Zidane es ya un grave problema en los planes de Florentino Pérez
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el miedo en el club a una debacle

Zidane es ya un grave problema en los planes de Florentino Pérez

De lo que no se da cuenta Zidane es de que Florentino Pérez no le va a poder sostener más tiempo porque el presidente no se cree esto de la mala racha

Foto: Zidane durante el partido entre el Shakthar y el Real Madrid en el Olímpico de Kiev. (Efe)
Zidane durante el partido entre el Shakthar y el Real Madrid en el Olímpico de Kiev. (Efe)

Ha perdido los dos partidos contra el Shakhtar, más los de Liga contra el Cádiz, Alavés y Valencia, a los que hay que sumar un empate en el descuento en el campo del Borussia Mönchengladbach y otro frente al Villarreal y a Zidane se le ocurre decir que esto es una mala racha. Si a esto se le unen sus explicaciones tras ganar al Inter de Milán con un jugador más y resumirlo con que los “los jugadores cuando se ponen, se ponen”, la única conclusión que se extrae es que Zinédine Zidane vive en otro mundo y está superado.

Del Olímpico de Kiev se marchó diciendo que “no voy a dimitir” como si tuviera el control de su futuro. No, está equivocado. Zidane lleva un tiempo cuestionado en el club. Le salvó la victoria en el Clásico después de dos derrotas seguidas. A Florentino le dice para justificar lo que él considera una mala racha que esta temporada es atípica porque no se ha podido hacer una pretemporada corriente, el calendario comprimido y exigente perjudica sus planes y no tiene tiempo para entrenar y descansar. De lo que no se da cuenta Zidane es de que Florentino Pérez no le va a poder sostener más tiempo porque el presidente no se cree esto de la mala racha. El Real Madrid de Zidane está en crisis.

Foto: Marco Asensio en el partido contra el Shakthar. (Efe)

El Florentino Pérez de antes de la pandemia se habría cargado a Zidane un minuto después de la derrota en el Olímpico de Kiev. Como hizo con Lopetegui tras caer goleado en el Camp Nou y con Solari cuando encadenó dos derrotas que significaron la eliminación en la Copa del Rey, contra el Barcelona, y en la Champions ante el Ajax de Ámsterdam. A Florentino le duele despedir a Zidane, pero su entrenador preferido le acaba de poner entre la espada y la pared. Si se lo carga antes del partido del próximo miércoles contra el Gladbach puede provocar el efecto que necesitan los jugadores. La reacción urgente para evitar la humillación y el ridículo de caer en la Champions. Si no lo hace y mantiene a Zidane en el puesto, estará dejando de actuar en un momento en el que el equipo está en caída libre.

Opciones: Raúl y Pochettino

La pelota está en el tejado de Florentino Pérez, que tendrá que pensar con la cabeza fría si lo más conveniente es acabar con la etapa de Zidane. Está en riesgo el prestigio y la economía. Jugar la Europa League sería insoportable para el madridismo y, además de un fracaso, una ruina para las cuentas del club. La decisión es de Florentino, que tendría que dejar el equipo en manos de Raúl González Blanco, otro técnico de la casa como sucedió cuando a Zidane le tocó coger dos veces el equipo. Una para sustituir a Rafa Benítez y otra para quitar a Solari. La otra es elegir a Mauricio Pochettino. El técnico argentino tiene más experiencia y está como loco por entrenar al Madrid.

El diagnóstico que hacen en el club no es el mismo que ha hecho Zidane. La mala racha puede ser una debacle si el próximo sábado se produce una nueva derrota en la Liga. El Real Madrid juega en el Sánchez Pizjuán contra el Sevilla. El escenario tiene todos los ingredientes morbosos. Julen Lopetegui, que fue despedido con un comunicado en el que se le reprochaba que no había sacado el rendimiento a los jugadores, puede hacer de juez. "La Junta Directiva entiende que existe una gran desproporción entre la calidad de la plantilla del Real Madrid, que cuenta con 8 jugadores nominados al próximo Balón de Oro, algo sin precedentes en la historia del club, y los resultados obtenidos hasta la fecha”, es la nota del 29 de octubre de 2018 con la que se despidió a Julen. Difícil de olvidar. De Lopetegui se pasó al interino Solari y tras este llegó Zidane, de unos meses sabáticos, como la solución a todos los problemas. Zidane, en su segunda etapa, ha disputado un total de 77 partidos y lleva 16 derrotas. Hicieron falta 149 partidos de la primera etapa para perder 16 encuentros.

Benzema en el partido contra el Shakthar. (Efe)
Benzema en el partido contra el Shakthar. (Efe)

Los números no están del lado de Zidane. Ni las sensaciones. Tampoco la imagen que transmite en el banquillo y en la sala de prensa cuando se le ve más agrio y a la defensiva. Sí es cierto que ganó una Liga y una Supercopa de España la temporada pasada. Pero tampoco se olvida lo que sufrió para conseguir la clasificación para los octavos de final en la Champions y cómo perdió los dos duelos contra el Manchester City de Pep Guardiola. La Liga fue, según reconoció el propio Zidane, como una especie de Eurocopa de once partidos en los que el Madrid hizo de la solidez su mejor estrategia para superar a un Barcelona en destrucción.

No queda nada de esa solidez y se cuestiona a Zidane por la irregularidad en el juego, los resultados, la lentitud con la que hizo los cambios en Kiev y que diera una imagen pobre contra el Alavés. No parecía que había preparado el partido. Fue un equipo superado por la estrategia de Pablo Machín. Coge fuerza la teoría de que este equipo entrena poco, mal y que tiene una deficiente preparación física. Se comprobó en la transformación de una buena primera parte en Kiev a la fatiga de la segunda. El equipo no aguanta. Se cae. Al caos y el desorden táctico se suma la falta de piernas. Es un equipo inconsistente y en el que ya no funcionan las rotaciones. La responsabilidad es de Zidane, al que no le queda más remedio que ser optimista y creer en una clasificación que está más abierta después del favor que le hizo el Inter de Milán ganando al Gladbach.

Zidane acabó la temporada pasada siendo una bendición para Florentino. Empezó esta generando dudas y a principios de diciembre se ha convertido en un grave problema. No es fácil para el presidente echar a un entrenador que rectificó tras su estampida en la final de la Champions contra el Liverpool y cogió al equipo en una situación crítica con Solari. Igual que Zidane se siente en deuda con los veteranos, a Florentino le cuesta dar el paso porque este entrenador le ha dado mucho y sus decisiones están condicionadas por el escenario pandémico que obligan a ser austeros en el gasto.

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