los blancos se han dejado ya cuatro puntos

La ausencia de Cristiano demuestra que la famosa pegada es más suya que del Madrid

La lesión de Benzema, que estará al menos un mes de baja, obligó a Zidane a poner de punta a Bale, aunque no sea su posición. No confía en Mayoral y se ha quedado sin opciones secundarias

Foto: Benzema, contra el Levante. (Reuters)
Benzema, contra el Levante. (Reuters)

En la Supercopa de España, en un partido plácido para el Real Madrid, Cristiano Ronaldo cometió una de esas absurdas niñerías que le han acompañado con demasiada frecuencia en su carrera futbolística. Los comités observaron la norma y la aplicaron, cinco partidos para el luso. El calendario del principio de Liga para el Madrid no parecía tan duro como para que una ausencia, una sola ausencia, supusiese un problema real. Al fin y al cabo es el campeón de Europa, el campeón de Liga.

Calificar a Cristiano Ronaldo como una ausencia más es dejarse por el camino buena parte de la historia del portugués en el Real Madrid. Desde el mismo día que llegó su nombre ha significado gol, él ha llevado la pesada carga que supone ser el artillero de un equipo siempre obligado a marcar goles a espuertas. Porque cuando se habla del club de Chamartín automáticamente se viene a la cabeza una palabra: "pegada". Dice la RAE que es la capacidad de resolver un partido a su favor, pero en la cabeza futbolera es algo más que eso, marcar muchos goles con poco esfuerzo.

El mito dice que el Madrid tiene mucha pegada, pero la realidad apunta a que eso no es tanto un bien colectivo como una dicha del delantero luso. Con 407 goles es el máximo goleador de la historia del club, y eso que ha jugado bastante menos que otras muchas luminarias blancas. Su historia en el equipo es una relación intimísima con la portería contraria, como demostró sobradamente en la última Champions marcando cinco goles en cuartos, tres en semifinales y el primero en la semifinal. Es difícil pensar que aquella orejona hubiese viajado a Madrid sin esa contundencia.

Pero no está y al Madrid se le han escurrido cuatro puntos en los tres primeros partidos de Liga. No es ya que no pueda ser titular, es que ni siquiera le puede utilizar para amedrentar al rival desde el banquillo. Diez minutos de Cristiano Ronaldo son más de lo que la mayor parte de delanteros puede ofrecer. El encargado de que su ausencia no se notase demasiado era el único delantero veterano de la plantilla, el titular en plaza, Karim Benzema.

Bale. (Reuters)
Bale. (Reuters)

Benzema, un mes de baja

Y el problema es el de siempre, Benzema es un excelente futbolista, pero no un destacado goleador. En los últimos 25 partidos que ha jugado con el Real Madrid solo ha anotado tres goles, exigua cifra para el ariete de un equipo que presume de pegada. En esta ocasión, contra el Levante, ni siquiera pudo probarse demasiado. A los 28 minutos no le había dado tiempo más que a rematar una vez con cierta blandura. Se lesionó, por algún problema muscular que puede llegar a ser dramático para el equipo, y tuvo que entrar Bale por él. Bale que, en su hoja de servicios, no tiene precisamente la de ser delantero centro. La lesión del galo es relevante, al menos un mes de baja, El castigo de Cristiano aún tiene un partido por cumplir.

Para los rezagados, Gareth Bale empezó su carrera como lateral izquierdo. Pronto se vio que por sus características físicas y técnicas se le podía sacar más partido en posiciones más avanzadas. Se llegó a convertir en un extremo con gol, pero en ningún caso en un delantero centro. Entonces ¿por qué Zidane le eligió a él? pues básicamente porque no tenía otra cosa. El francés había decidido dejar en la grada a Borja Mayoral, el único delantero suplente con el que cuenta la plantilla. Sabía el técnico que en ningún caso iba a poder tirar del sancionado Cristiano, pero no previó la eventualidad de que se le pudiese romper Benzema. O, más probablemente, sí lo pensó pero decidió que el canterano no era solución suficiente para su equipo.

La desconfianza del entrenador traza otra línea roja en el Real Madrid de este año. El equipo viene de ser campeón de Liga y de Europa, la vida sonreía en Chamartín, pero el verano ha traído algunos cambios, pequeños quizá pero importantes, que pueden desbaratar los equilibrios que hicieron del equipo una máquina de ganar partidos la pasada temporada. Cuando se rompió Benzema quien más y quien menos pensó en Álvaro Morata.

