máxima tensión contra el liverpool

Final de Champions: la leña que exige Zidane a los jugadores casi termina en lesión

Sergio Ramos casi se carga a Marco Asensio y Casemiro a Benzema. En el Madrid, preparan la final de Kiev contra el Liverpool dándose leña los jugadores. Lo exige Zidane

Foto: Zidane (2d, de espaldas) da instrucciones a sus jugadores, Cristiano Ronaldo (d), Lucas Vázquez (2d) y Marcelo Vieira (2i). (EFE)
Zidane (2d, de espaldas) da instrucciones a sus jugadores, Cristiano Ronaldo (d), Lucas Vázquez (2d) y Marcelo Vieira (2i). (EFE)

Dolor de cabeza, tripa, tobillos, contusiones y mucha leña. Son los síntomas y la radiografía de un entrenamiento del Real Madrid en la semana de la final de la Champions que tiene como protagonista el duro y exigente mensaje que ha lanzado el entrenador a los jugadores. Zidane prepara el partido contra el Liverpool en las cabezas de sus futbolistas, a los que ha avisado que va a mirar con lupa quién mete la pierna en cada uno de los partidillos que sirven de ensayo para la final. Considera que es la mejor manera de tenerlos despiertos, enchufados y hambrientos. "A mí me tiene que doler la cabeza para hacer el once, pero a vosotros os tienen que doler la tripa y el cuerpo". Este es el mensaje de Zidane a la plantilla para evitar la relajación, que alguno caiga en la distracción o un exceso de confianza en un encuentro en el que se juegan toda la temporada.

Los jugadores se han tomado tan en serio y al pie de la letra la charla del técnico que en el entrenamiento a cuatro días del partido contra el Liverpool estuvieron a punto de visitar la enfermería Marco Asensio y Karim Benzema. El ensayo del partido fue duro y con entradas violentas. Hay que rascar, emplearse a fondo con contundencia, intimidar, marcar territorio, y en dos jugadas quedó demostrado quién no se toma ni un respiro. Sergio Ramos fue fuerte a por Marco Asensio y lo envió al suelo. Peor fue la entrada de Casemiro a Benzema, al que dejó tirado en el césped y que tuvo que salir del ensayo para que le atendieran los médicos. Es la ley del fútbol. Se juega como se entrena y el técnico francés se lo ha grabado a fuego a sus pupilos para que esta semana haya tensión, concentración, ritmo y piernas duras. No es la primera vez que Zizou endurece su mensaje. Ya lo hizo el día antes de jugar en Múnich, cuando avisó de que nadie se podía "cagar" ante el Bayern, y en el Camp Nou, cuando les pidió que fueran gallos de pelea.

Zidane ha transmitido las órdenes en la semana más importante de la temporada. A él le tiene que suponer un quebradero de cabeza elegir un once en el que Bale cada vez tiene más opciones de ser titular y esto significaría prescindir de Benzema, el mejor socio de Cristiano Ronaldo. Pero Bale está terminando la temporada como un avión y lo ha demostrado en los tres últimos partidos, marcando cuatro goles. Lo que son las cosas: ahora Bale sirve de ejemplo. Dice Zidane que el galés no solo hace goles sino que vuelve a demostrar que su juego tiene continuidad en los partidos y en los entrenamientos. Es otra de las maneras que tiene el entrenador de picar a los jugadores. Este es uno de los ‘marrones’ de ZZ, pero también aprietan Lucas Vázquez y Marco Asensio, que han tenido mucho protagonismo en la Champions, y cada vez presentan más competencia. Lo quieren y lo pondrán difícil, a pesar de que parte con más opciones un centro del campo formado por Casemiro, Kroos, Modric e Isco.

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El Zidane más guerrero y combativo

Los jugadores están advertidos y se han zurrado para ponérselo complicado a un Zidane que está mosqueado con el asunto del favoritismo. No le gusta nada que se diga que esta final es más fácil que las últimas que han disputado contra el Atlético de Madrid y Juventus. Le molesta y mucho. Hasta el punto de que, en la jornada de puertas abiertas a la prensa, levantó el tono de voz para reprochar a un periodista que le dijo que el Liverpool llegaba con más hambre a este encuentro. “No soy el mejor tácticamente y no hace falta que lo diga yo porque ya lo decís vosotros. Pero tengo otra cosa, que es la ilusión y la pasión, y eso vale mucho más”, soltó a modo de sentencia.

El estado de ánimo de Zidane es guerrero y combativo porque se juega mucho, ha sufrido una enorme decepción por no haber competido la Liga y ha pedido a sus jugadores que se den leña si hace falta para llegar a Kiev con la sangre hirviendo y las pinturas de guerra. No hay mejor manual para subir la tensión y preparar la final. Después de una mala Liga y el fracaso en la Copa del Rey, le toca rendir cuentas en una Champions que daría la gloria por ser la tercera consecutiva que gana. Si algo tiene este entrenador es que, a pesar de no tener una larga trayectoria en el banquillo, su mensaje cala en las cabezas de los futbolistas, y esto puede ser más importante que la mejor de las tácticas.

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