Las dos teorías de Benzema: un delantero sin gol o el artista que los genera

Tiene un punto lánguido, casi despreocupado. A estas alturas Karim Benzema no sorprende, su relación con el universo es bien conocida por todos los aficionados del Real Madrid

Foto: Benzema, tras el gol al Barça en la Supercopa. (Reuters)
Benzema, tras el gol al Barça en la Supercopa. (Reuters)

Tiene un punto lánguido, casi despreocupado. A estas alturas Karim Benzema no sorprende, su relación con el universo es bien conocida por todos los aficionados del Real Madrid. A su alrededor hay rendidos admiradores que piensan que quitándole de la ecuación de este Madrid todo el monumento se derrumba. También otros que aseguran que no aporta nada o casi nada y que con otro delantero el equipo sería una máquina para todos los tiempos. Como los toreros antiguos, cuando los toros aún eran motivo de conversación, o se le odia o se le ama.

El runrún ya estaba servido en pretemporada, pues en el Real Madrid poco importa que los partidos no sirvan y las balas sean de fogueo. Estaba el club blanco de gira por Estados Unidos y los resultados eran malos. Dos jugadores quedaron más señalados que el resto, quizá porque son también parte de las piezas de mayor lujo del plantel. Sin duda, además, porque son sospechosos habituales: Bale y Benzema.

El francés no marcó un gol en toda la gira, tampoco en la Supercopa de Europa ni en la ida de la de España. Benzema, aunque se disfrace de muchas otras cosas, es nominalmente el delantero centro del Real Madrid. Muchos aficionados trazan la línea de ariete y gol como un hecho que no se puede regatear, alguien que juega en esa zona, mucho más si se tiene en cuenta el volumen ofensivo de los blancos, tiene que salir a un ratio de goles que el galo no cumple.

Los defensores, que no son pocos, explican que el deporte cambió hace tiempo y que hay que pensar en un fútbol moderno en el que los repartos de funciones no están tan encorsetados como en el pasado. En el Real Madrid hay un caníbal llamado Cristiano Ronaldo que salda sus temporadas con récords de goles. Si ya hay un ariete brutal que no juega en la punta, ¿qué le queda a quien sí lo hace? Facilitarle la vida, crearle espacios y generar fútbol para que el portugués pueda lucirse.

En eso, dicen, no hay ninguno como Benzema, que tampoco es que salga de las temporadas sin marcar, es solo que lo hace en menos volumen que otros de su mismo corte. Empieza su novena temporada en el Real Madrid y ha pasado casi por todos los estados posibles. Era joven y un poco rebelde cuando llegó, especialmente fuera del campo, donde preocupaba un tanto su actitud. Eso se difuminó con los años. Le tocó lidiar con la suplencia, enfrentarse a un delantero como Higuaín, más cercano al prototipo tradicional de '9'.

La inteligencia en punta

Esa batalla la ganó con el tiempo, también en parte por la admiración de sus compañeros de ataque que saben que jugar con Benzema hace más probable el lucimiento personal. Porque es generoso y muy capaz de convertir fútbol de la nada, una cualidad que no puede cuantificarse en goles pero que entienden bien los otros jugadores, que disfrutan de sus pases limpios en la zona del área y de los movimientos que aclaran espacios para aparecer desde atrás. En Estados Unidos la moda es hablar de IQ, la inteligencia de un jugador para comprender su deporte y extremar sus cualidades. Eso, en el fútbol, representaría Benzema en esta teoría.

Cuando Higuaín fue traspasado las dudas se disiparon. Hubo otros suplentes, algunos de cierto nombre como Morata, pero desde el principio de temporada la cuestión estaba meridianamente clara, Benzema era el titular del Real Madrid y el resto tenían que esperar su turno. Este año, además, se da la circunstancia de que Cristiano Ronaldo se pasará sin jugar un mes por su 'affair' de la Supercopa con De Burgos Bengoetxea. El luso es, además del goleador, el 'suplente' de Benzema, es decir, en ausencia del francés lo normal es que él ocupe la zona central del ataque, más aún si se tiene en cuenta que en los últimos años su evolución pasa por tener menos recorrido y más presencia en el área.

Porque además este año, por lo menos si no hay sorpresas en el mercado, el único suplente puro de Benzema es Borja Mayoral, que no es lo mismo que Morata. Es un jugador aún joven que llega tras un año de dudas en Alemania y está más cerca de ser un meritorio que se cuela en la plantilla que un jugador estabilizado y con nombre como era el ahora jugador del Chelsea. Los rectores del club tampoco se lo han pensado mucho. Después de coquetear con Mbappe, una opción que cambiaría todos los equilibrios heredados, aunque solo fuese por el coste, todo apunta a que no, que la directiva y el técnico –uno de esos fans indisimulados de las virtudes del francés– han ungido a Benzema como el único punta posible.

En la vuelta de la Supercopa de España volvió a marcar, era su primer gol en la pretemporada. No solo eso, pues no deja de ser un dato menor entre otros muchos, volvió a jugar como él sabe, a moverse y ejercer como creador en el ataque y a combinar bien. Reforzó la teoría de los creyentes y no la de los odiadores. La temporada será larga, todas las opiniones tendrán su espacio.

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