EL PIB SE RALENTIZARÁ HASTA EL 2,1% EN 2018

El Banco de España advierte: el gasto privado se frena por la incertidumbre política

La economía española se desacelera. Lo hará lentamente hasta 2018. Entre otros motivos, por la incertidumbre política, que frena decisiones de gasto de los consumidores.

Foto: El gobernador del Banco de España, Luis María Linde (Efe)
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde (Efe)

El viento de cola que ha ayudado a la economía a crecer por encima del 3% en 2015 (la tercera parte del avance del PIB corresponde a causas temporales) comienza a debilitarse. Así lo estima el Banco de España, que en sus proyecciones macroeconómicas para el periodo 2016-18 observa una progresiva desaceleración debido al agotamiento de los estímulos: tipos de interés, petróleo o bajada de impuestos.

Según sus previsiones, el crecimiento del PIB se situará en el 2,7% este año y se desaceleraría hasta el 2,3% en 2017 y el 2,1% en 2018. Este perfil de evolución del producto es el resultado, sostiene el regulador, de la “pérdida de fuerza de algunos elementos” que, con carácter transitorio, impulsaron la actividad en la etapa más reciente, como las bajadas del precio del petróleo, la depreciación del euro o algunos estímulos presupuestarios, “lo que se compensaría parcialmente, en el medio plazo, por la mejora paulatina de los mercados de exportación”.

Fuente: Banco de España
Fuente: Banco de España

En relación a los precios, se estima que, tras registrar un retroceso del 0,5% en 2016, el IPC podría crecer un 1,5% en 2017 y un 1,7% en 2018, “en línea con la recuperación proyectada para el precio del crudo y con un modesto repunte gradual de la inflación subyacente” (sin energía ni alimentos no elaborados, que por su propia naturaleza son más erráticos).

El banco central considera que el avance del producto seguirá apoyándose en los progresos alcanzados en la corrección de los desequilibrios de la economía (en particular, en la mejora de las condiciones competitivas y en la disminución del grado de apalancamiento de hogares y empresas) y en la persistencia de condiciones favorables para la financiación de los agentes, alentadas, a su vez, por la orientación expansiva de la política monetaria.

Con respecto a las previsiones de déficit público, y teniendo en cuenta las últimas decisiones de 'no disponibilidad' por valor de 3.500 millo0nes, el Banco de España ve probable que que el desequilibrio fiscal se sitúe en el -4,1% en 2016; en el -3,4%, en 2017 y en el -2,9% del PIB un año más tarde. Es decir, en todos los casos por encima de lo que estima el Gobierno. El banco central lo achaca a que sus proyecciones recogen incrementos “más moderados” de los ingresos públicos y del PIB nominal.

La cuantía del déficit, en todo caso, estará determinada por las decisiones que puede tomar el próximo Gobierno. Y en este sentido, el Banco de España advierte que “la prolongación del período de incertidumbre política”, puede dar lugar a que los agentes pospongan temporalmente algunas decisiones de gasto como consecuencia de la indefinición acerca del curso futuro de las políticas económicas.

Lenta subida del crudo

El regulador estima que el precio del petróleo se situaría, según la senda observada en los mercados de futuros, en un nivel promedio de 43,4 dólares por barril para el conjunto de 2016 y aumentaría en los dos años siguientes, hasta alcanzar los 51,3 dólares en 2018, lo que representa “una modesta revisión al alza con respecto a las proyecciones de marzo”.

En cuanto a los tipos de interés, las sendas esperadas del tipo del euríbor a tres meses y de la rentabilidad de la deuda pública a diez años son “muy próximas a las empleadas en el ejercicio de marzo, como reflejo de las cotizaciones en los mercados de futuros, en el primer caso, y de las expectativas implícitas en la curva de rendimientos, en el segundo. En consecuencia, el coste de la financiación bancaria recibida por hogares y empresas no financieras se mantendría en niveles también similares a los proyectados en marzo y, en todo caso, reducidos, sustentados por el tono acomodaticio de la política monetaria.

El BdE admite en sus proyecciones la existencia de riesgos que impulsen el crecimiento a la baja. En primer lugar, desde el punto de vista del contexto exterior, persisten las incertidumbres acerca de la recuperación de la economía global contemplada en el escenario central, ligadas, en particular, a la evolución futura de determinadas economías emergentes. La materialización de estos riesgos, asegura el regulador, podría conducir a una evolución menos favorable de las exportaciones a través tanto del menor crecimiento de los mercados exteriores como de una posible apreciación del tipo de cambio del euro frente a las monedas de las economías más vulnerables.

Otras fuentes de riesgo procedentes del entorno exterior vienen dadas por una hipotética intensificación de las tensiones geopolíticas en torno a ciertas áreas en conflicto ,que podrían dar lugar a una apreciación del euro y a un aumento del precio del petróleo, y por el resultado del referéndum convocado en Reino Unido acerca de la permanencia de este país en la Unión Europea.

En sentido contrario, un riesgo al alza sobre el crecimiento podría venir dado por la posibilidad de que el impacto positivo de las medidas de política monetaria aprobadas hasta la fecha sea más pronunciado que el considerado en el escenario central.

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