arranca su tercer año en el real madrid

Zidane se enfrenta a la maldición de Florentino Pérez

En todo el tiempo de presidencia de Florentino Pérez, ningún entrenador ha sido capaz de superar los tres años de gestión en el banquillo madridista

Foto: Zidane sustituyó a Rafa Benítez en el banquillo del Real Madrid en enero de 2016. (EFE)
Zidane sustituyó a Rafa Benítez en el banquillo del Real Madrid en enero de 2016. (EFE)

Zinédine Zidane entra en su tercer año como entrenador del Real Madrid. Se adentra en un territorio movedizo, una frontera que nadie ha logrado atravesar con éxito desde que Florentino Pérez es presidente. Tres años es el límite al que llegaron Vicente del Bosque y José Mourinho, dos técnicos antitéticos y con resultados deportivos completamente diferentes (con notable superioridad del salmantino). La paciencia de Florentino, sumada a la exigencia del Real Madrid, generan demasiada presión y no se conoce entrenador que haya superado las tres temporadas en el banquillo del Bernabéu.

Si analizamos el contexto en el que Zidane arranca este tercer año, que no tercera temporada, porque se hizo cargo del equipo en enero de 2016 tras la destitución de Rafa Benítez, el francés cuenta con puntos de fisura que debe tapar. A favor tiene que ya es el segundo entrenador con más títulos de la historia del club en tan solo dos temporadas en el banquillo blanco. Ha igualado a Luis Molowny (8) y sólo tiene a Miguel Muñoz (14) por delante. Y además ha cerrado el mejor año de la historia del Real Madrid al conseguir cinco títulos, siendo el primero en repetir el título de la Champions desde que se conoce como tal. Su éxito deportivo es incontestable.

Sin embargo, eso no le ha servido para tener peso en la decisión de los fichajes. El francés ha recomendado y/o solicitado a Florentino Pérez la contratación de jugadores que nunca han llegado a vestir de blanco, como Eden Hazard o N'Golo Kanté. Tampoco se le ha tenido en cuenta al advertir la necesidad de reforzar determinadas demarcaciones con jugadores contrastados como la de central o delantero tras las salidas de Pepe y Morata.

Zidane junto a Florentino y los dos capitanes de la plantilla, en el mensaje navideño del Real Madrid. (EFE)
Zidane junto a Florentino y los dos capitanes de la plantilla, en el mensaje navideño del Real Madrid. (EFE)

Más cerca del vestuario que de los despachos

A esto se suma que Zidane es un técnico más cercano al vestuario que a los despachos. Zizou cuenta con el apoyo de la plantilla, que respalda sin fisuras su gestión, a excepción de algunos jugadores que han salido al no disponer de minutos como Pepe o James. El primero tenía un sospechoso hilo directo con el presidente y la cultura del esfuerzo del segundo era cuestionable. Más allá de esos casos, Zidane ha demostrado su compromiso con el grupo defendiendo el trabajo de los futbolistas y llegando a posicionarse del lado de estos en los enfrentamientos entre el presidente y pesos pesados del vestuario. El último caso, el de la mejora de contrato de Cristiano Ronaldo, en el que Zizou se ha manifestado a favor de la revisión de la ficha del portugués, declaración que no ha hecho gracia en las oficinas.

Zidane sigue así la línea marcada por su antecesor Carlo Ancelotti, del que fue ayudante, quien también se colocó más cerca de los jugadores que del presidente. Eso le acabó costando el puesto y, pese a tener firmado un año más, Florentino Pérez se desprendIó de él tras dos temporadas en las que ganó una Champions, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y una Copa del Rey. Y lo que es más importante, reconcilió al madridismo, que estaba dividido tras el paso de Mourinho, confirmando su rol de pacificador. Lo único que no hizo fue tragar con las recomendaciones del presidente en el once. En las oficinas del club le acusaban de "mano blanda".

El francés ha mostrado un perfil de gestión parecido. Se ha ganado al vestuario y ha resuelto con naturalidad las polémicas en la sala de prensa con su sonrisa y buenas palabras. Dos Champions, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa, una Liga y una Supercopa de España certifican su éxito en estas dos campañas. Sin embargo, ni Ancelotti ni Zidane ha alcanzado la sintonía con Florentino que tenía Mourinho, quien no dudó en situarse del lado del presidente en lugar del de los jugadores.

Zidane, a diferencia de Florentino, se ha manifestado a favor de la renovación de Cristiano. (EFE)
Zidane, a diferencia de Florentino, se ha manifestado a favor de la renovación de Cristiano. (EFE)

Mourinho estuvo tres años en el banquillo blanco, en los que ganó una Liga, una Copa y una Supercopa de España. Un balance escaso para la exigencia natural del Real Madrid. Desde la directiva nunca hubo dudas ni movimientos sospechosos al respecto durante la estancia del portugués en el banquillo. Zidane sabe de primera mano que su estancia ha estado cuestionada y se sondeó el mercado en más de una ocasión. Pero los éxitos, especialmente en la Champions, le han dado una estabilidad que cuenta con el visto bueno de la plantilla.

El francés tiene ante sí 12 meses complicados. La Liga parece tenerla perdida, pero tras ganar la Supercopa de Europa, la de España y el Mundial de Clubes, la temporada está maquillada. Todo cambiaría claro, si por el camino caen otros títulos. Al disputarse este año Mundial en Rusia, los jugadores dosificarán en el tramo final de temporada sus esfuerzos para llegar frescos, lo que invita a pensar en que pondrán toda la carne en el asador en competiciones de partidos a cara de perro como Copa y Champions, títulos que tienen a distancia de una docena de partidos. El verano promete ser movido porque Florentino quiere renovar la plantilla y parece que habrá culebrón Neymar. En cualquier caso antes le tocará a Zidane lidiar antes con el fichaje de Kepa, que él no ha pedido, pero es un capricho de Florentino. Y luego esperar a ver qué le fichan en verano.

Nadie duda ya de la valía Zidane como entrenador, al menos como gestor de egos, que otro tema son sus cuestionadas decisiones técnicas. Sus éxitos hablan por él desde las vitrinas del Real Madrid. Ahora afronta el más difícil todavía: superar el difícil trance de la tercera temporada con Florentino. Necesitará suerte y paciencia. Porque mucha química no hay.

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