Quitar a Messi te puede costar el despido: el disparo en el pie que se da Pochettino
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el enfado del jugador con el técnico

Quitar a Messi te puede costar el despido: el disparo en el pie que se da Pochettino

Mauricio Pochettino sufre lo que significa gestionar a un futbolista como Messi. El entrenador le cambió en el partido entre el PSG y el Lyon y el jugador le fulminó con la mirada

Foto: Leo Messi mira con cara de sorpresa a Pochettino en el cambio del PSG-Lyon. (EFE)
Leo Messi mira con cara de sorpresa a Pochettino en el cambio del PSG-Lyon. (EFE)

Tener contento a Messi es lo más fácil del mundo si no te complicas con su gestión. Lo que ha hecho Mauricio Pochettino es dispararse al pie con el polémico cambio de la estrella argentina en el partido contra el Olympique de Lyon. Pochettino decidió cambiar a Messi, en el minuto 75 y con el partido empatado (1-1), para meter Achraf. Nadie daba crédito en un encuentro que suponía el debut del crack en el Parque de los Príncipes y en una situación adversa. El PSG tenía que remontar y a Pochettino se le ocurre prescindir del futbolista más desequilibrante.

La reacción de Messi fue contundente. Pasó al lado de Pochettino, le clavó la mirada y le hizo un gesto fulminante. No se lo esperaba ni lo entendía. No tenía molestias físicas ni pidió el cambio. No estaba pactado el cambio y, si no está hablado con antelación o hay un motivo claro, solo se puede entender como un ataque de entrenador. “Quité a Messi para protegerlo de una lesión en el futuro”, fue la justificación que dio Pochettino tras un partido que acabó con victoria del PSG con gol de Icardi en el minuto 94.

Foto: Vinícius marca el tanto del empate frente al Valencia. (Reuters)

El triunfo en el último instante del encuentro alivia a Pochettino, pero la decisión de quitar a Messi le deja debilitado. A Messi no se le saca del campo si él no da su consentimiento y en esto no hay nada que hablar. Manda Messi. Lo ha hecho durante su larga etapa en el Barcelona y en la selección argentina. Es un futbolista acostumbrado a jugar todo y gestionar sus esfuerzos. Si le quieres tratar como uno más, lo único que puedes conseguir es meterte en problemas. Si Messi se considerara igual a todos en el Paris Saint-Germain, no habría puesto esa cara de incredulidad y enojo con la que le hizo ver a su entrenador que estaba cometiendo un grave error. La puso delante de todo el estadio, para que la vieran hasta en Qatar.

Es fácil de entender y, aunque Pochettino crea que tiene muchos y muy buenos jugadores y que conviene gestionar los esfuerzos de Messi para tenerlo fresco en una temporada donde la exigencia es ganar la Champions, no se le volverá a ocurrir cambiarlo sin su consentimiento.

Las tensiones en el Barcelona

Esta situación se ha vivido en el Barcelona en algunas ocasiones y con pocos entrenadores. Con Luis Enrique tuvo sus momentos de tensión y el técnico asturiano acabó cediendo y quitándose complicaciones. El que más sufrió el poder de Messi fue, precisamente, un compatriota. Gerardo Martino, conocido como el Tata, solo estuvo una temporada en el Barça (2013-14). Perdió la Liga en la última jornada del campeonato. Pero lo que realmente sufrió fue el poder que tiene Messi dentro de un club. “Ya sé que si usted llama al presidente me puede echar, pero, coño, no hace falta que me lo demuestre todos los días”, es la confesión que hizo Andoni Zubizarreta, por entonces director deportivo del club azulgrana, a Vicente del Bosque en una charla en ‘El País’.

A Leo Messi no hay que protegerlo de lesiones o de que pueda acumular cansancio. Mauricio Pochettino entiende que sí por la edad (34 años) y el desgaste que acumula de los partidos con la selección. El entrenador actuó con normalidad, como si se tratara de un futbolista más y se equivocó. Con Messi hay que negociar, dialogar y llegar a acuerdos para saber cuándo tiene que jugar y cuántos minutos. Se trata de tener la complicidad de la estrella del equipo. Y Pochettino no ha estado inteligente porque gestionar a Messi es fácil si te pones de su lado y, sobre todo, te das cuenta de que para un club como el PSG es fundamental tenerlo en el campo.

placeholder Messi durante el partido entre el PSG y el Olympique de Lyon. (EFE)
Messi durante el partido entre el PSG y el Olympique de Lyon. (EFE)

No era el día para quitarlo. Era el partido de presentación de Leo Messi ante su afición y venía de empatar en el debut de la Champions contra el Brujas. En ese encuentro estuvo cerca de marcar con un disparo al larguero. Necesitaba una alegría y se marchó enfadado. La ambición de Messi le pide jugar todo y ganar, pero, sobre todo, sentir que él es intocable.

La preocupación de Pochettino es diferente a los intereses de Messi. El entrenador dice públicamente que tiene muy buenas individualidades, pero que este proyecto necesita más cosas que tener contentos a las estrellas. Hay que hacer un equipo. Esto, visto desde el punto de vista de un técnico, es razonable. Pero cuando se trata de Messi todo es diferente porque lo primero que hay que hacer es que se sienta cómodo.

A París no se ha ido Messi para que le dosifiquen los minutos. Está para ser amo en el campo y la prueba de que no quedó nada contento con la decisión de Pochettino es que al final del encuentro no quiso salir del vestuario para saludar a los aficionados, como es habitual en los partidos del PSG. Diferentes medios de comunicación franceses indican que estaba enfado y que su padre se llevó una decepción con la decisión de Mauricio Pochettino.

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