el entrenador, "MAL NECESARIO" PARA EL MADRID

El Barcelona hace sangrar más la herida entre Zidane y Florentino en el Madrid

El Madrid-Barcelona del pasado sábado ha dejado intranquila a la zona noble del Santiago Bernabéu, donde no entendieron decisiones como la de sacar a Kovacic en lugar de a Isco

Foto: Florentino Pérez y Zidane durante la celebración de la pasada Champions League.
Florentino Pérez y Zidane durante la celebración de la pasada Champions League.

Zinedine Zidane ha salido mal parado del Clásico que ha cerrado 2017. El experimento táctico de Kovacic en detrimento de un Isco que no jugó ni un minuto, motivado en parte por la expulsión de Carvajal, le salió mal al francés y ha sido señalado como el gran culpable de la derrota del Real Madrid ante el Barcelona en el Santiago Bernabéu.

El entrenador, consciente de ello, advertía en sala de prensa lo que se le venía encima a la conclusión del choque. "Sé que me van a meter hostias, pero no me arrepiento de nada... Soy el técnico, tomo decisiones y las asumo", declaró. Lo cierto es que su apuesta, más allá de sorprender a aficionados y medios, extrañó en el vestuario y lo que es más importante, fue muy cuestionada en la zona noble del club.

Florentino Pérez, que ya asumió el rol de director deportivo además del de presidente, ha reconocido alguna vez a sus más afines en conversaciones informales que el puesto de entrenador en el Real Madrid es "un mal necesario". Para el dirigente, "el entrenador del Real Madrid solo tiene que poner a los mejores". Una creencia que es compartida por muchos de los que se sientan a su lado en la junta directiva.

Una creencia que afianzan, además, en la hipótesis de que en el vestuario madridista siempre han funcionado mejor los técnicos que son buenos gestores que los entrenadores intervencionistas. Entre los primeros están Del Bosque, Ancelotti y Zidane, tres entrenadores que han sabido domesticar los egos de las estrellas del vestuario blanco para alimentar las vitrinas del club, mientras que en el segundo grupo aparece un hombre como Rafa Benítez, sentenciado por los resultados con la complicidad del vestuario.

Falta de sintonía entre ambos

Que Florentino no tiene excesivo apego por los entrenadores no es nada nuevo. Zidane lleva dos años en el banquillo del Real Madrid. Dos temporadas con una hoja de servicio inmejorable que incluye títulos de Champions, Mundial de Clubes, Liga, Supercopas... Sin embargo, la sintonía del presidente y el entrenador está lejos de parecerse a la que mantenía Florentino con Mourinho, por ejemplo. Zidane se ha posicionado siempre a favor del vestuario cuando ha tenido que elegir entre los futbolistas y el presidente, algo que le ha distanciado de este.

La relación de Zidane y Florentino está marcada, además, por el rol de director deportivo del presidente. Pérez ha desoído peticiones del entrenador, que llegó a tener apalabrado el fichaje de Kanté antes de la pasada Eurocopa, pero el presidente desestimó su llegada por no tratarse de un jugador con prestigio mediático. El pasado verano tampoco tuvo suerte Zidane, que pidió un central de garantías y un delantero para suplir la marcha de Morata. Al final parece que el diagnóstico del francés era correcto, lo que obligará al Real Madrid a acudir al mercado de enero.

Cuando Florentino sondeó a otros técnicos

En estos dos años Zidane ha pasado por algunos momentos complicados, instantes en los que Florentino ha peinado el mercado sondeando la posibilidad de incorporar otros entrenadores. Y esto no ha pasado inadvertido para el técnico, que en la previa de un derbi ante el Atlético en la temporada pasada ya advirtió: "Estoy aquí hoy, pero el futuro no depende de mí". La declaración llamó la atención, porque no le habían preguntado por ello. Sin embargo, el entrenador quiso mandar un mensaje a Pérez, al conocer los movimientos del presidente en el mercado.

Florentino da la impresión de 'aburrirse' de los entrenadores y cuando quiere mandar un mensaje utiliza a los medios de comunicación afines. Una práctica habitual en esta segunda etapa. Zidane sabe que no fue la primera opción de Pérez, que apostó por Rafa Benítez después de no poder contratar a Joachim Löw y Massimiliano Allegri.

A Zidane, que se ha convertido en solo dos años en uno de los entrenadores más exitosos de la historia del Real Madrid, le sustentan en el cargo los títulos. Posicionado a favor del vestuario (el último ejemplo es su declaración a favor de una mejora de contrato a Cristiano a la vuelta de Navidad) y exigiendo fichajes más futbolísticos que mercantiles, pasa por ser un entrenador 'incómodo'. Mientras los resultados le sostengan, Florentino no hará ningún movimiento, pero como no le acompañen y vengan decisiones cuestionables del técnico como la de Kovacic, entonces Zizou empezará a perder popularidad en los despachos.

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