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El Barça abraza el ridículo y cae en los cuartos de final de la Europa League (2-3)
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Fracaso sin paliativos

El Barça abraza el ridículo y cae en los cuartos de final de la Europa League (2-3)

El conjunto de Xavi fue un juguete roto en manos de un Eintracht de Fráncfort que invadió el Camp Nou. El resultado, corto para lo visto, supone otro batacazo histórico para el Barça

Foto: Los jugadores del Barça se lamentan tras el primer gol. (EFE/Enric Fontcuberta)
Los jugadores del Barça se lamentan tras el primer gol. (EFE/Enric Fontcuberta)

Solo el ridículo vivido en las gradas del Camp Nou superó el espectáculo dantesco que protagonizó el equipo de Xavi Hernández en el césped. En una noche donde más de 20.000 aficionados se desplazaron a Barcelona y abarrotaron el feudo azulgrana, el Barça sumó otro desastre a su innumerable lista de batacazos históricos en Europa. Sin embargo, esta vez no fue en la Champions League, sino en la Europa League contra el noveno clasificado de la Bundesliga, el Eintracht de Fráncfort. En una exhibición de contragolpes, solidez defensiva y verticalidad ofensiva, el equipo alemán rompió en mil pedazos al conjunto catalán, superado por la velocidad y determinación visitante. El 2-3, obra de Kostic, Santos Borré y Kostic de nuevo para los visitantes y de Busquets y Depay para los locales en los minutos finales, se quedó corto para lo visto en el estadio azulgrana. Fue una masacre futbolística.

Desde el principio quedó claro que el Eintracht de Fráncfort jugaba de visitante en el Camp Nou, pero parecía que fuese su casa. Un mar de aficionados coloreaban las gradas del coliseo azulgrana con un blanco radiante que dejaba el efecto local en una anécdota. Se pitó el himno del Barça y se animó a los suyos como si fuese Alemania. Un flaco favor del socio que, para sacarse un ingreso extra, vendió su asiento a los visitantes. Una vez la pelota empezó a rodar, el ridículo de la grada se trasladó al césped. Los alemanes salieron en estampida y forzaron un penalti absurdo de Eric García sobre de Lindstrom, cuando el defensor catalán, acostumbrado a salir en la foto de los goles rivales, agarró y tumbó al jugador danés en el corazón del área. Kostic no falló la pena máxima y adelantó a los suyos.

placeholder Eric García cometió un penalti absurdo. (EFE/Alejandro García)
Eric García cometió un penalti absurdo. (EFE/Alejandro García)

El Barça reaccionó bien al mazazo inicial que supuso el gol. Los azulgranas retomaron el control, tocando con velocidad, y encontraron a Ousmane Dembélé. El francés, de los más activos a lo largo del primer tiempo, concentró las miradas rivales. En una de sus buenas acciones individuales, asistió a Aubameyang, pero el cabezazo franco del gabonés se marchó por fuera. Dembélé hacía su partido particular, driblando defensores, llevándose los agarrones y patadas de un sistema defensivo que no podía contenerlo. Sin embargo, el Barça no pudo materializar su desborde.

Ronald Araújo, con un disparo tibio, remató la falta botada por Jordi Alba en el que sería el único tiro entre los tres palos del Barça en el primer tiempo. Síntoma de la superioridad que desplegaría el Eintracht de Fráncfort a partir del minuto 20, cuando ató en corto a Dembélé con múltiples ayudas defensivas. Después de una acción sin premio de Ferran Torres en el sector izquierdo, los alemanes salieron escopeteados al contragolpe a través de Kostic. Mingueza era un juguete en sus manos y sufrió de lo lindo.

placeholder Xavi Hernández protesta al árbitro. (EFE/Enric Fontcuberta)
Xavi Hernández protesta al árbitro. (EFE/Enric Fontcuberta)

El 0-2 sobrevolaba el ambiente y, cuando menos se esperaba, Santos Borré dibujó un latigazo endiablado desde la frontal del área para batir a ter Stegen. Lo que debería ser un silencio sepulcral se volvió un sonido ensordecedor, porque el Camp Nou explotó de alegría. Acto seguido, Jakic pudo colocar el 0-3, pero su disparo salió manso hacia la portería. Al descanso, lo mejor para el Barça era el resultado, porque la superioridad visitante era aplastante. Lesionado Pedri, que solo había dado 13 pases con éxito al descanso, entró Frenkie de Jong en la segunda mitad.

Los aficionados más animosos del Barça se marcharon en señal de protesta (aunque más tarde volverían), enfadados porque el club había facilitado la venta de entradas al Eintracht de Fráncfort, mientras la seguridad tenía que intervenir en varios puntos calientes del Camp Nou. En el césped, el Barça tuvo tres ocasiones consecutivas, con Dembélé como asistente y Aubameyang como rematador que no llegó a conectar con la pelota. El gabonés fallaría un mano a mano clarísimo y a la jugada siguiente, otro contragolpe perfectamente trenzado por el conjunto alemán acabó con un paradón salvador de ter Stegen.

placeholder De Jong se queja de una acción. (EFE/Enric Fontcuberta)
De Jong se queja de una acción. (EFE/Enric Fontcuberta)

El VAR desestimaría un posible penalti a favor del Barça por mano mientras la pantalla fallaba y Xavi tomó medidas desde el banquillo. Sacó al goleador Aubameyang para dar entrada a Adama Traoré y a Mingueza por Dest. Lo peor aún estaba por llegar, porque Kostic recibiría una pelota con tiempo y espacio en el pico del área para cruzar el disparo y superar a ter Stegen. El 0-3 era una realidad y el Barça hacía aguas. Un golazo de Busquets en el 91' sirvió para recortar distancias y el de Depay de penalti, en el 99', de consuelo. A pesar de que Xavi contaba con que el césped del Camp Nou sería mejor para el juego de su equipo, la realidad fue más tozuda y le golpeó con dureza. El Barça se despide de la competición europea en una temporada fatídica en Champions y Europa League.

Solo el ridículo vivido en las gradas del Camp Nou superó el espectáculo dantesco que protagonizó el equipo de Xavi Hernández en el césped. En una noche donde más de 20.000 aficionados se desplazaron a Barcelona y abarrotaron el feudo azulgrana, el Barça sumó otro desastre a su innumerable lista de batacazos históricos en Europa. Sin embargo, esta vez no fue en la Champions League, sino en la Europa League contra el noveno clasificado de la Bundesliga, el Eintracht de Fráncfort. En una exhibición de contragolpes, solidez defensiva y verticalidad ofensiva, el equipo alemán rompió en mil pedazos al conjunto catalán, superado por la velocidad y determinación visitante. El 2-3, obra de Kostic, Santos Borré y Kostic de nuevo para los visitantes y de Busquets y Depay para los locales en los minutos finales, se quedó corto para lo visto en el estadio azulgrana. Fue una masacre futbolística.

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