el madridista que más participa

Nadie juega más partidos que Lucas Vázquez

De toda la plantilla del Real Madrid, no hay un solo jugador que haya participado en más encuentros esta temporada que el extremo gallego, que ha aparecido en un total de 47 partidos

Foto: Lucas jugó en Granada su 47º partido de la temporada. (Cordon Press)
Lucas jugó en Granada su 47º partido de la temporada. (Cordon Press)

Piensen en qué jugador del Real Madrid creen que ha participado en más partidos a lo largo de esta temporada 2016-17. Seguro que en el primero que piensan es en Cristiano Ronaldo, o Sergio Ramos, o Kroos, o Keylor Navas que, por ser el portero, casi siempre está entre los palos. Se equivocarán. Estos han jugado muchísimos minutos, pero en los 55 encuentros que hasta la fecha ha tenido que jugar el Madrid, se han perdido más que Lucas Vázquez. Nadie en la plantilla merengue ha participado en más partidos que el extremo gallego, que acumula un total de 47 apariciones ya sea como titular o entrando desde el banquillo.

Si contabilizamos los minutos totales, las cuentas parecen no salir en ese sentido. Hasta once futbolistas del Madrid suman más minutos oficiales que Lucas. Toni Kroos, el que más minutos ha estado sobre el campo, 3.721, ha jugado 1.500 minutos más que Lucas Vázquez, 2.231. ¿Qué quiere decir esto? Que Zidane ha encontrado en el canterano a su jugador número 12 predilecto. Han sido muchísimas las ocasiones en las que el entrenador francés ha tirado de Lucas para solucionar un problema, para ser titular por uno de los titulares indiscutibles o, simplemente, para formar parte de este segundo equipo de gala que está llevando al Madrid al título de Liga ganando en esos encuentros 'sencillos' que tiene el equipo en esta recta final.

El Real Madrid recuperó la temporada pasada a Lucas para que ejerciera precisamente el papel que le está tocando desempeñar. Esto es, ser un recambio importante para los hombres de arriba. Regresó a casa después de un año en el Espanyol, siguiendo el mismo camino que había tomado su antecesor en esa figura de jugador número '12', José Callejón. Como el andaluz, Lucas completó un curso fantástico en Barcelona y hacerle un hueco en la primera plantilla parecía obligatorio, y no solo desde un punto de vista acumulativo, es decir, para llenar el cupo de canteranos que pide la UEFA para la Champions League. Sin embargo, es cierto que su perfil era más bajo que el del actual jugador del Nápoles, no había llamado tanto la atención y, por ello, las expectativas eran menores.

A Rafa Benítez le encajó en sus planes, pero no fue hasta la llegada de Zidane cuando empezó a adquirir muchísimo protagonismo, más incluso que Jesé, quien estaba llamado a ser ese jugador que reemplazase a los delanteros madridistas cuando estos no estuvieran disponibles. Su implicación con el equipo era absoluta. Consciente de su rol secundario, se adaptó a jugar incluso de lateral derecho cuando la necesidad lo demandó y a base de goles, asistencias y carreras se fue ganando al Bernabéu.

Lucas fue, una vez más, el revulsivo de Zidane contra el Atlético. (EFE)
Lucas fue, una vez más, el revulsivo de Zidane contra el Atlético. (EFE)

El madridismo se acabó de enamorar de él cuando se acercó a Zidane y al cuerpo técnico en la final de Milán y les dijo "yo quiero tirar". Esa confianza del chico fue recíproca con su técnico. Le dieron el primer lanzamiento de la tanda contra el Atlético. Acudió a él jugando con el balón, lanzándolo al aire, como si no estuviera a punto de disparar el penalti más importante de su carrera sin ser ningún especialista en la materia. Lo clavó, como los cuatro siguientes, a la izquierda de Oblak. El niño se convirtió en hombre, transformación que no pasó desapercibida para Vicente del Bosque, que lo incluyó en la lista de 23 para la Eurocopa de Francia.

Ese penalti le acabó de consolidar en la plantilla como uno más y no solo como en canterano simpático que lo hace bien. Para que un chico del filial obtenga relevancia en el Real Madrid, su rendimiento tiene que ser colosal. El de Lucas lo ha sido. En esos 47 partidos que ha disputado esta temporada, ha generado 18 goles, con 4 marcados por él y otros 14 que ha repartido. En este apartado de asistencias tan solo le supera Kroos, con 15. Y su mayor virtud es que si no da un pase de gol, genera la electricidad suficiente para conectar a sus compañeros y crear más peligro en la portería contraria.

Como miembro honorario de la segunda línea, también ha pasado por el ostracismo, pero indudablemente menos que otros, como James, Isco o Asensio. En dos de los partidos más importantes de la temporada, la ida contra el Bayern en Múnich y el Clásico de la segunda vuelta en el Bernabéu, Zidane dejó a Lucas fuera de la convocatoria. Era una decisión extraña, pero a la vez comprensible. Extraña porque Lucas siempre está y casi siempre juega, aunque sea un ratito. Comprensible porque coincidieron ambos encuentros con el peor momento de forma del coruñés. Un toque de atención en forma de ausencias que ha despertado al mejor Lucas, al mismo que marcó en su ciudad al Deportivo y el que volvió loco a la defensa del Granada. El mismo que, sin duda, estará contra el Atlético... aunque salga desde el banquillo.

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