El Barça firma un partido esperpéntico y el Camp Nou pide la cabeza de Koeman (1-1)
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Un empate que no tapa el desastre

El Barça firma un partido esperpéntico y el Camp Nou pide la cabeza de Koeman (1-1)

El conjunto azulgrana reaccionó al gol de Duarte con un bombardeo de centros laterales al área que solo Araujo pudo rematar. Equipo y técnico acabaron pitados por el público

Foto: Piqué se lamenta por una ocasión fallada. (Reuters)
Piqué se lamenta por una ocasión fallada. (Reuters)

A perro flaco todo son pulgas, y el Barça está en huelga de hambre. Con una edad media de 20 años en la defensa formada por Sergiño Dest, Ronald Araujo, Eric García y Alejandro Balde, el Granada olió el miedo azulgrana y le asestó un noqueo a las primeras de cambio. A balón parado y casi sin tiempo para comprobar la disposición táctica, el equipo de Robert Moreno, socio reconocido del Barça y en la cuerda floja hasta esta semana, aprovechó el desconcierto culé. Sergio Escudero envió un centro tenso y envenenado tras dejar con el molde a Sergio Busquets, y Domingos Duarte marcó a placer al ganarle la espalda de Frenkie de Jong en el segundo palo. El conjunto azulgrana bombardearía el área del Granada a base de centros laterales que solo Araujo pudo rematar en el minuto 89 para salvar un punto que no tapa la decadencia azulgrana. Koeman está en la silla eléctrica y Laporta, a punto de apretar el interruptor.

placeholder Duarte marca el 0-1 sin oposición. (EFE)
Duarte marca el 0-1 sin oposición. (EFE)

A partir de ahí, una lluvia de problemas para el Barça. Más tormenta aún para unos aficionados que ya se habían mojado bastante en la previa y que tuvieron que zamparse una primera parte de aquellas que tardarán en olvidar por su crudeza y mediocridad. El Granada se encontró con el mejor escenario posible y alargó el clima de tensión que se vivía en el Camp Nou. Los azulgranas, más nerviosos y descoordinados que de costumbre, se descompusieron buscando una reacción que no llegó.

Tocaban los de Koeman con más corazón que cabeza. Sin poder progresar por fuera, con Dest y Balde dando amplitud y con los extremos (Coutinho y Demir) por dentro, la rutina atacante se limitaba a una modalidad rudimentaria: el centro lateral por saturación. Desde la derecha, desde la izquierda, sin ventaja y sin desborde. No importaba. La manera de culminar la jugada se resumía en bombardear el área con centros que se perdían por la línea de fondo para desesperación del público culé y de un Memphis Depay que se perdía entre centrales.

El Barça estaba desquiciado

El Granada cerraba huecos, esperaba su momento al contragolpe con un Darwin Machís que martilleó la banda derecha de Dest y protagonizó las mejores incursiones de los suyos tras el 0-1. Así casi llega el 0-2 de un Jorge Molina que se adelantó a Araujo en el corazón del área y que no acertó por poco. El Barça contestaba con un balón al palo del denostado Sergi Roberto, casi sin querer, al conectar un golpeo de un balón rebotado. Llegado el minuto 30, el Granada acumulaba pérdidas de tiempo, el Barça desesperación y Robert Moreno oxígeno.

placeholder Robert Moreno y Ronald Koeman se saludan antes del pitido inicial. (EFE)
Robert Moreno y Ronald Koeman se saludan antes del pitido inicial. (EFE)

Se lesionó Yan Eteki y Ángel Montoro entró en su lugar mientras Luuk de Jong calentaba de fondo junto a Óscar Mingueza. No pudo esperar más el cambio por lesión del bisoño Balde y Mingueza se colocó en la derecha, con Dest en la izquierda. Acabaría mejor el Barça la primera parte después de reaccionar a la ocasión de Monchu, con un remate de Araujo a balón parado que el guardameta visitante, Luís Maximiano, despejaría.

A la vuelta de vestuarios, Koeman ya puso todas las cartas sobre la mesa. Dejó en el banquillo a un discreto y señalado Sergi Roberto y sacó a Luuk de Jong para dar lógica a un plan de partido que no había encontrado por ninguna parte en la primera mitad. Con Coutinho en la mediapunta y Memphis en la izquierda, el Granada adelantó la defensa unos cuantos metros, sabedor de que la velocidad del neerlandés al espacio es mínima. Poco durarían ambas situaciones. El conjunto nazarí recularía y Depay se colocaría tras el ariete neerlandés.

Machís siguió a lo suyo. Esta vez, torturando a un Mingueza que tuvo que intervenir en el último suspiro para salvar una ocasión manifiesta de gol. De un campo se viajó al otro con un Araujo que estaba dispuesto a ser el delantero más peligroso de los azulgranas. Su tercer cabezazo franco de la noche se fue fuera por poco. Koeman decidió quemar otra de las naves: Coutinho se fue pitado y entró el joven Gavi por el brasileño. El Granada añadía pulmones en el centro del campo y en ataque con Gonalons y Luis Suárez por Jorge Molina y Puertas.

placeholder Luís Maximiano amargó la noche a los azulgranas. (EFE)
Luís Maximiano amargó la noche a los azulgranas. (EFE)

El tiempo se agotaba y el Barça de Koeman, tan realista como ante el Bayern, se mostraba impotente y sin ideas. Una pobreza futbolística que el aficionado culé, con Luuk de Jong como faro ofensivo y el centro lateral como banda sonora, contempló entre pitos, ánimos a los suyos y el descalabro más absoluto. Tan desesperado estaba Koeman que introdujo a Riqui Puig y a Gerard Piqué por Demir y un flojo Busquets. A 10 minutos para el final y con el cabreo monumental del Camp Nou, Luuk de Jong estuvo cerca de darle la razón a Koeman en el enésimo centro lateral, esta vez de córner, pero su remate solo frente al guardameta y a centímetros de la portería se marchó a las nubes.

La tangana dio impulso y fuerza a un Araujo que estaba en modo héroe. El uruguayo, máxima amenaza ofensiva durante todo el encuentro, fue protagonista de una batalla en el área con los jugadores del Granada tras pedir un penalti inexistente. Le tuvo que rescatar Piqué tirando de galones de capitán. La pelota se fue a saque de esquina en el minuto 89. Acto seguido, el recién entrado Gavi puso un centro medido a la cabeza de Araujo para que el charrúa encontrase el premio a su titánico partido y salvase un punto en el abismo que puede salvar a un Koeman muy criticado por el Camp Nou durante toda la noche. El Barça de Koeman pende de un hilo.

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