El insólito caso de Lopetegui: un líder en el vestuario que no convence en Sevilla
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críticas por la goleada del chelsea

El insólito caso de Lopetegui: un líder en el vestuario que no convence en Sevilla

Pese a lograr los objetivos de la temporada pasada, con el cuarto puesto en la Liga y el título de la Europa League, cuando llega el traspié no se lo perdonan

placeholder Foto: Julen Lopetegui durante el partido de la Champions entre el Krasnodar y el Sevilla. (Efe)
Julen Lopetegui durante el partido de la Champions entre el Krasnodar y el Sevilla. (Efe)

Julen Lopetegui es un entrenador extremadamente competitivo, una persona que vive con pasión y obsesión su trabajo, perfeccionista y con el que los jugadores se sienten seguros por su capacidad para preparar tácticamente los partidos. Pero que no se sabe porqué extraña razón no conecta con la gente. Este liderazgo no lo ven los aficionados y dirigentes. Tampoco sirvió su brillante trabajo como seleccionador y una clasificación con un balance de 20 partidos, con 14 victorias, 6 empates y ninguna derrota, para que Luis Rubiales le mantuviera en el cargo.

No cayó de pie en el Sevilla. Sufrió el rechazo de los aficionados que no le veían como un entrenador fiable, ni carismático por las formas en las que salió de la Selección española para fichar por el Real Madrid y los malos resultados en este equipo que provocaron su destitución. Tenía fama de desleal y perdedor. No era tampoco la opción que más convencía a los consejeros del club, ni tampoco quedó clara la postura del presidente José Castro. Llegó con el aval de Monchi. Lo que dice el respetado y admirado director deportivo va a misa y esto es lo que devolvió a Lopetegui a la primera línea. A poder estar al frente de un proyecto ambicioso y exigente. Pero en cuanto se produce un mal resultado, una decisión que es impopular o extraña asoman las críticas y las dudas.

Pese a lograr los objetivos de la temporada pasada, con el cuarto puesto en la Liga y el título de la Europa League en la final contra el Inter de Milán en agosto, cuando llega el traspié no se lo perdonan. Dolió la eliminación de Copa del Rey contra el Mirandés como un trayecto irregular de juego y malos resultados. En Sevilla están ahora que trinan con él por la goleada y la mala imagen que dio el equipo contra el Chelsea. Rompió con su metodología de trabajo, la de que el siguiente partido es el más importante, y recibió un repaso del equipo inglés que ha provocado un enorme enfado entre el sevillismo.

Foto: Florentino Pérez, junto a Zidane, cuando el francés anunció que dejaba el Real Madrid. (EFE)

Al técnico vasco se le acusa de tirar el partido de Champions que podía haber dado el primer puesto de la fase de grupos por pensar más en las cuentas pendientes que tiene con el Real Madrid. De no haber estado a la altura de la mejor competición en Europa y haber debilitado el equipo con rotaciones masivas por la obsesión que tiene con el Real Madrid. Una humillación es lo que siente el servillismo, con el paseo que se dio equipo de Frank Lampard y la nula intensidad de los de Julen. Se le culpa por tener un acto de locura. Las críticas pueden ser exageradas, pero se habla de bochorno y vergüenza. Son más visibles fuera que dentro del club, aunque es de suponer que tanto José Castro como Monchi preferían volcar los esfuerzos en ganar al Chelsea en el Sánchez Pizjuán para ser primeros, tener un cruce más asequible en los octavos de final, y recibir el ingreso de la victoria.

Las cuentas pendientes con Florentino

Lo de Lopetegui se llama fijación con el Real Madrid, pese a que justificó la derrota contra el Chelsea diciendo que enfrente estaba un equipo construido para ganar la Champions. Más que estar obsesionado con ganar al Madrid, al que tiene entre ceja y ceja es a Florentino por el daño moral sufrido. Julen es una persona y un profesional que no disfrutó en su breve etapa como técnico del Real Madrid. Ni cuando negoció su contrato, por las prisas del presidente del Real Madrid para cubrir la espantada de Zidane, ni cuando fue presentado en el palco del Bernabéu. “Ayer fue, desde la muerte de mi madre, el día más triste de mi vida”, manifestó para liberarse del dolor por el despido de Luis Rubiales a dos días de debutar en el Mundial de Rusia contra Portugal.

Julen Lopetegui fue acusado de desleal y esto es complicado de aceptar para una persona que hace gala de sus valores de dignidad y honestidad. Pero es a lo que se agarraban los aficionados del Sevilla para echar abajo la contratación. Lopetegui esperaba que la fidelidad que tuvo con el Real Madrid la tendría en cuenta Florentino cuando llegara un periodo de malos resultados. No sucedió nada de esto. Lopetegui fue de mal en peor con dos despidos en apenas cinco meses que para cualquier otro profesional y persona significa no levantar cabeza en un largo tiempo.

En el banquillo del Sevilla ha sufrido dos derrotas contra el Real Madrid en su primera temporada y ahora, poco más de dos años después de ser fulminado por Florentino, se encuentra a un Real Madrid en una situación de profunda crisis deportiva. Ve la ocasión de saldar esas cuentas personales. Como cualquiera que se ha sentido gravemente perjudicado, necesita restablecer esa injusticia, aunque el coste signifique que en Sevilla provoque un enfado pensar antes en el Real Madrid que en el Chelsea.

placeholder Lopetegui y Ocampos en un partido del Sevilla. (Efe)
Lopetegui y Ocampos en un partido del Sevilla. (Efe)

Julen Lopetegui tarda en curar sus heridas del pasado. En concreto y la más profunda, la del despido del Real Madrid que recibió como una humillación con un comunicado del club que llevaba el reproche de no haber sido capaz de aprovechar el talento de una plantilla con ocho nominados al Balón de Oro. Nunca podía haber imaginado esta humillación de Florentino Pérez cuando fue la solución a la búsqueda de un entrenador, a la desesperada, de un presidente que no tenía a Lopetegui entre sus preferencias. Esto también lo sabía el entrenador vasco cuando firmó con el corazón por el Real Madrid. Difícil de olvidar.

No tuvo la cabeza fría para darse cuenta de los riesgos que asumía, en dónde se metía tras un ciclo ganador de Zidane, una plantilla debilitada con la salida de Cristiano Ronaldo y que, sobre todo, nunca fue la primera opción. Cuando se produjo el despido no fue Florentino Pérez el que le comunicó la decisión. El encargo fue para José Ángel Sánchez, el director general ejecutivo, y es algo que no entendió. Lopetegui y Florentino no han vuelto a hablar.

La otra herida la cerró hace unos días cuando ganó en Krasnodar, lugar del crimen en el que se lo cargó Luis Rubiales de la Selección, y en la ciudad rusa de infausto recuerdo logró la clasificación para los octavos de final de la Champions a falta de dos partidos. Julen se ha venido arriba en el momento en el que Zidane va para abajo. El escenario es el propicio para el ajuste de cuentas. No con Zidane, del que habla con mucho respeto, ni el Real Madrid, pero sí con Florentino.

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