Por qué la semana negra de Boris ha chafado el partido con más historia del fútbol
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Por qué la semana negra de Boris ha chafado el partido con más historia del fútbol

En situaciones normales, el choque más antiguo del fútbol habría tenido más hueco en las portadas de los tabloides británicos. Pero Boris Johnson se ha llevado todos los titulares

placeholder Foto: Boris Johnson, jugando al fútbol en una imagen de archivo. (Reuters)
Boris Johnson, jugando al fútbol en una imagen de archivo. (Reuters)

Se abre el telón y sale en sesión parlamentaria el líder nacionalista escocés de Westminster, Ian Blackford, soltando un recadito al líder del Reino Unido: “Si se me permite decirlo, espero que Escocia no se vea arrastrada fuera de la Eurocopa contra sus deseos”.

¿Cómo se llama la película? La semana negra de Boris Johnson.

El comentario de Blackford, que causó las carcajadas de los diputados de Westminster, era una referencia (poco) velada al Brexit, una sombra demasiado alargada para que desaparezca tras cinco años del referéndum. Los nacionalistas escoceses siguen sin olvidar que tuvieron que salir de la Unión Europea pese a que una mayoría votó a favor de permanecer dentro del club comunitario. Desde entonces, aprovechan cualquier momento, como el inicio de la Eurocopa, para recordárselo a los ingleses.

Este viernes, Inglaterra y Escocia se enfrentan en Wembley en el segundo partido del grupo D de la Eurocopa. En situaciones normales, el choque con más tradición de la historia del fútbol habría tenido más hueco en las portadas de los tabloides británicos. Sin embargo, Boris Johnson está protagonizando unos días tan desafortunados que el fútbol ha quedado en segundo plano.

Foto: Harry Kane en la concentración inglesa. (Reuters)

Todo empezó el 9 de junio, cuando Boris Johnson deseó suerte en Westminster a las naciones de Reino Unido en el torneo futbolístico, Sin embargo, tras mencionar a Inglaterra y Escocia, se le olvidó la tercera y acabó la frase con un… “y a todas nuestras naciones que compitan”.

“La palabra que está buscando, primer ministro, es Gales”, dijo más tarde el futbolista galés Robbie Savage, condensando el sentimiento de enfado entre los ciudadanos locales. “La pequeña y antigua Gales, ya sabe, ese país que alcanzó las semifinales en la última Eurocopa de 2016, cuando Inglaterra fue derrotada por Islandia y Escocia ni siquiera estaba clasificada”.

Los trompicones de Johnson

Desde entonces, con un G-7 entre medias, Johnson se ha tenido que dedicar a apagar fuegos, muchos de ellos avivados por él mismo. Los líderes de la Unión Europea le han recriminado no cumplir su palabra respecto al protocolo del Norte de Irlanda tras el acuerdo del Brexit y Macron llegó a insinuar que este territorio no formaba parte de Reino Unido. Esto, en parte, ha desembocado en la 'guerra de las salchichas', un conflicto comercial con la UE que da más jaquecas a Boris Johnson.

Pero los problemas también le han surgido dentro de su propia casa.

Foto: El asesor Dominic Cummings, cuando tuvo que abandonar el Número 10 de Downing Street. (Reuters) Opinión

Su antiguo asesor, Dominic Cummings, ha filtrado este miércoles mensajes privados con el primer ministro que le dejan en muy mal lugar. En ellos, Johnson se refiere a su ministro de Sanidad como un “absolutamente jodido inútil”. Además, el propio Cummings sugirió que Boris Johnson no tiene grandes planes de quedarse en Downing Street y que prefiere dedicarse a escribir libros, donde puede ganar más dinero.

Otro de los efectos colaterales del Brexit que no cesa fue la agitación secesionista. En 2016, un 62% de escoceses votó a favor de permanecer en la Unión Europea y, desde entonces, las posibilidades de ganar un referéndum de independencia se han vuelto a igualar. La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, ya aseguró hace un par de meses que un segundo referéndum “no es un tema de sí o no, sino de cuándo”.

Foto: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la primera dama, Jill Biden, a su llegada a Reino Unido. (Reuters)

El partido de este viernes en Wembley entre Inglaterra y Escocia podría servir de trampolín para mandar un mensaje político a Londres. Si la victoria de Francia contra Alemania sirvió para que algún periódico galo reabriera heridas de la Primera Guerra Mundial, ¿por qué una goleada de Escocia en Wembley no podría valer para reivindicar el espíritu independentista de Edimburgo?

