un fallo estructural

El enfado de Florentino con José Ángel Sánchez por no detectar la 'avería' de Zidane

El director general ejecutivo, José Ángel Sánchez, y su equipo no supieron detectar ni tenían indicios de la maniobra de fuga de Zidane. Florentino exige responsabilidades

Foto: Florentino Pérez mira con atención a Zidane en el día de la despedida del entrenador francés. (Efe)
Florentino Pérez mira con atención a Zidane en el día de la despedida del entrenador francés. (Efe)

Zidane consiguió salir del Real Madrid sin que hubiera la más mínima sospecha de que estaba planeando su escapada ni una sola fuga de información que lo pudiera delatar. Algo que ha provocado un enfado monumental en Florentino Pérez y que señala a José Ángel Sánchez, el director general ejecutivo y mano derecha del presidente, por no haber detectado ningún indicio de dicha salida.

La marcha repentina de Zidane provoca que en el Real Madrid se encuentren con un problema diferente y complicado con el que hasta este momento se había vivido en el club. Ha dejado al presidente sin otro plan inmediato y con el peor de los escenarios para reaccionar. Clubes como el Tottenham y la Juventus, con la temporada acabada, ya han renovado a Pochettino y Allegri, respectivamente, y tienen en marcha una planificación. Los obstáculos para fichar a uno de los dos (son los más deseados) hacen más compleja la estrategia y las negociaciones. No es lo mismo sustituir un futbolista que un entrenador porque los plazos del mercado son muy diferentes. El Madrid queda en una situación de debilidad frente a otros clubes con técnicos que tienen contrato y están comprometidos.

Florentino Pérez exige responsabilidades a José Ángel Sánchez por lo que se llama una “avería” a la salida de Zinedine Zidane y lo desprotegido que está el club para negociar el fichaje de un entrenador. Florentino trabaja, físicamente, en su despacho de ACS y tiene a José Ángel Sánchez, como otros cargos de confianza, en el Bernabéu y la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Son sus tentáculos. Los cargos controlados por el director general ejecutivo también han 'fallado' (si se puede considerar a esta 'no detección' un fallo). Son los que forman el equipo de trabajo, con todo tipo de funciones, y entre las que entran conocer en qué situación están el entrenador y los jugadores. No sólo vale con mirar lo que hay fuera porque a veces es más importante lo de dentro. José Ángel Sánchez ni supo ni le llegó un indicio o información de lo que planeaba Zidane. ¿Un fallo estructural?

Despedida a través de Whatsapp

No saltaron las alarmas, como se suele decir en estos casos. Y no se encendieron porque Zidane preparó la fuga perfecta hasta el punto de que en el día de su dimisión había citado, por la tarde, al resto del cuerpo técnico para una reunión de trabajo en Valdebebas. Media hora antes de comunicar su marcha utilizó un grupo de whatsapp con los jugadores para comunicarles la decisión de abandonar el cargo. Era imposible detectar que Zidane era capaz de marcharse. El único que lo intuyó y le tomaron a broma fue Sergio Ramos cuando, tras un partido, dijo a los periodistas que Zizou también se puede ir si gana la Champions. Unas palabras que cayeron en saco roto para los dirigentes, que no dieron importancia ni tomaron en serio y que, vistas las dificultades que van a surgir para fichar otro entrenador de primer nivel, provocan el cabreo en el presidente blanco.

Florentino, pensativo, durante la despedida de Zidane. (Efe)
Florentino, pensativo, durante la despedida de Zidane. (Efe)


Gestiones enmarañadas

El presidente delega en el director general ejecutivo para, entre otras muchas cosas, tener controlado el vestuario de jugadores y el del entrenador. Si José Ángel Sánchez hubiera olido algún indicio de fuga, las gestiones habrían estado avanzadas, el candidato o uno de ellos avisado, apalabrado y hoy todo sería más fácil y ágil. Como cuando tuvieron que acometer el relevo de Benítez por Ancelotti. José Ángel Sánchez tenía preparado con mucha antelación el fichaje de Rafa Benítez para ofrecérselo a Florentino y evitar la enmarañada situación que hay que resolver hoy con tacto y urgencias.

Ha 'fallado' el mecanismo de control en la dirección general del club para prevenir la posibilidad de un cambio de entrenador por falta de información o exceso de confianza. Si el paso de Ancelotti a Benítez se agilizó, en esta ocasión al director general ejecutivo le ha pillado el toro y le falta un candidato contundente que ofrecerle al presidente. Florentino, acostumbrado a tener todo bajo control para evitar sorpresas que pongan en riesgo el futuro económico y deportivo, a día de hoy sigue sin entender lo que ha sucedido.

Cuando llegó a la presidencia, en su segundo mandato, confió en la opinión de Jorge Valdano, entonces director deportivo, para fichar a Manuel Pellegrini. Fue un fracaso y Valdano perdió peso en las decisiones. Florentino asumió que tenía que ser él quien buscara y negociara el próximo entrenador y se lanzó a por Mourinho. Viajó a Milán para reunirse con el presidente del Inter de Milán, Massimo Moratti, y directamente desbloquear la negociación para conseguir traer al técnico portugués al Real Madrid. Con Ancelotti sí quiso que José Ángel Sánchez se implicara más en otra operación de desgaste, pero tuvo que rematar él la operación con los dueños del Paris Saint Germain. El director general ejecutivo aprendió la lección y, por si caía Ancelotti, tenía ya preparado a Rafa Benítez. Fue eficaz. La llegada de Zidane resultó una sorprendente apuesta de Florentino, pero en estos dos años y medio la dirección general no ha sido capaz de tener comprometido otro candidato por si había que dar el relevo al entrenador francés.

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