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Lucas Vázquez es el único del Real Madrid que se toma en serio la Copa del Rey
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el canterano forzó dos penaltis

Lucas Vázquez es el único del Real Madrid que se toma en serio la Copa del Rey

Como ya pasara en Fuenlabrada en la anterior ronda, dos penaltis dieron la victoria a un equipo blanco muy plano y sin ninguna idea activado solo por la velocidad del extremo gallego

Foto: Lucas y Bale celebran el tanto del galés. (EFE)
Lucas y Bale celebran el tanto del galés. (EFE)

Al Real Madrid no le queda mucho más remedio que centrarse en la Copa del Rey, no vale tirarla a la basura como habitualmente acostumbra, pues la distancia con el Barça en Liga es insalvable (aparentemente) y ganar tres Champions seguidas es harto difícil, por lo que asegurarse un caramelito a final de temporada en forma de Copa vendría muy bien, más a un club que tiene ya el estómago grande de tanto que ha comido en estos dos últimos años. Lo que se ve en el campo cuando juega esta competición, sin embargo, es que la trascendencia que le da es bastante limitada. Por ahora, se podría decir que al único que le importa un poco es a Lucas Vázquez.

Claro, se ve el resultado y el análisis rastrero asume que el Madrid ganó muy cómodo al Numancia con los suplentes, que un 0-3 completa un partido redondo, cuando la realidad nos sorprende (o ya no tanto) con un Madrid paupérrimo, triste, acomodado en la mediocridad de la que todos creímos que había huido para siempre en la primavera del pasado año. Las versiones distintas en los dos últimos encuentros, la predominante, es decir, la que se vio en el Clásico del desastre, y la secundaria, la de la Copa del Rey, ofrecen la misma idea de fútbol en descomposición, ausente de los criterios organizativos que hace solo unos meses le colocaban en un escalón por encima de todos los demás equipos del planeta y, como mínimo, a la misma altura de los mejores Madrid de siempre.

Foto: En la imagen, Cristiano Ronaldo. (EFE)

Zidane, impasible el ademán, encaja todas las críticas como un boxeador contra las cuerdas, esperando que en algún momento su adversario se canse y pueda empezar a coserle a puñetazos. Esa es la impresión que desprende este Madrid. Está tan convencido de ser sobradamente superior a los demás que cree que en algún instante va a recuperar esa versión invencible que le hizo bicampeón de Europa. El francés prueba con jugadores, le da hueco a Ceballos, a Llorente, a Theo, a Vallejo... y no percibe una evolución de ninguno de ellos. No hay un punto de inflexión, porque quizás el desarrollo dependa más de las ideas de juego propuestas por el entrenador que por la simple inspiración divina de los futbolistas disponibles.

placeholder Lucas fue el único incordio de la defensa del Numancia. (EFE)
Lucas fue el único incordio de la defensa del Numancia. (EFE)

Como se suele decir en este tipo de encuentros ante rivales de categoría inferior, donde los tópicos reinan por encima de las realidades, el Numancia hizo un partido más que digno. Suele ser eso verdad, juegan bien al fútbol, mejor incluso que durante los fines de semana donde se juegan los garbanzos de verdad. Y sin embargo, la gran puesta en escena del equipo soriano no es excusa para que el Madrid no tuviera prácticamente ocasiones en todo el partido y las pocas fueran en su mayoría gestionadas por un solo jugador, Lucas.

Al gallego le han sentado bien las fiestas. Se ha enterado que va a ser padre por primera vez y esa alegría familiar la ha trasladado al juego, esa misma que se le había ido escapando con el tiempo desde aquel disfrute de penalti en Milán. El primer año de Lucas fue excepcional, siempre desde la perspectiva del suplente que era. Goles y asistencias clave, participación en la final de la Champions incluida. El curso pasado encontró más competencia, pero la regularidad formó parte de sus principales cualidades, siendo al final el madridista que jugó en más partidos, pero perdió chispa, ya no regateaba igual, no era tan profundo y, sobre todo, tan relevante en el juego.

En un Madrid donde la estrategia ante el atasco creativo ha pasado a ser colgar balones a la olla desde las bandas a ver qué pasa, un Lucas Vázquez en plenitud de condiciones puede resultar más que importante. Especialmente si Bale no acaba de coger el tono físico, Asensio sigue sin explotar de una vez y Zidane sigue sin apostar por Ceballos.

Ficha técnica

0 - Numancia: Munir; Unai Medina, Dani Calvo, Carlos Gutiérrez, Ripa (Luis Valcarce, min. 19; Marc Mateu, min. 46); Larrea, Grego (Iñigo Pérez, min. 62), Diamanka; Dani Nieto, Higinio, Pere Milla.

3 - Real Madrid: Casilla; Carvajal, Vallejo, Nacho, Theo; M. Llorente, Dani Ceballos (Isco, min. 73); Lucas Vázquez, Bale (Kovacic, min. 61), Asensio (Achraf, min. 84); Mayoral.

Goles: min. 34, 0-1: Bale, de penalti. Min. 87, 0-2: Isco. Min. 91, 0-3: Mayoral.

Árbitro: Estrada Fernández. Expulsó, por doble amarilla, al local Diamanka, en el minuto 59. Enseñó cartulina amarilla a los numantinos Larrea, Higinio, Unai Medina y Carlos Gutiérrez y al visitante Theo.

Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Copa de S.M. El Rey. Estadio de Los Pajaritos. 8.787 espectadores.

Al Real Madrid no le queda mucho más remedio que centrarse en la Copa del Rey, no vale tirarla a la basura como habitualmente acostumbra, pues la distancia con el Barça en Liga es insalvable (aparentemente) y ganar tres Champions seguidas es harto difícil, por lo que asegurarse un caramelito a final de temporada en forma de Copa vendría muy bien, más a un club que tiene ya el estómago grande de tanto que ha comido en estos dos últimos años. Lo que se ve en el campo cuando juega esta competición, sin embargo, es que la trascendencia que le da es bastante limitada. Por ahora, se podría decir que al único que le importa un poco es a Lucas Vázquez.

Lucas Vázquez
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