goles de ambos en un cómodo triunfo

Bale despierta del letargo cuando Mayoral se convierte en una alternativa real

El Madrid ganó en Anoeta otra vez, no solo porque Mayoral y Bale de repente encajen como tuerca y tornillo sino porque fue mejor desde el abuso del balón y la culminación ofensiva cuando no lo tenía

Foto: Bale y Mayoral fueron una gran pareja de ataque. (Reuters)
Bale y Mayoral fueron una gran pareja de ataque. (Reuters)

A la Real Sociedad se la gana haciendo lo que mejor se le da a ella misma, teniendo el balón. A Eusebio le han entregado en estos años un equipo con un talento acumulado altísimo y lo ha aprovechado para hacerle jugar bien o, más exactamente, cómodo cuando tiene la pelota en su poder. Con ella se siente poderoso y capacitado para hacerle daño a cualquier club del mundo (especialmente al Barça, al que le cogió la medida hace tiempo). Pero quitarle la posesión a este Real Madrid está empezando a ser cuestión de imposibles. El Madrid ganó en Anoeta otra vez no solo porque Mayoral y Bale de repente encajen como tuerca y tornillo, sino porque fue mejor desde el abuso del balón y la culminación ofensiva cuando no lo tenía. Además, asegurar que siempre va a marcar al menos un gol supone una ventaja enorme.

Decía un aficionado de la Real Sociedad en Twitter que si Gareth Bale jugase todos sus partidos en Anoeta, sería Balón de Oro. No le falta razón. Mientras al extremo de Cardiff le caen palos día sí y día también después de estar completando un año muy flojo a nivel personal, él no ha abierto la boca. No para hablar de nada trascendente. Ha esperado a que llegue su estadio fetiche, su ciudad de referencia futbolísticamente hablando. Hay ciertos futbolistas que encuentran el gol con facilidad en determinados lugares, en otros se sienten incómodos. Bale es el futbolista que ha marcado más goles en ese recinto como visitante. Se dice pronto. Seis goles en las cinco temporadas que lleva en el Madrid. Sí, si jugase siempre en Anoeta, sería Balón de Oro.

No lo hace, y lo lamenta el Madrid. Allí, en ese estadio desangelado cuya grada más cercana es una supletoria que ha provocado que un operador de cámara acabe en un hospital donostiarra para tratarse su tobillo, al menos Bale hace goles. No hace mucho más, no nos engañemos. Su partido contra la Real Sociedad se resumió en su gol y en que, en términos generales, no desentonó. Hasta ahí es lo que se pide a futbolistas como Borja Mayoral, un canterano que obtuvo su primera titularidad debido a las incidencias que ocurrieron a sus compañeros. A Bale se le pide que haga, en cierta manera, lo que hace Isco. No tanto por la participación en el juego, sino por su influencia en el partido. Bale no puede aparecer una vez en 90 minutos, estar escondido en algún rincón del campo donde los demás no le puedan encontrar.

El gol le va a venir de maravilla, eso sí. No hay mejor medicina para un atacante que conseguir atravesar la línea de gol. Quizá siga sin tocarla mucho y dando la sensación de haberse bebido un par de tilas antes de saltar a jugar, pero al menos se sentirá con la confianza de la que estos meses ha carecido. Vale la pena recordar que la temporada pasada Bale empezó como un tiro, marcando con frecuencia y liderando al equipo hasta que se lesionó. Quién sabe, puede que este tanto le haya hecho recordar que sigue siendo un pedazo de futbolista.

El tanto de Bale fue una muestra de todas sus virtudes: velocidad, potencia y gol. (EFE)
El tanto de Bale fue una muestra de todas sus virtudes: velocidad, potencia y gol. (EFE)

La Real no jugó bien. En ocasiones, vale decir que fue más mérito del contrario, que al final también juega y te obliga a cambiar el guion que tenías previsto dependiendo de las circunstancias, y por supuesto que influyó la buena actuación del mediocampo madridista en su victoria y en la mala imagen realista, pero no tuvo nada que ver la manera de afrontar el partido de estos futbolistas a, por ejemplo, cuando jugaron contra el Barça la temporada pasada. Aquel día, como casi siempre contra los culés, fue un partido colapsado de intensidad, que salía a borbotones por los poros de los blanquiazules, locos de competitividad. Desde el primer momento se sintieron inferiores al Madrid y nunca pudieron cambiar la dinámica. Ni siquiera cuando se encontraron con un gol que no habían buscado.

Kevin Rodrigues recordará el partido ante el Madrid, sin duda. Culminó con una gran volea la primera y casi única combinación inteligente y práctica de la Real en todo el primer tiempo, y el grosero fallo de Keylor Navas (y el terrible marcaje de Theo y Carvajal, todo sea dicho) le ayudó para que acabara en gol. Y un momento después remató al travesaño para inmediatamente salir disparado a su campo con la intención de frenar el contragolpe de Mayoral, lo cual acabó costándole un tanto en su propia portería. La voluntad le pasó factura. Esa misma que si tuvieron no mostraron Canales y Januzaj. Los dos futbolistas con más talento puro en el equipo 'txuri-urdin' estuvieron totalmente desubicados, sin participar, sin influir y permitiendo, además, libertad de movimientos a los laterales madridistas, muy profundos durante todo el partido.

El Madrid tenía pinta de ganador desde que empezó el partido. Antes, había temor. Si esto era así, se debía en parte a que la Real se encontraba en un estado de forma muy bueno y en parte por las bajas merengues. Mayoral era titular por primera vez esta temporada y había una presión enorme sobre él. No se le iba a exigir ser el líder, pero quiso serlo. No hizo un encuentro perfecto, pero le comunicó a su entrenador desde el césped que puede contar con él siempre que quiera. Hizo lo que hacen los '9' que quieren protagonismo: marcar. Marcó dos, le dieron la autoría de uno y tuvo otro. El examen consistía en no desentonar y lo que hizo fue ser protagonista. Se entendió con Asensio e Isco para dar fluidez al juego y pudo marcar. Ahora sí, Mayoral es uno más.

Ficha técnica

1 - Real Sociedad: Rulli; Odriozola, Llorente, Elustondo, Kevin Rodrigues; Illarramendi, Zurutuza, Xabi Prieto (Juanmi, min. 68); Januzaj, Canales (Carlos Vela, min. 56) y Willian José.

3.- Real Madrid: Navas; Theo (Nacho, min. 90), Sergio Ramos, Varane, Carvajal; Isco, Casemiro, Modric; Bale, Asensio (Ceballos, min. 85) y Mayoral (Lucas Vázquez, min. 74).

Goles: 0-1, min.19: Mayoral. 1-1, min.28: Kevin Rodrigues. 1-2, min.35: Kevin Rodrigues, en propia meta. 1-3, min.60: Bale.

Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Mostró tarjeta amarilla a Llorente, Januzaj, Illarra, Asensio y Casemiro.

Incidencias: partido de la cuarta jornada de Liga disputado ante 24.966 espectadores en Anoeta. El club donostiarra hizo entrega en los prolegómenos del encuentro de la insignia de oro y brillantes al exjugador Jon Ansotegi tras 12 temporada en el club. El partido estuvo varios minutos detenido porque uno de los operadores de cámara situados junto a la grada provisional del gol sur resultó herido en la pierna durante la celebración del tanto realista. El técnico fue evacuado en camilla.

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