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Jesús Calleja: "El Dakar son mis vacaciones, las únicas fechas libres y aquí me las paso"
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QUINTO DAKAR DEL AVENTURERO LEONÉS

Jesús Calleja: "El Dakar son mis vacaciones, las únicas fechas libres y aquí me las paso"

Calleja vuelve al Dakar con el Astara, un equipo español al cien por cien. En la entrevista con El Confidencial explica sus posibilidades y recuerda por qué se ha enganchado al Dakar

Foto: Jesús Calleja y su copiloto Edu Blanco, junto al 'buggie' en el que participan.
Jesús Calleja y su copiloto Edu Blanco, junto al 'buggie' en el que participan.

Jesús Calleja y el Dakar se antojaban al principio una relación pasajera, un contacto esporádico que ampliara el catálogo de experiencias personales del aventurero leonés, para luego pasar página y añadir otra muesca en su culata de retos y desafíos. Pero Calleja descubrió que, para quien lo ha probado todo, la prueba más dura del mundo eran palabras mayores. Que quien se 'pica' a volar contra una mosca no podía faltar a la cita anual. El covid le detuvo provisionalmente el pasado año. Este próximo será su quinto Dakar, con un nuevo reto: participar con el mejor equipo español que se ha organizado para disputar esta prueba, y con una máquina que le eleva el listón de pilotaje frente a sus participaciones anteriores.

"El Dakar me ha cautivado, me gusta, porque es el mayor evento puntual del motor, y es una prueba que te pone en tu sitio. Me encantan los retos de resistencia, de agotarse", contaba a El Confidencial el aventurero leonés antes de subirse al avión ‘charter’ de la organización, listo para empezar y salvados los temores al covid. Si se trata de complicarse la vida, nada como Jesús Calleja. "Son mis vacaciones, las únicas fechas que tengo libres, y me las voy a pasar compitiendo. Yo, para descansar, me voy para cansarme", explica entre risas. "La verdad es que la energía a mí no me falta. Esta es otra de mis bazas, que físicamente estoy como una bestia".

Pero el hecho de llamarse Jesús Calleja no garantizaba su presencia en el equipo Astara, en él se integra para la presente edición. Tuvo que pasar una suerte de 'examen' para demostrar que no se trataba solo de espíritu competitivo y bemoles. Porque al leonés lo que le gusta es, en realidad, 'picarse' y medirse. Y hacerlo a través de un proyecto que tiene la sostenibilidad por bandera. "Si no, no lo hubiera hecho".

"La carrera más bestia del mundo"

"Me gustan las actividades deportivas que generan adrenalina. Muchas son individuales y otras colectivas. Cuando son colectivas, me gusta la adrenalina de competir, y el motor me abre esa puerta. Me pruebo como soy al lado tuyo o del otro", contesta al por qué de pilotar para quien ha subido a todas las montañas, buceado, viajado y probado un catálogo de actividades. Y eleva el tiro. "El aventurero de por sí compite y busca adrenalina. Es lo que hicieron los exploradores, primero al llegar a América, y luego quería cada uno descubrir más. Se generó una competición en el descubrimiento porque el espíritu aventurero es competitivo y es innato a la competición humana. El motor me ofrece una competitividad sana y muy real, muy impactante y satisfactoria. Luego, te mides a ti mismo y estás en la carrera más bestia del mundo, con los mejores del mundo, me gusta estar aquí".

Más específicamente, ¿qué le atrae del Dakar en sí? "Primero, hay un riesgo real, que lo he sufrido en mis carnes, ya me he roto tres vértebras en Perú hace cuatro años. Luego, es una yincana en la que no paran de ocurrir cosas diariamente. Sustos piedras, precipicios, dunas… Es la pera, donde más tienes que mantener una estrategia, y es un gran trabajo de equipo con tu compañero. Dependes del navegante —en su caso, Eduardo Bueno— , porque los pilotos nos apuntamos los éxitos pero aquí el copiloto es bestial lo que tiene que decir, y más que nunca en estos dakares actuales". Y por supuesto, es una forma de intentar agotar esa 'pila atómica' que la naturaleza le ha otorgado, y que no agota ni aun queriendo, al parecer. "Te aseguro que habrá pocos en el rallye que vayan con la preparación física de resistencia que llevo. Salgo con un ritmo y llego a la meta a ese ritmo, no decae por el camino".

