¿Susto o muerte? Florentino Pérez escruta a Zidane en sus horas más bajas en el Madrid
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¿Susto o muerte? Florentino Pérez escruta a Zidane en sus horas más bajas en el Madrid

Florentino Pérez todavía aguanta a Zidane, pero resulta extraño que no haya algún gesto o una declaración pública que le ratifique. El presidente espera al 9 de diciembre

Foto: Florentino Pérez, junto a Zidane, cuando el francés anunció que dejaba el Real Madrid. (EFE)
Florentino Pérez, junto a Zidane, cuando el francés anunció que dejaba el Real Madrid. (EFE)

Antes de saber si es susto o muerte, en el Real Madrid se suceden diferentes escenas significativas y conversaciones breves, pero de enorme calado, a la espera del desenlace final en la fase de grupos de la Champions. Florentino Pérez, Zidane y los jugadores se juntaron este jueves en la Ciudad Deportiva de Valdebebas para el posado de la foto oficial de la plantilla. Fue el primer contacto del presidente con el equipo y se le vio más serio que un sonriente Zidane y el segundo capitán (Marcelo). Florentino escrutó a Zidane y a los capitanes. El presidente busca explicaciones, necesita absorber información y este acercamiento sirvió más para observar minuciosamente cómo está el entrenador. Zidane, pese a su aparente tranquilidad, vive sus horas más bajas.

El día después de la derrota en Kiev se reunió la Junta directiva para aprobar las cuentas de la pasada temporada, con un superávit de 330.000 euros y un presupuesto para la actual que se reduce en 300 millones de euros por el impacto del coronavirus (pasa de los 900 que estaban programados a los 616). Se pasó al asunto que más preocupa: Zidane. La Junta debatió la problemática futbolística y lo que serán unos días intensos y de nervios. Las cuentas de la pandemia se han salvado con una política de ajustes y austeridad, pero esta directiva y su presidente se niegan a aceptar que tengan una influencia en los malos resultados.

Hay un ‘no’ rotundo en el debate en el que se relaciona el gasto, con la planificación y los resultados deportivos. El hecho de que no se hayan realizado fichajes para esta temporada no ha empobrecido la plantilla. Lo tienen claro los dirigentes. En el Olímpico de Kiev jugó el portero internacional de Bélgica, el central de la Selección francesa, un lateral zurdo que pidió Zidane y costó 50 millones de euros, el centrocampista internacional de Alemania y el de Croacia… Courtois, Varane, Mendy, Kroos, Modric… Más Benzema, Marco Asensio y el repescado Odegaard… La inquietud del presidente es que la irregularidad esté provocada porque ha disminuido la competencia interna y haya relajación.

Florentino Pérez y la plantilla del Real Madrid en la foto oficial. (foto realmadrid)
Florentino Pérez y la plantilla del Real Madrid en la foto oficial. (foto realmadrid)

Con Zidane actúan con mucho respeto, admiración y agradecimiento. Pero se debaten sus decisiones y la gestión. Una de las preguntas que se hacen en el club es porqué no empezó Casemiro en Kiev si para Zidane es fundamental este jugador y, a pesar de que está apercibido, tiene a Fede Valverde de baja por lesión. Hace el bloque más consistente. Cuando el equipo se parte puede estar motivado por el exceso de rotaciones. Al margen de las opiniones personales, la conclusión a la que llega la directiva es que sí hay plantilla para competir por todos los títulos y sería inaceptable quedar eliminados de la Champions. Prefieren pensar que todo esto quedará en un susto y no tener que plantearse el despido del entrenador francés. Tampoco se ve a Raúl como un recursos de urgencia para el primer equipo.

Nervios y aislamiento

El partido contra el Sevilla sirve para comprobar si Zidane está bloqueado o se produce la esperada reacción que haga pensar que llega el punto de inflexión para salir de esta crisis. Si hay una buena toma de decisiones desde el banquillo, instrucciones acertadas, la lectura de lo que necesita el partido y los mensajes a la plantilla vuelven a tener un efecto positivo se hará más llevadero el intervalo de tres días hasta jugárselo todo contra el Borussia Mönchengladbach. El resultado y la imagen en el estadio Sánchez Pizjuán tiene un alto valor anímico, de confianza para afrontar la final del 9 de diciembre contra el Gladbach.

