IR A LA JUSTICIA ORDINARIA O ADIÓS AL MUNDIAL

España de rugby muere en la orilla: se terminó la pesadilla de una manera cruel

España no estará finalmente en el Mundial de Rugby de Japón 2019 salvo que agote la posibilidad yendo a la vía ordinaria porque en World Rugby no se contempla ir al TAS

Foto: Anibal Bonan en la holgada victoria de España frente a Alemania. (EFE)
Anibal Bonan en la holgada victoria de España frente a Alemania. (EFE)

Se terminó. La pesadilla (todo empezó siedo un sueño) que arrancó el pasado 18 de marzo en Bruselas finalizó este miércoles con la confirmación por parte de World Rugby de que España no estará en el Mundial de rugby de Japón. Atrás quedan las victorias históricas sobre Rusia y Rumanía, la visita de Felipe VI al Central, los 15.000 espectadores que acudieron a ver los partidos ante Rumanía y Rusia... España verá el Mundial por televisión.

Así lo confirma la resolución del tribunal de apelación de World Rugby, “tras los recursos interpuestos por Rumanía y España, un comité de apelación independiente ha confirmado la decisión del comité de disputas en relación con las infracciones de la elegibilidad de los jugadores durante el proceso de clasificación europea para el Mundial 2019”. Y concluye: “De conformidad con el reglamento de World Rugby, la decisión del comité de apelación es definitiva y vinculante, sin más derecho de apelación”.

Portazo. España muere en la orilla. Pero en esta ocasión duele más. El XV del León se queda fuera del Mundial 2019 por la alineación de Mathieu Belie y Bastien Fuster, además de por perder un partido, el Bélgica-España, que nunca debió jugarse bajo la dirección del rumano Vlad Iordachescu. Una designación a dedo de Rugby Europe, de la que la Federación Española no informó a World Rugby. Ni siquiera se produjo una queja formal por escrito por dicha designación. Se utilizó una vía más convencional y menos ortodoxa, una llamada de Epalza a Patrick Roben a la que el francés hizo caso omiso. La parcialidad del arbitraje del rumano provocó que World Rugby, en una decisión sin precedentes en la historia del rugby, ordenase la repetición. Para muchos un brindis al sol porque ya sabían que había una cadena de demandas de alineación indebida que dejaban el partido en papel mojado.

Belie y Fuster, la polémica

En esa lluvia de demandas por alineación indebida le salpicaron dos casos a España: Belie y Fuster. Los dos jugaron con la Sub-20 francesa, segunda selección de los galos. Pero por el camino hay una montaña de irregularidades. Para empezar los jugadores no fueron informados de su inelegibilidad en caso de jugar esos partidos, la federación francesa informó a España que eran elegibles y a eso se suma que ese equipo no cumplió el requisito de haber sido cuatro años segunda selección francesa. Razones de sobra para defender con éxito ante cualquier tribunal ordinario que no hubo alineación indebida por desinformación y por las irregularidades que salpican el proceso.

A todo eso se suma que World Rugby, al igual que Rugby Europe, no tienen establecidos protocolos para resolver este tipo de problemas. Por eso, World Rugby designó un Comité de Disputas y un Comité Independiente para sacarse de encima el marrón, especialmente con un Comité Independiente de magistrados (dos ingleses y un sudafricano) a los que pasó la patata caliente. Y en ese limbo creado ad hoc para resolver este entramado se ha impuesto el peso de la vieja política anglosajona de los despachos de World Rugby sobre el normativo. Justificaron la neutralidad en la elección de un rumano para pitar el Bélgica-España (estando Rumanía implicada) advirtiendo que el Seis Naciones lo dirigen árbitros de países que lo juegan. Algo que se contradecía con la petición de repetición del partido por parte de la propia World Rugby. Y se aferraron al espíritu de la norma, una justificación absolutamente interesada, en lugar de acogerse a la literalidad de la misma para justificar todos los incumplimientos que se produjeron en los requisitos de los casos de alineación indebida de Belie y Fuster.

En su nota informativa, titulada 'La norma en el rugby no es igual para todos', la Federación española advertía ayer que "sigue considerando, como ya ha manifestado en ocasiones anteriores y en la propia apelación, que esta decisión es injusta y que queda confirmado que en el rugby la normativa no se aplica a todos de la misma manera, pues ha quedado probado que los errores que se imputan a España no eran tales si se hubiera respetado de forma estricta la aplicación de la norma en el momento en que los jugadores Belie y Fuster participaron en 2008 y 2012, respectivamente, con el equipo de Francia sub 20".

Y terminaba con una frase que daba la clave de todo: "Cabe recordar que World Rugby no está sometido al Tribunal de Arbitraje Deportivo en cuestiones disciplinarias, por lo que las vías deportivas están agotadas". Es decir, que no tenía opción de acudir al TAS, algo que tampoco iba a hacer porque tiene firmado un acuerdo por el cual se ha comprometido a no recurrir más allá de los órganos de apelación de World Rugby en temas referentes a la competición de esta organización. Pero como además el TAS solo es vinculante en temas olímpicos o de dopaje, esa vía también estaba cerrada.

España podría emular a la 'ley Bosman'

Sin embargo, algún hay un camino: la justicia ordinaria. España puede acudir a una vía donde está convencida que ganará el contencioso gracias a la evidentes y numerosas irregularidades de un proceso en el que World Rugby y sus dirigentes, especialmente señalado queda el argentino Agustín Pichot que pasó por España hace año y medio, han dejado claro que sigue defendiendo el viejo status quo del rugby y frenando a selecciones emergentes como España que tienen poco que decir en el universo oval. Si Alfonso Feijoo, presidente de la FER, quiere defender los intereses del XV de león puede y debe emular a Bosman, aquel futbolista que llevó a la justicia ordinaria su contencioso con la UEFA por el incumplimiento del derecho comunitario europeo.

Si España se echase al monte acudiendo a la justicia ordinaria, hay serias opciones de que gane el caso. Pero eso supondría enfrentarse a World Rugby, la FIFA del deporte oval, que ha demostrado poco compromiso con la limpieza del rugby y ninguno con España, a quien se escamoteó su plaza para el Mundial con la designación de un rumano. Un compatriota, por cierto, del aún presidente de Rugby Europe. Pero Feijoo no lo hará porque World Rugby es a día de hoy el segundo patrocinador del presupuesto federativo y el avalista en la negociación de la deuda de la FER que ha resuelto con audacia el donostiarra. España, por tanto, se despide del Mundial de Japón. Su deficitaria gestión de lo ocurrido desde la victoria ante Rumanía hasta la derrota en Bruselas, ha dado a World Rugby suficientes argumentos para dejar al rugby español en la estacada.

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