El padre Ángel se queda sin bufandas en el derbi madrileño
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El padre Ángel se queda sin bufandas en el derbi madrileño

Mensajeros de la paz, la ONG liderada por el padre Ángel, ha abierto las puertas de su sacristía para que las personas sin hogar puedan ver el partido entre Real Madrid y Atlético de Madrid

Foto: Las puertas de la iglesia lucen los escudos de ambos equipos
Las puertas de la iglesia lucen los escudos de ambos equipos

¿Cuál es el sitio más extraño donde se puede ver un partido de fútbol? En Madrid, hay 60 personas que verán la final de la Champions entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid en una sacristía. La iglesia de San Antón, en pleno centro de la capital, ha abierto su tripas para que los sintecho puedan disfrutar del derbi. La idea ha salido del padre Ángel, cabeza visible de la ONG Mensajeros de la Paz, que han convertido este edificio en el templo más curioso de Madrid: las mascotas son bienvenidos, está abierta las 24 horas del día y tiene wifi y cargadores para móviles.

Conociendo la vena futbolera del padre Ángel (es seguidor confeso del Real Oviedo), a nadie extraña su decisión. "Cuando hay gente que no tiene dónde ver la televisión, quiero que puedan venir aquí", explica sencillamente el cura, quien solo ha puesto una norma: no se pueden decir "tacos muy gordos". Basta acompañarle durante dos minutos para entender que es el alma de la organización: todos le preguntan, todos le felicitan, todos le persiguen, todos le conocen y todos le reclaman. "Aquí estamos los de siempre, como una gran familia", comenta. Una 'gran familia' que forma una cola de hasta 10 metros en la puerta, ordenada y tranquila, para recoger su cena y pasar a ver el fútbol.

La mayoría de los asistentes son españoles, y los atléticos ganan por goleada entre los aficionados. Uno de los rojiblancos que se han acercado hasta Hortaleza para soñar con su primera Orejona es Nano, un madrileño que lleva varios meses en la calle. "Nos vamos a llevar la Champions, hay que ser positivo, nunca negativo", bromea antes del encuentro, dándole la vuelta a las palabras de Louis Van Gaal. A pesar de su situación, sigue a su equipo siempre que puede. "Me gusta la personalidad del equipo, son una familia", confiesa. En sus 50, sigue guardando fidelidad a los colores de su padre: "Mi padre era del Atleti y yo lo soy porque siempre le veía disfrutar con el equipo". ¿Y si la Champions se fuese para el Manzanares? "No lo voy a celebrar. Eso a mí tampoco me cambia nada, no voy a tirar cohetes", suspira.

"Es imposible seguir el fútbol de continuo"

Ante la previsible avalancha de asistentes (130 sintecho pidieron una invitación, aunque desde Mensajeros de la Paz recuerdan que son "imprevisibles"), el sindicato UGT cedió una sala del edificio que tienen frente a la iglesia de San Antón, en la que se ha instalado una pantalla gigante y se reservaron 80 plazas más. Además, en la fachada del edificio hay una pequeña televisión para que cualquier viandante pueda ver cómo va su equipo.

"Tenemos palomitas, ganchitos, sándwiches y demás 'catering' pagado por Cofaria. El agua lo pone Mahou", explican desde la organización. Además, los vecinos han traído refrescos e incluso un jamón. Para la ocasión, hasta 15 miembros de la organización están pendientes de que todo salga bien, y ambos equipos, además de prometer al padre Ángel que traerán la copa si ganan, han enviado bufandas para que cada cual pueda defender sus colores. El éxito de convocatoria ha sido tal que se han agotado.

David es un chico de 22 años que defiende con pasión el blanco de los de Chamartín. "Aún me acuerdo de la Décima de Lisboa, y de la de 2002", presume. Manchego, duerme en un garaje mientras busca oportunidades de lo que sea: pintor, albañil, camarero... "De todo", resume. "Llevo tres meses sin leer las noticias, suelo venir aquí a por la cena y es donde me entero de qué pasa. Por eso he venido a ver la final. Es imposible seguirlo de continuo el fútbol", lamenta. Por eso, si el Real Madrid vuelve con la undécima copa de Europa, piensa disfrutar de la noche. "Igual me dejo caer por el Bernabéu o por Cibeles... Tampoco es que tenga que trabajar mañana ni nada mejor que hacer, ¿no?", sonríe.

La emoción de los penaltis

"Cristiano sobra en el campo", "demasiados balones fuera", "que va a ganar el Atleti, y ya está, y lo asumimos"... Los madridistas retoman aliento antes de la tanda de penaltis. La pequeña pantalla puesta en la fachada del edificio está ya guardada, y unos y otros se encuentra en la calle para echar un pitillo. Algunos aprovechan para terminar sus bocadillos. Hay quien se sienta en los bancos y disimula sus rezos por su equipo.

"Yo ya no me molesto", bromea un organizador de la fundación. Y es que, aunque el padre Ángel había solicitado que no hubiera voces, con cada penalti sube el nivel de los gritos. Tras la victoria del Real Madrid, un pequeño grupo se organiza. "¿A Cibeles o a dormir?", grita Miriam, una joven macedonia que lleva dos años viviendo en la plaza de Ópera. "Yo soy del Madrid desde que llegué a España. Hala Madrid, y por esta noche, nada más", comenta feliz.

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