El plan cortoplacista de Zidane que choca con los intereses del club
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se aferra a un grupo de jugadores

El plan cortoplacista de Zidane que choca con los intereses del club

Las intenciones de Zidane están fundamentadas en un proyecto cortoplacista. No planifica una estrategia con la que sentar las bases del Real Madrid del futuro

placeholder Foto: Zidane durante el partido entre el Real Madrid y el Granada. (Efe)
Zidane durante el partido entre el Real Madrid y el Granada. (Efe)

Separar lo personal de lo profesional es algo que ha funcionado en la relación que tiene Zidane con Florentino Pérez. Sigue siendo así, aunque haya habido momentos esta temporada en los que el entrenador ha podido percibir que estaba en la calle por los malos resultados. El afecto es sólido. La confianza tiene un desgaste. Este lunes 4 de enero se han cumplido cinco años desde que Zinédine Zidane cogió el primer equipo tras la destitución de Rafa Benítez. Un tiempo más que suficiente para conocer qué tipo de entrenador y personalidad tiene el francés. La conclusión es bien sencilla. Zidane está siempre agradecido a Florentino Pérez por haberle dado esta oportunidad, con todo el riesgo que suponía, pero deja claro que no quiere interferencias en lo que es su área de trabajo.

Las competencias de Zidane no se tocan. Cuando el francés tiene un grupo que responde a sus exigencias y deposita la confianza en una serie de jugadores es inflexible. Ya lo demostró en una ocasión cuando se opuso al plan del club para renovar la portería. Había un acuerdo para fichar a Kepa Arrizabalaga y Zidane lo echó abajo. Cinco años después sigue siendo el mismo entrenador que pone las luces cortas y hace valer su plan por encima de la visión con más perspectiva que marcan el proyecto de Florentino y José Ángel Sánchez (director general) como máximos responsables.

Foto: Gaizka Garitano durante el partido entre el Athletic y el Elche en San Mamés. (EFE)

Un entrenador que pide al club que Sergio Ramos, Luka Modric y Lucas Vázquez renueven sus contratos de forma inminente solo puede estar en sintonía con los intereses de estos tres futbolistas que considera insustituibles. Las intenciones de Zidane están fundamentadas en un proyecto cortoplacista. No mira más allá, un plan a largo plazo con el que sentar las bases del Real Madrid del futuro. Zidane no solo pide la renovación de dos jugadores que tienen 34 y 35 años (Sergio Ramos y Luka Modric) sino que desafía el proyecto eligiendo a Nacho antes que a Militao el día que el capitán es baja contra el Celta por una indisposición estomacal.

La cruz de Marcelo

El año empieza en el Real Madrid de la misma manera que terminó el 2020. Con Zidane haciendo de las suyas en las alineaciones y dejando en evidencia que los últimos fichajes no le sirven o, por lo menos, no tienen el peso que le gustaría a los dirigentes. No juega Miliato. Tampoco Luka Jovic. Ni Odriozola. Eden Hazard va lento, demasiado despacio. A Odegaard no hay manera de encontrarle un sitio en un centro del campo inamovible con Modric y Kroos (acaba de cumplir 31 años) exprimiendo su físico.

Por si fuera poco, otro de los mayores problemas que tiene el club en este año 2021 es el de Marcelo, al que Zidane pretende rescatar como sea. El del Elche era el día. Otra oportunidad perdida para el brasileño y también para Zidane. Marcelo va a ser una de las cruces que lleve el entrenador esta temporada. Es difícil reenganchar a un futbolista que lleva tiempo en declive. ¿Debería mirar el entrenador francés a la cantera para refrescar esta posición? Zidane no lo hace. Se niega a iniciar la revolución y elige ser conservador. Juegan los suyos. A los que, por cierto, tiene comprometidos, como se puede ver en los casos de Lucas Vázquez y Nacho. El gallego lleva dieciséis partidos seguidos en el once. Impensable en los planes del club.

placeholder Zidane da instrucciones a Luka Modric. (Efe)
Zidane da instrucciones a Luka Modric. (Efe)

Lucas Vázquez juega por delante de Vinicius, Rodrygo y en cualquiera de las dos posiciones de la banda derecha (lateral y extremo). Con Rodrygo lesionado y Hazard tomándose su tiempo, a Zidane el jugador que más confianza le da es el gallego. Vinicius lleva cuatro partidos seguidos sin entrar en el equipo titular. Desde el 15 de diciembre, en el partido contra el Athletic de Bilbao, han ido disminuyendo sus apariciones. No jugó nada en el encuentro contra el Eibar en Ipurúa, salió en el 77’ contra el Granada, en el 86’ ante el Elche y ni un solo minuto frente al Celta. Este es otro de los asuntos que inquietan de Zidane y su plan cortoplacista. La lentitud que tiene para hacer los cambios.

La falta de confianza en Militao

El entrenador que se caracterizó por las rotaciones, las tiene aparcadas desde hace tiempo porque decide ir partido a partido. Juega con el mismo bloque y hace los mínimos cambios. La razón es bien sencilla. Está obsesionado con recuperar la solidez, tener un bloque que sea capaz de dejar la portería a cero, trabajador e intenso de principio a fin. Con esta idea futbolística, lo que prima es hacer un Real Madrid con más carácter que buen juego.

No son momentos para correr riegos y el entrenador pone el énfasis en hacerse fuerte por la banda derecha con la pareja Carvajal y Lucas Vázquez. Solo se permite la licencia de meter a Marcelo, le sale mal y vuelva a Mendy. Militao, señalado desde la derrota en el Di Stéfano contra el Shakhtar (2-3), es un caso extraño. El defensa más caro de la historia del Real Madrid (50 millones de euros se pagaron al Oporto) es un desconocido para los aficionados.

El cortoplacismo de Zidane choca con los intereses del proyecto de jóvenes promesas que no sacan la cabeza. Las salidas de Ceballos, Achraf, Reguilón… Lo poco que juega Odegaard. Nada de Lunin. Lucas Vázquez es insustituible, vuelve a Nacho cuando no está Ramos y se hace fuerte en el centro del campo con Casemiro, Modric y Kroos porque el plan es tener un equipo aplicado, sólido, con garra, casta, cuidadoso con la pelota, que no cometa errores, fundamentalmente, y perseverante. Lo de divertirse no va con estos tiempos en los que sin público en las gradas es mejor ser práctico que atrevido. Como dice alguien del club, el peligro está en que Zidane estire el chicle demasiado.

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