el colombiano no remonta

La mala vida de James en el Real Madrid o cuando no puede culpar a Zidane si fracasa

A Zidane se le señaló como el culpable de no aprovechar todo el talento del colombiano y darle minutos y partidos para que jugara con regularidad. James tiene un futuro incierto en el Madrid

Foto: James celebra el gol marcado en el partido entre el Real Madrid y el Granada en el Bernabéu. (EFE)
James celebra el gol marcado en el partido entre el Real Madrid y el Granada en el Bernabéu. (EFE)

Acabó un mal año para James Rodríguez y empieza otro en el que le convendría poner freno a su declive. El colombiano pierde prestigio incluso en su país, donde le han dejado de ver como la principal estrella. Es noticia por otros asuntos extradeportivos antes que por el rendimiento en los campos de fútbol. Las lesiones y el cambio de vida desde que se separó de Daniela Ospina han perjudicado la imagen del que era un ídolo, y ahora se le cuestiona más por su fragilidad y por llevar una vida que está alejada de los parámetros que siguen los mejores profesionales del mundo. A James, convertido en un héroe nacional desde el Mundial de Brasil en 2014 y su fichaje por el Real Madrid, se le cuestiona por haber bajado su rendimiento en su etapa en el Bayern de Múnich y lo que lleva de temporada en su regreso al Real Madrid.

A Zinédine Zidane se le señaló como el culpable de no aprovechar todo el talento del colombiano y darle minutos y partidos para que jugara con regularidad. En Colombia, cargaron contra el entrenador francés por retirar la confianza a un futbolista que había tenido un buen rendimiento con Carlo Ancelotti en el banquillo blanco. Zizou fue la excusa perfecta para James. El paso de los años no ha sido favorable para un futbolista que sigue teniendo problemas con las lesiones. Se cuestiona su mala vida. James no convenció al Bayern de Múnich para que el club alemán pagara los 42 millones de euros de la opción de compra, y en el Madrid, en la que es su segunda oportunidad, acaba el año en el olvido. Desde que se lesionó en un entrenamiento con su selección, el 15 de noviembre, y se dañó la rodilla no ha vuelto a jugar ni un minuto.

James choca la mano de Zidane en el partido contra el Valladolid. (EFE)
James choca la mano de Zidane en el partido contra el Valladolid. (EFE)

El rendimiento de James en el Real Madrid ha ido de más a menos y, una vez que comienza el año, en el club tienen que estudiar diferentes escenarios. Tiene contrato hasta 2021 y conviene analizar con su representante, Jorge Mendes, si lo mejor para ambas partes es que acabe la temporada o salga cedido o, incluso, traspasado en este mercado de invierno. Con 28 años, una edad en la que los futbolistas alcanzan su madurez, tiene que jugar con más regularidad y demostrar su liderazgo. El tiempo va en contra de un profesional que generó muchas expectativas cuando le contrató el Real Madrid. Solo las cumplió en su primer año. En la segunda temporada, empezaron los problemas con la falta de comunicación y entendimiento con Zidane. Separaron sus caminos y no le fue mejor en su etapa en Alemania. De vuelta a España, no ha conseguido, por lesiones y rendimiento, enamorar al técnico francés.

Está en el mercado

Durante el verano pasado, se planteó una salida y estaba en la lista de transferibles de Zidane. No se concretó ninguna de las dos ofertas que recibió. Ni el Nápoles, en el que estaba Ancelotti ni el Atlético de Madrid. El precio marcado para su traspaso era de 45 millones de euros. Finalmente, se quedó en el Madrid y Zizou hizo borrón y cuenta nueva. Como con Gareth Bale. Pero ni el galés ni el colombiano han dado los suficientes argumentos para considerarlos fijos en el once al igual que, por ejemplo, Benzema o Casemiro.

James volvió a sentir el cariño del Bernabéu cuando pisó el césped del campo contra el Valladolid: 832 días después de su último partido, recibió una ovación de los aficionados madridistas. La ilusión de creer que James podría ser el futbolista desequilibrante y hacer el fútbol vistoso de su primera temporada duró poco. Tras la dolorosa derrota en París y el sufrido empate en el derbi del Wanda Metropolitano, el técnico rearmó el centro del campo con Fede Valverde y exigió a todos los jugadores que subieran sus prestaciones como bloque. El Madrid empezó a defender mejor. A ser un equipo más sólido, físico y sacrificado. James, entre lesiones y la exigencia, perdió terreno.

Zidane considera que es un jugador que se puede recuperar y que es aprovechable si tiene una buena respuesta física. Se puede beneficiar de las lesiones de otros jugadores como Eden Hazard y las rotaciones. Pero el entrenador se lo ha vuelto a dejar claro. Como a Gareth Bale. Solo jugará si ofrece garantías de que puede hacer más cosas que participar en la elaboración cuando el equipo tenga la pelota. Tiene que tener un espíritu y actitud de sacrificio. Después de la derrota en Mallorca, donde volvió a ser titular, fue otro de los señalados por el entrenador por esa falta de compromiso y carácter. Tiene que volver a subirse al tren de un equipo que tiene una buena dinámica y es más fiable por su consistencia y regularidad. Pero con falta de gol en el último tramo del año. James puede poner su granito en este apartado. Está recuperado y con ganas, aunque no tendrá nada fácil entrar en el once. En enero, se puede activar una salida si llega una oferta que satisfaga al club y el colombiano entienda que necesita volver a sentirse futbolista.

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