En lo futbolístico, en cualquier caso, este partido ha vivido días mejores. O al menos más intensos. Lo reconocía el propio Raheem Sterling, estrella inglesa que marcó el único tanto en el primer partido contra Croacia (1-0). “Para mí no es más que otro partido”, dijo el futbolista del Manchester City a Official England Podcast. Durante décadas, sin embargo, fue algo más que un simple encuentro.

El partido con más historia

“Bienvenido a Escocia”, le dijo una vez un periodista a sir Alf Ramsey durante los años sesenta. El por entonces entrenador de Inglaterra respondió sagazmente: “Debes de estar de coña”.

Si hoy estamos hablando de fútbol es gracias, en gran medida, a Inglaterra y Escocia. El 30 de noviembre de 1872, jugaron el primer partido de selecciones de la historia de este deporte, según la FIFA. El partido acabó 0-0, pero sentó las bases de una rivalidad que ha dejado grandes anécdotas.

Durante una época, Inglaterra y Escocia se enfrentaban anualmente —y también jugaban contra Irlanda y Gales—

Durante una época, Inglaterra y Escocia se enfrentaban anualmente —y también jugaban contra Irlanda y Gales—. Eso ha dejado que el balance de partidos sea tan abultado: 48 victorias para Inglaterra, 41 para Escocia y 25 empates. Durante la primera mitad del siglo XX, los escoceses vivieron sus años de gloria. En 1928, por ejemplo, “los magos de Wembley” escoceses —como fueron apodados— le metieron un 5-1 a la escuadra inglesa.

Pero quizás el partido que más recuerden los seguidores de ambas selecciones, para bien y para mal, fue el que se jugó el 15 de junio de 1996. Era el primer choque entre Inglaterra y Escocia en siete años y se daba en una Eurocopa hospedada por esta primera nación. Hubo ‘sold out’ inmediato, los ingleses pitaron el himno escocés y Alan Shearer y Paul Gascoigne le dieron la victoria a Inglaterra. El primer ministro británico, Gordon Brown, aseguró en privado que el gol de Gascoigne fue uno de los mejores momentos que había vivido en el fútbol, pero tras las críticas recibidas lo negó.

Foto: Karim Benzema, durante su debut con Francia en la Eurocopa. (EFE)

Un cuarto de siglo después, el partido es más descafeinado. Por un lado, las turbulencias de Boris Johnson han desplazado la atención mediática y los tabloides prefieren hacer caja con la crisis política. Por otro, la creciente diferencia futbolística entre Inglaterra y Escocia ha desequilibrado el nivel. Desde 1998, el equipo escocés no se clasifica a la fase final de un gran torneo y, aunque consiguió entrar a esta Eurocopa de penaltis en el último choque de la fase de grupos, ya tiene complicado pasar a octavos.

En su primer partido, República Checa pasó por encima de Escocia (2-0), por lo que el entrenador escocés, Steve Clarke, necesita que su equipo logre como mínimo un empate en Wembley para seguir vivo en la Eurocopa. Pero no solo estarán Clarke y su equipo en el estadio inglés, porque cifras de medios locales calculan que 3.000 escoceses tienen entradas y que hasta 20.000 personas más podrían acudir al partido desde Escocia.

Inglaterra tiene un equipo con más nivel en todas las líneas, pese a que en las últimas décadas ha encabezado varias decepciones

Por su parte, Inglaterra tiene un equipo con más nivel en todas las líneas, pese a que en las últimas décadas ha encabezado varias decepciones en las competiciones internacionales. Alcanzar las semifinales del Mundial de 2018 insufló nuevas ilusiones en los aficionados ingleses, que ahora confían en Harry Kane y un grupo de jugadores muy jóvenes para alzar una Eurocopa que no ha ganado nunca.

Pase lo que pase, Boris Johnson respirará aliviado porque los focos apuntarán a otro lado. O no. Porque, como recordaba en Twitter la política galesa Liz Saville, tuiteando el error de Boris Johnson al no acordarse de Gales, el partido esta semana lo empieza perdiendo el primer ministro. "Independencia 1 - Reino Unido 0".

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