Pasar el 'corte' como piloto

Incorporado al equipo Astara organizado por el otro piloto, Óscar Fuertes, le preguntamos por ese 'examen' que hubo de pasar para poder competir en el Dakar. "No valía que yo me incorporara porque me llamo Jesús Calleja y arrastro una comunicación. A mí me pusieron a prueba, y hasta que no me vieron lo que podía hacer no formaba parte del equipo. El corte era competir con un 'buggie' con el que no había corrido en mi vida, en la Baja Aragón, y quedé decimoséptimo. Al final vino Óscar y me abrazó y me dijo que estaría con ellos en el Dakar".

Pero Calleja, por su parte, también tenía sus prioridades personales para volver al Dakar. "Cuando me alié con Óscar le dije que solo me uniría a un proyecto que fuera sostenible, pero no quiero que se nos llene la boca solo con la palabra sostenibilidad. Mi casa es totalmente sostenible, todo a mi alrededor en mi vida es sostenible, tengo un híbrido y un eléctrico cien por cien...", explica para contar la filosofía de su equipo en este aspecto, "Nosotros pagamos el combustible, el litro nos sale a 5 euros por litro y ponerlo en Arabia Saudí, 3.20. Y esto lo pagamos nosotros, lo hemos mandado fabricar con un trabajo de casi un año para demostrar que si vamos a hablar de coches ecológicos y de los que menos huella de carbono va a dejar, vamos a ser nosotros". Además de esa repoblación forestal cuando termine la prueba.

Calleja también se siente orgulloso de la estructura creada para este y futuros dakares con Astara, cien por cien española. "Me he quedado sorprendido con el proyecto, que tiene SMC una de los mejores preparadores que tenemos en España. Gonzalo Martin Cantero, con las ideas que tiene y con la precisión de trabajo. Con Óscar Fuertes, me da una seriedad enorme. Están pendientes de todo, hasta el mínimo detalle. Es un nivel de perfección que no deja nada al aire. No he visto esto en ningún equipo. Estoy orgulloso de este equipo, no nos falta de nada. Incluso tenemos un programa de mantenimiento que supera al del fabricante del 'buggie'. Hemos calculado el desgaste de cada pieza, cuándo va a romper, y a la mitad de su vida lo cambiamos. Esto no lo he visto en ningún equipo en los que antes he estado en el Dakar".

El 'soplamocos' del 'buggie' en el km 20

Por su parte, el leonés sube de nivel al pilotar por primera vez un 'buggie', un vehículo específico que exige una especial habilidad de pilotaje. "Es un cambio total, y ya me dio un 'soplamocos' en el kilómetro 20 de la Baja España. Caí por un barranco, y no pasó nada afortunadamente, pero ya me llevé el primer sopapo. Un 'buggie' es fantástico para el desierto abierto, para cepillarse rocas, pero tiene una serie de hándicaps en las curvas, y es muy importante trabajar constantemente con el freno de mano cruzado y el compensador de freno. Tuve que entrenar también arena con el 'buggie', pensé que las iba a pasar putas, pero fui mejor que con el 4x4".

Por ello le ha decepcionado un poco que la organización haya cortado un poco las alas a los 'buggies' ante los nuevos objetivos ambientales del Dakar. "Es cierto que hay cosas que me han descuadrado un poco. Tenemos uno de los mejores 'buggies', vamos con coches nuevos a estrenar, con un equipo cien por cien español, quizás el mejor que ha habido nunca en el Dakar. Y cuando teníamos todas las herramientas, con un coche que puede ir a 200 km/h, el Dakar nos limita a 170. Ahora que damos un paso en la que te la juegas con el coche, se cambian las normas de la noche a la mañana. También las etapas son más cortas, que nos quitan oportunidades a lo que necesitemos que pasen cosas y ganemos por resistencia".

Pero fiel a su espíritu y a su pila atómica, Jesús Calleja está totalmente 'enchufado' para disfrutar de sus vacaciones, como se desprende en cada palabra que pronuncia. "Esto es como el fútbol, donde hay equipos de Primera, de Segunda, y los de la Champions. Nosotros no estamos en la Champions, pero sí que ahora con este equipo que hemos armado jugamos en Primera".

Jesús Calleja y el Dakar se antojaban al principio una relación pasajera, un contacto esporádico que ampliara el catálogo de experiencias personales del aventurero leonés, para luego pasar página y añadir otra muesca en su culata de retos y desafíos. Pero Calleja descubrió que, para quien lo ha probado todo, la prueba más dura del mundo eran palabras mayores. Que quien se 'pica' a volar contra una mosca no podía faltar a la cita anual. El covid le detuvo provisionalmente el pasado año. Este próximo será su quinto Dakar, con un nuevo reto: participar con el mejor equipo español que se ha organizado para disputar esta prueba, y con una máquina que le eleva el listón de pilotaje frente a sus participaciones anteriores.

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