INFORME ANUAL DEL BANCO CENTRAL

El Banco de España pide ahora más empleo indefinido y una nueva reforma laboral

El empleo indefinido debe crecer. Este es el mensaje que lanza el Banco de España en su informe anual. Estima que la tercera parte del aumento del PIB en 2015 fue temporal.

Foto: Parados ante una oficina de empleo (Efe)
Parados ante una oficina de empleo (Efe)

Donde dije digo, dije Diego. El Banco de España se suma ahora a la corriente que reclama menos contratación temporal y más puestos de trabajo indefinidos. El informe anual del regulador, conocido este viernes, sostiene, en concreto, que para corregir el “fuerte incentivo que la actual regulación otorga a la contratación temporal”, se hace necesario “potenciar el atractivo” de la contratación indefinida, evitando que su excesiva protección siga incentivando la temporalidad.

El Banco de España siempre ha sido esquivo a la hora de cuestionar la apuesta por el empleo temporal impulsada por casi todas las reformas laborales. Pero nunca, como ahora, había sido tan claro. La contratación temporal representa cerca 26% del conjunto del empleo después de haber sobrepasado el 34% en los años de expansión, pero ese porcentaje cayó con fuerza después de que la crisis se cebara con el empleo más precario (inmobiliario y construcción, fundamentalmente).

El banco central estima que el dinamismo del empleo en 2015 se concentró en los asalariados temporales, que repuntaron un 8,3%, frente al 1,9% de los trabajadores indefinidos, lo que elevó la ratio de temporalidad hasta el 25,7% a finales de año. Es decir, casi cuatro puntos por encima de su nivel a principios de 2013, cuando esta tasa alcanzó su mínimo cíclico.

El banco central achaca el repunte de la temporalidad a que los parados salen de su situación de desempleados mediante un contrato precario. Lo que coincide con el hecho de tampoco se observa un “aumento significativo” de las conversiones de contratos temporales en indefinidos, que habían mostrado una tendencia claramente descendente desde el inicio de la crisis y que, en el período más reciente, se mantienen “en niveles reducidos”.

Ahora, lo que dice el Banco de España, que respaldó las últimas reformas laborales, es que es preciso “mejorar las políticas activas, especialmente las destinadas a favorecer la empleabilidad de los trabajadores con menores niveles de cualificación”. Normalmente, trabajadores con más empleo temporal.

Ahora bien, el banco central entiende que la consolidación de un crecimiento “equilibrado y generador sostenible de empleo” requiere del mantenimiento y ampliación de las ganancias competitivas alcanzadas durante estos años. Y la receta que propone es “un marco laboral que refuerce la flexibilidad interna y facilite la adecuación de los salarios a las condiciones específicas de las empresas”. En definitiva, una nueva reforma laboral.

Expresado en otros términos. Lo que reclama es una “reasignación del empleo entre empresas y ramas de actividad”, para lo cual se requieren ajustes de los precios y costes relativos”, de modo que los salarios “se vinculen a las condiciones específicas de los distintos sectores y empresas”.

Un ahorro considerable

El Banco de España parte para su análisis de una consideración. La economía española ha podido aprovecharse en los últimos años de unas circunstancias excepcionales. Y, en concreto, cita la política monetaria del BCE y su impacto sobre las condiciones de financiación del sector público y privado. Además de la depreciación del euro, el cambio de orientación de la política fiscal [menos exigente] y el descenso del precio del petróleo, que tuvieron un efecto muy notable sobre la actividad, y que solo fue parcialmente compensado por la desaceleración de los mercados mundiales.

El Banco de España cuantifica ese impacto, que no es, precisamente, pequeño. Según sus estimaciones, prácticamente la tercera parte del crecimiento de la actividad económica en 2015, 1,1 puntos porcentuales, procede de estímulo adicionales que no volverán. Igualmente, supusieron un descenso en la inflación de 1,6 puntos. En concreto, el pasado año se produjo un ahorro de 11.000 millones de euros en la factura energética y de 3.500 millones en los pagos netos de intereses

Este viento de cola, sin embargo, pierde fuerza. Y concluye que los análisis disponibles “descuentan un agotamiento progresivo de algunos de estos factores temporales, lo que redundará en una moderación gradual de las tasas de crecimiento en el corto y medio plazo”. Es decir, la inercia de la economía española se debilita. Ahora bien, algunos de los problemas estructurales (además del paro) siguen ahí.

Como recuerda el Banco de España, entre esos problemas estructurales también se encuentra la situación de las cuentas públicas. Y lo que dice los autores del informe es que “no debe minusvalorarse” el elevado el desequilibrio fiscal existente. “Volúmenes altos de déficit y deuda pública sostenidos durante períodos prolongados”, recuerda, “suelen estar asociados, en general, a mayores tipos de interés y, por tanto, a menores tasas de inversión privada y crecimiento en el medio plazo”.

Y en este sentido, advierte que la sostenibilidad de un nivel elevado de deuda pública requiere la obtención recurrente de superávits presupuestarios primarios significativos, “lo que puede afectar adversamente al crecimiento potencial de la economía si, por ejemplo, la política fiscal comportara niveles de imposición desfavorables al crecimiento o menores niveles de gasto productivo”.

Paro y desigualdad

Igualmente, el endeudamiento exterior, aunque ha comenzado a reducirse, “sigue siendo muy alto y representa un elemento importante de vulnerabilidad”. En particular, por las necesidades recurrentes de financiación que plantea. En total, casi un billón de euros año.

De ahí que reclame “consolidar la capacidad de generar superávits por cuenta corriente de forma sostenida”, para lo cual pide afianzar las ganancias de competitividad alcanzadas durante los últimos años”. La economía española registró una capacidad de financiación del 2,1% del PIB en 2015. Básicamente, por la disminución del déficit energético y por los menores pagos netos de rentas de inversión al resto del mundo.

En la misma línea, el regulador recuerda al próximo Gobierno que uno de los retos más importantes que tiene nuestra economía a largo plazo es “la mejora de la productividad”, en particular en un escenario de envejecimiento de la población como el que se dibuja para las próximas décadas. En este caso, propone una agenda de política económica “decidida” tanto en el terreno de la reducción del déficit público como en el de las reformas estructurales.

El banco central recuerda en su informe anual que el porcentaje de paro de larga duración (más de un año en esa situación) todavía permanece en el 57,7% a principios de 2016. Y su conclusión es que “la persistencia de una tasa de desempleo tan alta es uno de los factores principales a la hora de explicar el incremento de la desigualdad de la renta en España”. Apunta, en este sentido, a la negociación colectiva, caracterizada por la prevalencia de convenios sectoriales, con una escasa incidencia de los convenios de empresa, que afectan en la actualidad “solo al 6% de los trabajadores”.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios