Una inexpugnable Francia sin grietas en defensa derriba a Alemania en Múnich (1-0)
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Un partido vital por la clasificación

Una inexpugnable Francia sin grietas en defensa derriba a Alemania en Múnich (1-0)

La campeona del mundo controló el partido a su antojo. Se blindó en defensa, sembró el pánico al contragolpe y no realizó ni un solo cambio hasta el minuto 89

placeholder Foto: Karim Benzema, durante su debut con Francia en la Eurocopa. (EFE)
Karim Benzema, durante su debut con Francia en la Eurocopa. (EFE)

Francia se estrenó en la Eurocopa con una victoria de prestigio que sirve para demostrar lo que ya se barruntaba en las semanas previas: ahora mismo, no hay ninguna selección del mundo capaz de frenar a este equipo. Por fiabilidad, potencial y convicción. Con la novedad de Karim Benzema en la punta de lanza, el combinado galo de Didier Deschamps dominó el partido de principio a fin el duelo directo ante Alemania y dejó llegar a los teutones hasta donde la campeona del mundo quiso. El gol en propia meta de Hummels tras un centro envenenado de Lucas Hernández en la primera parte dinamitó las opciones de victoria germanas. Los pupilos de Joachim Low se quedan terceros de grupo tras Portugal y Francia.

placeholder Hummels se lamenta tras su autogol. (EFE)
Hummels se lamenta tras su autogol. (EFE)

Los galos salieron mordiendo desde el principio y dejaron a Alemania pasmada. Por la izquierda, por la derecha, de frente y por detrás. Se esperaba un partidazo y ambas selecciones se esforzaron en brindarlo. Las camisetas azules se multiplicaban en el centro del campo y desbarataban la salida de balón alemana. Se producían los robos de pelota, Alemania se descolocaba y Francia combustionaba al contragolpe. Con Mbappé, Benzema y Griezmann relamiéndose ante cualquier pérdida. No tenían miedo a afrontar el partido sin la pelota. Es más, preferían no tenerla y que Alemania se estirase para castigar su atrevimiento.

Los hombres de Löw solo se sacudían el dominio territorial francés cuando a la campeona del mundo le daba por esperar el momento adecuado en su propio campo. Hummels filtraba balones para Kroos, el centrocampista del Real Madrid oteaba el horizonte y, de muy vez en cuando, encontraba una grieta por la que colar una pelota que desarmase el entramado defensivo. Müller, Gündogan, Gnabry o Havertz recibían la pelota en la frontal del área, pero ahí se apagaban las luces. Sin posibilidades apenas de girarse y ver el fútbol de cara y frente a un mar de piernas. Su ataque se convertía en un fundido a negro.

Francia se mostró inexpugnable

Una vez ahí, instalados en el pico del área, los jugadores teutones se topaban con el triángulo de las bermudas conformado por Kanté, Kimpembe y Varane y perdían toda ocasión de marcar. Francia, lejos de estar incómoda disfrutaba donde otros sufrían. Más cuando el gol de Hummels en propia puerta tras una acción espléndida de Paul Pogba, desatado en ataque, y el centro de Lucas Hernández puso al combinado galo por delante antes de llegar al ecuador del primer tiempo.

placeholder Benzema pugna por un balón aéreo. (Reuters)
Benzema pugna por un balón aéreo. (Reuters)

Francia convirtió su área en un fuerte inexpugnable. Un obstáculo insuperable. Alemania no pudo ni siquiera poner a prueba al guardameta galo, Lloris, en la primera parte y se fue con cero disparos entre los tres palos. La sensación de superioridad, con un Benzema tímido, pero que cada vez se entiende mejor con sus compañeros de ataque. La segunda parte inició como el primer tiempo. Con Mbappé volando al contragolpe, Kanté extendiendo sus tentáculos por el centro del campo y Alemania armándose de paciencia y mejorando la circulación del balón para buscar una rendija en la empalizada francesa.

Rabiot estrelló la pelota en el palo justo después de que Gnabry acariciase el empate. Como si de un aviso se tratase. Lloris, por primera vez en el partido, se equivocó en una salida aérea y a punto estuvo de amargarle la noche a Francia, pero la jugada no fue a más. Como tampoco lo hizo la superlativa acción de Mbappé, cuando el futbolista del PSG dibujó un gol de bandera en Múnich al recibir la pelota en banda, encarar a su defensor y colocar la pelota en el palo largo. Tan solo el fuera de juego abortó una acción excelsa.

placeholder Le anularon un gol fantástico por fuera de juego. (Reuters)
Le anularon un gol fantástico por fuera de juego. (Reuters)

Con el paso de los minutos, la figura del astro del PSG fue cobrando importancia. Ante el acoso de Alemania, el oxígeno de Mbappé al contragolpe. Ante la falta de energía de la zaga teutona, los incansables desmarques de una gacela capaz de sembrar el caos a 50 metros del área y generar una sensación constante de peligro sin la necesidad de tocar la pelota. Cuando Francia estaba agobiada, Mbappé se erigió como la respuesta. Löw escudriñó la respuesta en su banquillo. Retiró a dos de sus tres delanteros (Gnabry y Havertz) y dio entrada a Werner y Sané. Más leña al fuego.

Y sin embargo, no valió de nada. Las mejores ocasiones las volvió a tener Francia. No en cantidad, sino en calidad. Con un Mbappé supersónico al espacio y con Pogba y Benzema proyectando sus carreras en campo rival, la selección gala se mostró como un taladro atravesando una estructura hecha de mantequilla. Francia no concedió ni una sola oportunidad de gol en los últimos minutos, Benzema se quedó sin mojar por otro gol anulado y el combinado galo se marchó con los tres puntos. Que pase el siguiente, dice Deschamps. Hoy por hoy, no hay quien le pueda plantar cara a la actual campeona del mundo.

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