Historia de un fichaje: Simeone y Griezmann siempre creyeron en su regreso al Atlético
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Vuelve al Metropolitano

Historia de un fichaje: Simeone y Griezmann siempre creyeron en su regreso al Atlético

El técnico argentino quiso recuperar al atacante galo a toda costa y esperó el momento adecuado para aprovechar la debilidad económica del FC Barcelona

placeholder Foto: Simeone abraza a Griezmann tras uno de sus últimos goles como jugador rojiblanco. (EFE)
Simeone abraza a Griezmann tras uno de sus últimos goles como jugador rojiblanco. (EFE)

Hay dos personas que nunca dejaron de creer en la posibilidad de que Antoine Griezmann acabase siendo jugador del Atlético de Madrid al final de este mercado. Uno es el propio jugador, Antoine Griezmann. El otro, el entrenador rojiblanco, Diego Pablo Simeone. En julio, el 'Cholo' olió sangre en Barcelona, exactamente igual que doce meses antes con Luis Suárez, y activó el mismo protocolo que con el uruguayo. Primero ordenó sondear el entorno del futbolista, en este caso a Maud Griezmann, hermana y representante del jugador. Y la respuesta fue positiva, algo que sabía de antemano, porque Koke, capitán atlético, había estado de vacaciones con el internacional francés.

placeholder Antoine Griezmann se abraza con Simeone tras anotar un gol. (Reuters)
Antoine Griezmann se abraza con Simeone tras anotar un gol. (Reuters)

Con Suárez, Simeone directamente llamó al charrúa para convencerle, algo que con Antoine no hacía falta. Una vez conocida la respuesta positiva del jugador, habló con Andrea Berta, director deportivo del Atlético, y el club rojiblanco realizó la primera tentativa. Como adelantó Paco González en la cadena COPE, el Atlético ofrecía un intercambio por Saúl, aunque la entidad sabía que el Barcelona no aceptaría la propuesta por la diferencia de valor de mercado de ambos futbolistas.

Pero aquel movimiento sirvió a Simeone y al Atlético para medir la sensibilidad del Barça respecto a una hipotética salida de Griezmann. ‘Sacrificar’ a Saúl estaba dentro de lo lógico, porque el jugador se resistía a jugar fuera de su posición, como le había pedido el entrenador. Los roces entre el ilicitano y el Cholo no eran nuevos, ya que los dos tienen carácter y no se muerden la lengua. Y Saúl había chocado más de una vez con el entrenador. Así que, convencido de salir a otro lugar donde pudiese jugar en la posición que le gusta, de mediocampista y no en el carril zurdo, incluir a Saúl fue una buena forma de saber si el Barcelona contemplaba la marcha de Griezmann.

El Barça no podía asumir el sueldo de Saúl

El trueque no se produjo, como Simeone y Berta sospechaban. Se habló de que el Barça pidió equilibrar la diferencia de valor de ambos con dinero o jugadores. Ni siquiera se llegó a eso. El Barcelona estudió el canje, pero finalmente no lo llevó a cabo porque, entre otras cosas, la ficha que debía asumir de Saúl era demasiada alta cuando su necesidad era la de liberar masa salarial.

Sin embargo, habían echado la caña y el Barcelona había picado. Simeone ya sabía que la salida de Griezmann no estaba descartada. Pasaron los días y la prensa y el barcelonismo comenzaron a dar por hecha la permanencia de Antoine. Especialmente después de la salida de Messi, que pareció arreglar todas las apreturas fiscales con la masa salarial, y garantizó la titularidad del francés en el lugar que dejó Leo.

Foto: Griezmann celebra un tanto con la camiseta del Atlético de Madrid. (Reuters)

El Barcelona andaba envuelto en una tumultuosa negociación de bajada salarial con la plantilla. Con todos, salvo con Griezmann. Nadie llamó al francés para pedirle que se rebajase la ficha, la más alta del equipo por mucho. Y de eso estuvo informado en todo momento Simeone, que rápidamente entendió que si Mateu Alemany no le había convocado a su despacho para negociar su rebaja era porque tenía claro que saldría en el mercado de verano.

Mientras, el Atlético, que debía cubrirse las espaldas por si Griezmann se quedaba en el Barça, acudió finalmente al mercado para fichar un delantero. Pero no fichó a un ariete de área con perfil goleador como Rafa Mir o Cavani, para alternar con Luis Suárez. De repente Berta y Simeone apostaron por un joven brasileño, Mateus Cunha, campeón olímpico con 22 años y mucha proyección. Un delantero con más fútbol que gol y una versatilidad que le permitía moverse por todo el frente de ataque. Un jugador de enorme proyección, pero que estaba por cocinar. Una inversión más que un recurso de garantías.

Simeone siempre esperó al francés

Sorprendió la elección de Cunha a muchos, pero no a Griezmann. Porque el francés sabía que Simeone seguía esperando la última mano de la partida del mercado para sacarle del Barcelona. El reloj comenzó a correr en contra de Alemany y Laporta, que se aferraron a la salida de ‘El Principito’ como salvavidas para aliviar la masa salarial de la plantilla culé y poder inscribir a sus fichajes. De esas prisas surgió la descabellada idea de solicitar la cesión de Joao Félix, lo que evitaba un coste de compra y daba a Koeman el delantero solicitado si Griezmann salía.

placeholder El técnico argentino confía en recuperar la mejor versión del atacante galo. (Reuters)
El técnico argentino confía en recuperar la mejor versión del atacante galo. (Reuters)

Pero una vez más, el Atlético supo jugar sus cartas y se sentó a negociar con el Barcelona utilizando sus urgencias. Al final sacó una cesión con opción de compra de Griezmann por 40 millones, cuando se lo había vendido al Barça por 120. Y, como con Luis Suárez, Simeone terminó telefoneando a Griezmann para darle la bienvenida a la familia rojiblanca.

Como el propio Saúl reveló en la entrevista con Ibai Llanos la misma noche del cierre del mercado, “Simeone ya tiene al futbolista que quería”. El ilicitano lo decía con un punto de amargura, sabiendo que a él le había señalado la puerta de salida para irse al Chelsea cedido, mientras esperaba con los brazos abiertos a Griezmann. Con Antoine estuvo en contacto en todo momento a través de Koke y de su hermana Maud. Y al final, como Griezmann y Simeone esperaban, el francés cogió el último tren del mercado para Madrid y desembarcó en el Metropolitano. Un fichaje que se cocinó con paciencia y maestría por parte de Simeone para volver a pescar en las aguas revueltas del Camp Nou.

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