El ambiente que se respira en el grupo de trabajo de Zidane, en el que están incluidos los jugadores que tienen un vínculo estrecho con el francés, es el de un aislamiento total. La plantilla decide refugiarse en un plan de trabajo que tiene cinco días claves. Los que abarcan desde el partido contra el Sevilla al del Gladbach. No quieren perder el tiempo en asuntos extradeportivos que resten en la concentración. Es más rentable y aconsejable para evitar la ansiedad. No se detienen en imaginar qué camino cogerá Florentino, a corto y largo plazo, si no hay buenos resultados.

El rendimiento irregular de los jugadores y las lesiones, principalmente la de Hazard (el más serio en la fotografía oficial), son motivo de preocupación en la directiva y en un presidente que se niega a asumir que no hay calidad o futbolistas que pueden marcar las diferencias en una plantilla que viene de ganar dos títulos (Liga y Supercopa de España). Florentino mantiene su idea de que hay un proyecto ganador, compensado, con las posiciones dobladas en todos los puestos, una mezcla de jugadores veteranos y jóvenes, que se conocen y están adaptados. Un proyecto en construcción que tiene que seguir creciendo y en el que la gran mayoría son internacionales. Los problemas desde la perspectiva de la directiva se ven diferentes a los que señala la plantilla cuando dicen que echan de menos tener un goleador contrastado que dote de eficacia al juego.

Zidane con Lucas Vázquez en el parido contra el Shakthar. (Efe)
Zidane con Lucas Vázquez en el parido contra el Shakthar. (Efe)

En el Madrid necesitan recuperar la normalidad, aunque no es nada sencillo porque nunca se había producido esta situación de ver peligrar tan pronto la Champions. Ni en las noches más dolorosas de la antigua Copa de Europa o de la UEFA se recuerda vivir en este escenario de catastrofismo. Florentino Pérez dejó pasar unas horas para digerir la derrota contra el Shakhtar Donetsk. La primera reacción fue la de tener un calentón por el bochorno y el pánico de imaginar que el Real Madrid puede caer a la Europa League. El presidente que aspira a la idea de organizar una competición de élite como la Superliga de Europa, con los mejores clubes y una mayor fuente de ingresos, no se puede permitir el fracaso de quedarse fuera de los octavos de la Champions. Con la posterior victoria del Inter de Milán ante el Gladbach se calmaron los ánimos. El grupo está abierto y el Madrid todavía puede ser hasta primero.

Zidane huye de las explicaciones

La situación es la siguiente. Florentino Pérez aguanta a Zidane, pero resulta extraño que no haya algún gesto o una declaración pública que le ratifique. Zidane no es Benítez, ni Lopetegui, ni tampoco Solari. Con Zidane tiene una relación especial, de amistad e, incluso, de confidencialidad. Un presidente que ficha a un jugador de otro equipo con una servilleta y recibe una respuesta afirmativa no puede olvidar este gesto en la vida. El día en el que Zizou se comprometió en la cena de gala de Mónaco, todavía como jugador de la Juventus, es la mayor hazaña de Florentino. El presidente y Zidane se entienden con la mirada y el entrenador no quiere dar más explicaciones. Con lo que Florentino cree que no hace falta hablar ni hacer ningún movimiento hasta el 9 de diciembre.

Es el día en el que en el Real Madrid tendrá más claro el diagnóstico. ¿Susto o muerte? Antes del decisivo partido contra el Borussia Mönchengladbach está el del sábado contra el Sevilla de Julen Lopetegui. También importante, pero no crucial a pesar de que el equipo lleva tres encuentros sin ganar en la Liga. La muerte de Zidane se producirá si el Real Madrid naufraga contra el Gladbach el 9 de diciembre. Zidane puede pasar del “no dimito”, que dijo en Kiev, al “me voy” en una semana. No hará falta que Florentino le despida porque el entrenador francés asumirá su fracaso.

Ganar al equipo alemán produciría un efecto rebote en las expectativas, la necesidad de volver a ilusionar a la afición y la estabilidad de Zidane en el banquillo. La fase de grupos habría quedado en un susto. Pasaría a ser una mala pesadilla. Con el Real Madrid vivo en la Champions se hablaría del carácter del equipo, su ADN y la habilidad de Zidane para salir de situaciones límites. Lo que tienen por delante Zidane y sus jugadores es un ejercicio de altísima supervivencia que solo se puede superar con más sacrificio y trabajo y, como dicen en el Madrid, algo más de suerte, que últimamente no la tienen de su lado. Este consuelo no le sirve a Florentino Pérez.

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