reencuentro con el bernabéu tras los pitos

La penúltima oportunidad para Gareth Bale

El Real Madrid vuelve a casa después del parón de selecciones, lo cual podría interpretarse como una buena noticia para todo el mundo, menos para Bale, que sufre la ira de su afición constantemente

Foto: Bale no está teniendo un inicio feliz de temporada. (Reuters)
Bale no está teniendo un inicio feliz de temporada. (Reuters)

El Real Madrid aún no ha jugado ningún partido en septiembre y a Gareth Bale ya lo están poniendo a caer de un burro. Florentino Pérez siempre se ha vanagloriado de la autoexigencia madridista como el camino principal hacia la excelencia que tanto mencionó en su primera etapa y que ha olvidado en la segunda, curiosamente cuando más cerca está de la misma. A la vista está que no es fácil iniciar una campaña de forma más positiva que como lo ha hecho el Madrid en esta 2017-18. Los dos títulos en juego se han sumado al amplísimo palmarés, el fútbol realizado ha sido notable y solo un pequeño desliz casero con el Valencia ensucia mínimamente la trayectoria blanca. No es suficiente para el Santiago Bernabéu, que a la primera ocasión que tuvo, mostró su malestar.

A eso se refiere Florentino. No es tanto una exigencia de él mismo sobre los futbolistas, que también, sino de la afición. No existe una complicidad entre el equipo y la grada inexorable e incondicional, tal como sucede en decenas de estadios a lo largo y ancho del planeta. El madridista es pesado. Se acostumbra a lo bueno y en cuanto detecta un pie fuera del tiesto, avisa al jugador, al entrenador o al directivo que toque para que lo vuelva a introducir. Solo a través de la aproximación a la perfección puede estar contento, e incluso entonces encontrará un detalle a corregir, algo que entiende que se puede hacer mejor. Y será implacable. No perdonará una, nunca lo ha hecho ni lo hará.

Bien sabe de esto Zidane. En el otoño de 2001 se decía una frase que escuchada o leída hoy en día suena ridícula. "El Madrid juega mejor sin Zidane que con él". En aquellos meses, Zidane estaba sancionado en Champions League por una acción antideportiva en su último partido europeo con la Juventus y no pudo disputar los primeros encuentros de dicha competición con el Madrid. Y dio la casualidad de que en Champions el Madrid ganaba y en Liga, donde sí podía jugar Zizou, no terminaba de arrancar. ¿Qué hizo el Bernabéu? Pitar a Zidane. Fue un desprecio inicial que se esfumó tan pronto como el francés explotó toda su calidad sobre los campos del mundo. "Los pitos en un partido en el que no juega bien o el resultado no es el adecuado siempre van a pasar y más en el Real Madrid. Es inevitable cuando empatamos o con un resultado que no son los tres puntos, no lo vamos a evitar. Hay que intentar ganar todos los partidos", dijo este viernes.

Lo de Bale ya lleva ocurriendo cuatro años. El madridismo ha tenido una paciencia inusitada con él, pero le ha juzgado severamente a partir del momento en que consideró que ya le había dado margen suficiente para demostrar por qué había sido durante unos años el fichaje más caro de la historia del fútbol. Ese precio y el bombo que le posicionó como el heredero de Cristiano Ronaldo le hacen estar obligado a aspirar a eso, es decir, a ser como Cristiano, a parecerse lo máximo posible a él, no tanto en el estilo de juego, sino en la influencia sobre sus compañeros, en su implicación en el juego, en la consecución de goles y en la obtención de resultados. Los dos primeros aspectos no los ha logrado, los demás sí. "Ningún jugador puede estar contento cuando alguien le pita pero anímicamente le veo bien. No le veo tan mal como se habla. Todos los jugadores y Gareth el primero, son importantes en la plantilla. Lo va a hacer muy bien este año", opina su entrenador.

Bale marcó en Riazor su único gol de la temporada hasta el momento. (EFE)
Bale marcó en Riazor su único gol de la temporada hasta el momento. (EFE)

No es un detalle banal que desde que Bale está en el Madrid el equipo ha ganado tres Copas de Europa. Ha sido en todas protagonista, en mayor o menor grado, pero poca gente dudará de que sin él no se habrían ganado, al menos no todas ellas. Lo que le ha faltado a Bale es lo que el Bernabéu ha apreciado desde el primer vistazo a Isco y Asensio. Los dos futbolistas son talentosos y a cada partido lo muestran, no pierden una oportunidad para lucirse, no de cara a la galería, sino aplicando su talento a la mejora del juego colectivo. Bale no es sutil técnicamente, sino que es explosivo y hasta esa característica tan propia parece haberle abandonado. Incómodo con su físico por sus recurrentes lesiones, no se siente con la libertad de movimientos que le necesita para destacar. Y en cierta manera por ello no es capaz de echarse el equipo a la espalda, como sí hizo Asensio contra el Valencia, mientras él se marchaba pitado al banquillo.

Durante las largas semanas de mercado veraniego se habló casi cada día sobre la opción de que Mourinho realizara una superoferta por Bale para recuperarlo para la Premier League. La irrupción de Asensio, el buen momento de Isco y lo poco que aportaba Bale hacía que no pareciera descabellado ese extremo. Sin embargo, desde el entorno del jugador no había ni la más mínima intención de moverse del Madrid. "¿Dónde voy a ir si estoy en el mejor club del mundo?", trasladaba Bale. Gareth es feliz en Madrid porque lo es deportivamente, se siente importante y tiene claro que cualquier cambio supondría un paso atrás en su carrera. Irse del Madrid... ¿adónde? Cree que no hay nada mejor y tiene los ejemplos de Di María y Özil que así lo atestiguan.

No va a parar de intentar convencer a la grada, pero necesita estar físicamente al 100% para hacer su fútbol y ese es el reto de Pintus, Zidane y todo el cuerpo técnico madridista. Nadie puede dudar de la calidad de Bale, pues cuando ha podido, no ha dejado a nadie indiferente. Si volverá a ese punto excelso es ya una enorme incógnita que ni él mismo puede responder. Esta es su penúltima oportunidad para sorprender. El martes vuelve Cristiano en Champions, y lo hará dentro de dos jornadas en Liga, todavía acarreando su sanción. Mientras, el Bernabéu no espera a Bale...

Alineaciones probables

Real Madrid: Casilla; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Theo; Kovacic, Modric, Kroos, Isco; Bale, Benzema.

Levante: Raúl; Iván López, Postigo, Chema, Toño; Lerma, Campaña, Bardhi, Ivi; Jason, Álex Alegría o Boateng.

Árbitro: Hernández Hernández (comité de Las Palmas).

Estadio: Santiago Bernabéu.

Horario: 13.00 hora local.

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