La exclusión de Morata

El canterano fue vendido al Chelsea por una cifra cercana a 80 millones de euros. La primera conclusión que tomaron muchos seguidores, probablemente también quien decidió el traspaso, es que una cantidad así por alguien que es suplente siempre es un gran negocio. Ni siquiera Morata era uno de los más queridos en la grada, por su juego y personalidad le cuesta conectar del todo con la grada. Asumido eso hay una realidad incontrovertible en el delantero: marca goles.

El año pasado, 15 en Liga. Sin ser titular ni nada parecido, jugando los ratos que le dejaban. Solo Cristiano Ronaldo, un extraterrestre en todo esto, consiguió ver más portería que él. No Benzema, tampoco los muchos centrocampistas con llegada del equipo blanco que disfrutaron de muchos más minutos que el madrileño. Morata fue el segundo mejor y cuando se le pasaportó a Londres ya se sabía que esa ausencia estaba allí. Se espera algo más de gol de Asensio o Isco, que suban en sus prestaciones goleadoras con más tiempo sobre el césped. Pero no se debe olvidar que también se marchó James, un mediocampista con mucho gol.

La dirección deportiva del Real Madrid, conformada por lo que se sabe por su presidente Florentino Pérez y su director general José Ángel Sánchez, consideró oportuno enseñar la salida a Mariano, otro delantero del filial que había tenido pocas oportunidades con el primer equipo pero que siempre que jugó dejó buen sabor de boca. No es un delantero muy refinado, camina en un universo paralelo a Benzema, pero a lucha y entrega pocos le compiten. Se marchó al Olympique de Lyon y ha empezando la temporada marcando goles.

Los dos suplentes se marcharon y la siguiente decisión sorprende todavía más, el Real Madrid consideró que no era necesario fichaje alguno para hacer de suplente. El año pasado Zidane rotó mucho, dio oportunidades a casi todos, pero esta temporada, al menos en ese puesto, lo tendrá algo más difícil, aunque solo sea porque las piezas se han reducido considerablemente. Durante semanas se habló de la opción de Mbbapé. Era una inversión multimillonaria, el PSG ha terminado desembolsando 180 millones por él, que solo tiene 19 años. Sonaba a fichaje de Florentino, que en el pasado siempre parecía encantado de dar pelotazos en el mercado futbolístico. Pero no, algo ha cambiado en el club, ahora hay una contención que cuesta asociar con el club de mayor presupuesto del mundo.

Se habló de algunas alternativas más mundanas, como Dolberg, la joven promesa del Ajax, o Berardi, del sorprendente Sassuolo. Alternativas concretas para un mal que se ha demostrado real en tan solo tres jornadas. La única opción con la que cuenta Zidane es Mayoral, pero no le ve suficiente para meterle en la lista, ni siquiera en una tarde en la que Cristiano Ronaldo iba a estar también en la grada. En su momento era el delantero estrella del filial, cuidado al máximo y ungido como estrella. El año pasado, en el típico recorrido de promesa madridista, le mandaron a Alemania a ver si maduraba. En el Wolfsburgo no funcionó y se volvió a casa buscando una nueva oportunidad.

Es lo que hay y no se puede culpar al madridista que le parezca escaso. Sí, claro, otros muchos equipos pagarían por tener al relegado Mayoral como su delantero titular. Pero esos equipos no son el Madrid, no tienen la presión ni la necesidad de ganar siempre, tampoco un calendario que unirá a la Liga la Champions, la Copa y los trofeos menores consecuencia de haber ganado a manos llenas la pasada temporada.

Está Cristiano Ronaldo, eso sí. La experiencia lleva a pensar que volverá al césped y será efectivo como solo él sabe serlo. A su alrededor los demás parecerán algo mejores, porque con el gol asegurado la opciones de lucir crecen. Amenazó con salir del Madrid en el verano, pero un año más, con 32 para 33, apunta a ser la base de la pegada del Madrid. Quizá también porque esa pegada no es un atributo colectivo sino algo muy personal. Al Madrid no le falta gol, pero fundamentalmente porque está Crisitiano. Él es la pegada.

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