sacan el juego de la espesura

Los motivos por los que Fede Valverde y Rodrygo agitan el Real Madrid

El uruaguyo y el brasileño son necesarios para un entrenador que busca un equipo dinámico, sólido y efectivo. Zidane va haciendo un once a su medida después de dos meses largos de búsqueda

Foto: Fede Valverde y Rodrygo, dos jóvenes promesas del Real Madrid. (@fedevalverde)
Fede Valverde y Rodrygo, dos jóvenes promesas del Real Madrid. (@fedevalverde)

Zinédine Zidane agita el once del Real Madrid y las convocatorias en el momento con más certezas de romper con los status heredados de su primera etapa. Sin Bale y James (no parece mostrar interés porque tengan una rápida incorporación a los planes del grupo) y con Modric e Isco en el banquillo, marca la nueva línea a seguir. Los que entiendan y sepan interpretar las órdenes del entrenador tienen el camino despejado frente a los que no se adaptan. Fede Valverde y Rodrygo son dos casos, dentro de los 'novatos', que mejor representan cómo el entrenador pretende remover la plantilla. En el lado opuesto están Vinicius y Luka Jovic (con problemas musculares). El primero vuelve a la convocatoria para el partido de este sábado contra el Eibar, después de no contar contra el Leganés y Galatasaray, y el segundo se queda fuera. Jovic va lento. Demasiado despacio para un delantero que se le fichó con el cartel de ser una de las revelaciones la temporada pasada en el fútbol alemán.

La decisión de no estar ni en el banquillo contra el Eibar y entrar en las rotaciones de los descartados confirma que Jovic (tocado), como Vinicius, tiene más dificultades de las que se podían imaginar para familiarizarse a las ideas y exigencias de Zidane. Todo lo contrario a lo que sucede con Fede Valverde y Rodrygo. No juegan andando, tienen frescura y físico para trabajar en ataque y en defensa. Están enchufados y concentrados. El uruaguyo y el brasileño se hacen imprescindibles. Necesarios para un entrenador que busca un equipo dinámico, sólido y efectivo. