gritos pidiendo su dimisión

Ni un 5-0 con triplete de Messi salva a Bartomeu de una bronca en el Camp Nou

tras lo vivido este sábado ya no parece tan imposible que Benedito pueda tener éxito y recoger las 16.570 firmas necesarias para tumbar a Bartomeu y su junta directiva

Foto: Josep Maria Bartomeu en el paco junto a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat. (EFE)
Josep Maria Bartomeu en el paco junto a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat. (EFE)

Ya es oficial: los aficionados culés le han puesto la cruz a Josep María Bartomeu. En el último minuto de partido, con un 5-0 en el marcador con triplete de Messi incluido, en un derbi y sacándole cuatro puntos de ventaja al Real Madrid, la mayoría de los 72.857 espectadores que acudieron al Camp Nou gritaron alto y claro: “Bartomeu, dimisión”.

Era de esperar que un tropiezo azulgrana soliviantara los ánimos de los seguidores azulgranas, pero lo que resulta sorprendente es que ni siquiera una goleada tape la animadversión de la grada después de un verano particularmente desastroso del presidente y su Junta. Ya antes del partido hubo una pancarta que pedía su dimisión, y en el minuto 53 fue chocante escuchar a la grada de animación, apadrinada por el club, cantar "Nobita, dimisión". Pero al final del encuentro el cántico fue casi unánime. El palo para Bartomeu es gordo y muy a tener en cuenta justo cuando Agustí Benedito empezó a recoger firmas para la moción de censura en el Camp Nou.

Benedito estaba exultante y aseguró que el apoyo que estaba recibiendo estaba superando sus propias expectativas, que ya eran de por sí altas—siempre ha sido optimista—, pero las largas colas ante las carpas instaladas en el Camp Nou para firmar la moción de censura evidenciaron que su entusiasmo de estaba justificado. La cuestión ahora también es igual de evidente: si con un 5-0 la grada pide la dimisión del presidente, se armará la marimorena en cuanto el balón no entre. Y aunque el socio del Barça es tradicionalmente conservador, tras lo vivido este sábado ya no parece tan imposible que Benedito pueda tener éxito y recoger las 16.570 firmas necesarias para tumbar a Bartomeu y su Junta.

Colas de socios en el Camp Nou para apoyar la moción de censura promovida por Benedito. (EFE)
Colas de socios en el Camp Nou para apoyar la moción de censura promovida por Benedito. (EFE)

El no de Iniesta, el golpe definitivo

Bartomeu debía haber afinado este verano más que nunca después de que la pasada campaña terminara con un doblete del Madrid y con Umtiti como el único fichaje que se salvaba de la quema. Y no solo no ha estado acertado, sino que ha ido encadenando un error tras otro.

Que Piqué confesara en rueda de prensa que los jugadores sabían desde el 30 de junio en la boda de Messi que Neymar se marchaba al PSG y no se lo contaran a la directiva hizo palpable las diferencias entre la plantilla y Bartomeu y compañía. Escondido en su cueva, sin querer dar la cara, ante el ruido ambiental, se decidió a dar dos entrevistas a 'Sport' y 'Mundo Deportivo' a principios de semana. Pensaba que con anunciar que la renovación de Messi estaba firmada por su padre, que tiene poderes legales, y que había llegado a un principio de acuerdo con Iniesta para renovarle estaba todo arreglado, pero un simple “no” del manchego a su llegada a El Prat cuando le preguntaron si era cierto ha terminado por incendiar a la afición.

Iniesta es uno de los capitanes y, sin duda, uno de los jugadores más queridos por los seguidores, así que su “no” fue un puñetazo a la mandíbula ya de cristal de Bartomeu. El presidente se reunió con el jugador para aclarar el ‘malentendido’, pero el daño ya estaba hecho. El máximo dirigente azulgrana tiene dos graves problemas: uno de autoridad —a estas alturas no cuela que por un problema de agenda no haya podido hacerse la foto con Messi— y otro de credibilidad. Entre él o Iniesta la gente no ha dudado un instante de quién decía la verdad: el jugador.

Una pancarta en contra de la junta directiva azulgrana este sábado en el Camp Nou. (EFE)
Una pancarta en contra de la junta directiva azulgrana este sábado en el Camp Nou. (EFE)

"Mi único deseo es hacer una gran temporada y conseguir títulos, esta es mi casa y en ningún sitio iba a estar mejor, pero la situación es la que es", declaró el manchego en zona mixta, en donde dio su versión de la historia. "Hablé con el presidente, fue un malentendido, no fue una reacción para contradecirlo. Dije la verdad de la situación, pero respeto y quiero tanto a este club que nunca habrá guerra. Cuando se dice que hay un principio de acuerdo es que ya está todo hecho y yo entiendo que no es así, todavía falta, pero no lo veo tan importante", añadió Iniesta, que no quiso asegurar su continuidad. "Estoy valorando y no puedo confirmar nada. En lo único que pienso ahora es en rendir en el campo".

En una noche que debía haber sido feliz, por la goleada, por el buen juego del equipo, por la vuelta de la sonrisa de Leo, por la calurosa bienvenida que dispensó la grada a Dembélé, el fichaje más caro de la historia del Barça, cuando entró al campo en el minuto 67’ sustituyendo a Deulofeu y su primera asistencia en el último tanto de Luis Suárez, Bartomeu tiene motivos para estar preocupado. Y mucho.

Ya veremos si Benedito es capaz de conseguir la barbaridad de 16.570 firmas, pero el presidente del Barcelona ya sabe que la afición no está con él. Tarde o temprano el Barça tendrá algún tropiezo y ese día, ya sin duda tras lo que pasó ayer, la bronca está asegurada.

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