando los ajustes en el gasto público.

El resultado es que hoy el sector tiene la mitad de plantilla que tenía al comienzo de la crisis y sus datos son similares a los que había en 1965, lo que refleja la situación de la industria del cemento, que vivió su época dorada durante los años de expansión al calor de la obra civil y residencial. Expresado en otros términos, la industria del cemento aportó en el momento más bajo del ciclo (2013) un valor añadido a la economía equivalente a 515 millones de euros, a años luz de los 2.190 millones de antes de la crisis.

La industria del cemento aportó en el momento más bajo del ciclo (2013) un valor añadido a la economía equivalente a 515 millones de euros

Aquello fue un exceso, admite Aniceto Zaragoza, director general de Oficemen, “pero también lo que está sucediendo ahora”. La demanda interna, recuerda, apenas representa el 25% de la capacidad instalada, lo que ha obligado a las empresas a buscar nuevos mercados. Gracias a las exportaciones, el sector mantiene una actividad ligeramente inferior al 50% de la capacidad.

Hoy, España es el primer país exportador de cemento de la UE y el séptimo en el conjunto del planeta, por detrás de Irán, Vietnam o China. Aun así, las exportaciones han retrocedido un 4,4% en 2015, ante el debilitamiento de la economía mundial.

Según las estimaciones de la patronal del cemento, para que la industria recupere un nivel de producción estable, alrededor de 30 millones de toneladas (niveles similares a los de 2009), se necesitará más de una década.

Los datos más recientes no apuntan en la buena dirección. El consumo ha caído un 7,5% en mayo, situándose en 965.465 toneladas, lo que supone 78.535 toneladas menos que hace un año. El sector cementero se está viendo castigado, especialmente, “por la ausencia de medidas que fomenten la recuperación de la obra pública, al contrario que sucede en otros sectores económicos e industriales, que cuentan con más apoyo institucional”, explica el director general de Oficemen.

Obra pública y déficit

“El consumo de cemento en obra pública es hoy el más bajo desde el inicio de la serie histórica hace 25 años”, explica Zaragoza, que añade que es necesario compatibilizar la reducción del déficit con soluciones de crecimiento económico, que no pasen únicamente por el adelgazamiento de la inversión en obra pública.

¿Hay que volver a la inversión pública en infraestructuras? El vicepresidente de Oficemen pone sus ojos en nuevos sectores que hoy están abandonados, como las canalizaciones agrícolas, cuyo deterioro llega al extremo de que se pierde más del 50% del agua embalsada. O el 20% en el caso de las canalizaciones para uso doméstico.

No se trata, por lo tanto, de volver a construir infraestructuras que no conducen a ninguna parte, sino de identificar necesidades básicas que hoy no están cubiertas. Y en concreto, se apunta a algunos servicios básicos, como el mantenimiento de vías de transporte, el abastecimiento y depuración de aguas, hospitales, colegios o centros sociales.

Lo que se critica, además, es que el Gobierno español no haya hecho todavía la transposición de la directiva comunitaria de contratación pública, lo que evitaría las múltiples bajas temerarias que se están produciendo en el sector.

Las administraciones, recuerda, optan por la oferta más barata, que no siempre es la más económica, toda vez que, pasado el tiempo, los costes reales se disparan. “Dejemos de hacer contrataciones como hace 20 años”, asegura. Su impresión es que “se acepta la mentira” en muchas ofertas que a la larga son una ruina para el país.

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