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Marruecos, el rival en octavos de la Selección de Luis Enrique, pero no el de las 'tres Españas'
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EL ASTURIANO TIENE DIVIDIDA A LA AFICIÓN

Marruecos, el rival en octavos de la Selección de Luis Enrique, pero no el de las 'tres Españas'

Si política o ideológicamente se sigue hablando de las 'dos Españas', futbolísticamente nos encontramos tres: la madridista, la azulgrana y la del resto de clubes que tienen identidad propia

Foto: Luis Enrique, durante un entrenamiento en Qatar. (EFE/JuanJo Martín)
Luis Enrique, durante un entrenamiento en Qatar. (EFE/JuanJo Martín)
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Si por desgracia, política o ideológicamente, se sigue hablando de las dos Españas, la conservadora y la progresista, la de derechas y la de izquierdas, quizá sea porque, como apunta el filósofo José Antonio Marina, "el centro exige estar siempre valorando conductas distintas y es lo menos cómodo". En ese sentido, podríamos decir que futbolísticamente no hay dos, sino tres Españas. Por un lado, está la madridista, en la que militan los aficionados del Real Madrid, ya sea como primer o segundo equipo, pues no en vano es el club con más títulos, tanto nacionales como continentales, y puestos a subirse a un caballo que no es el tuyo, que sea uno ganador.

Por otro, y aunque a día de hoy suene contradictorio, encontramos la España azulgrana, que encabezan los aficionados del FC Barcelona, lógicamente con una implantación mayoritaria en Cataluña, donde por algo se dice que es "más que un club", pero con muchos adeptos en otras provincias, donde precisamente ser culé siempre se ha presentado como alternativa a ser del Real Madrid. Y, en tercer lugar, aparece esa España mucho menos homogénea y variopinta, en la que coinciden aficionados de otros equipos con identidades tan fuertes que no necesitan ser del Madrid o del Barça, pues tienen suficiente con el suyo.

Foto: Iceta y Rubiales, con los jugadores de España. (EFE/Pablo García) Opinión

Como es sabido, y cuando llega un Mundial o una Eurocopa se pone especialmente de manifiesto, a diferencia de otros países como Argentina, Brasil o Italia, donde la selecciones nacionales no admiten discusión y unen a todos los aficionados, en España se produce cierta división, pues siempre ha sido un país más de clubes. "Me gustaría que la Selección tuviera un nombre, una identidad", dijo el difunto Luis Aragonés cuando en el verano de 2004 sustituyó al destituido Iñaki Sáez. "Igual que Brasil es la Canarinha o Argentina la Albiceleste, me gustaría que España fuera la Roja", añadió el entrenador que cambió la historia del fútbol español.

Lo que pretendía Luis era lograr una mayor identificación con la Selección. Algo muy parecido a lo que Antonio Díaz-Miguel intentó en la década de los ochenta, cuando todo su empeño fue que la Selección española de baloncesto fuera conocida como el equipo nacional, de manera que los aficionados fueran de la selección igual que lo eran de su equipo, de ahí la importancia de este concepto, y que los propios jugadores también lo sintieran igual.

Sin embargo, en el caso del fútbol la empresa ni era ni sigue siendo tan sencilla, pues los clubes tienen demasiado peso. Lo dijo Vicente del Bosque al ser preguntado por si ganar el Mundial de Sudáfrica sirvió para unir a España. "Soy escéptico en eso", respondió el salmantino, para añadir: "Me quedo con el paseo por Madrid con tantos emigrantes identificados con nosotros, gritando como unos españoles más. Todo el mundo llevaba banderas, camisetas... Todos éramos del mismo equipo". Efectivamente, un factor importante para engancharse a la Selección es que sea un equipo ganador, aunque, cuando pierde, se produce el efecto contrario.

placeholder Luis Enrique, durante un entrenamiento en la Universidad de Qatar. (EFE/JuanJo Martín)
Luis Enrique, durante un entrenamiento en la Universidad de Qatar. (EFE/JuanJo Martín)

Un 'antimadridista' de seleccionador

"Siempre fui del Barcelona. Primero del Sporting y luego del Barça", llegó a confesar el actual seleccionador español, Luis Enrique, quien, a pesar de haber jugado entre medias en el Real Madrid, tampoco tuvo ningún reparo en decir que "en el Bernabéu es donde uno se siente más orgulloso de ser culé". Es decir, que el asturiano pertenece a la España azulgrana, de ahí que cuente con la animadversión de la España madridista. Si a esto se suma que en la Selección que se ha llevado a Qatar solo haya dos jugadores del Real Madrid, Carvajal y Asensio, para qué quieren más esos medios que se dedican permanentemente a polemizar. ¿Acaso podría haber llevado a alguno más cuando solo el lateral es titular?

Claro que el mismo hecho de que Luis Enrique sea seleccionador español ha creado el efecto contrario entre muchos aficionados del Barça y los medios de su entorno, quienes no dudan en cerrar filas en torno al exjugador y exentrenador del club catalán. Y en este caso también tiene mucho que ver la presencia de hasta ocho azulgranas en la Selección, a saber, Eric García, Busquets, Jordi Alba, Balde, Pedri, Gavi, Ferran Torres y Ansu Fati, algo que también fue muy habitual tanto con Luis Aragonés como con Del Bosque con los Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Cesc, Villa o Pedro.

"Una de las emociones más ancestrales de la humanidad es la pertenencia al grupo", explica el mencionado Marina, "algo que en un mundo globalizado empieza a perderse, y una de las formas que tiene un grupo de cohesionarse es oponerse a otro". Efectivamente, la sociedad en general, y el fútbol español en particular, vive una época excesivamente emocional, lo que inevitablemente genera una polarización tan grande que desemboca en lo que sucede con la Selección que dirige Luis Enrique, cuya personalidad tampoco ayuda precisamente a unir, al menos de puertas para afuera del vestuario.

Foto: Laporta y Florentino, en la Supercopa de Arabia. (EFE/Pedro González)

Si a esta falta de identificación por parte de muchos aficionados se suma que en España cualquiera opina de fútbol —y prueba de ello es que uno de los comentaristas más mediáticos del presente Mundial está siendo Mariano Rajoy, el expresidente del Gobierno, que dicta sus artículos por notas de voz de WhatsApp al poco de acabar los partidos—, quizás entendamos el guirigay que hay alrededor de la Selección del streamer Luis Enrique en vísperas de jugar los octavos de final contra Marruecos. O al menos sepamos por qué no entendemos nada...

Si por desgracia, política o ideológicamente, se sigue hablando de las dos Españas, la conservadora y la progresista, la de derechas y la de izquierdas, quizá sea porque, como apunta el filósofo José Antonio Marina, "el centro exige estar siempre valorando conductas distintas y es lo menos cómodo". En ese sentido, podríamos decir que futbolísticamente no hay dos, sino tres Españas. Por un lado, está la madridista, en la que militan los aficionados del Real Madrid, ya sea como primer o segundo equipo, pues no en vano es el club con más títulos, tanto nacionales como continentales, y puestos a subirse a un caballo que no es el tuyo, que sea uno ganador.

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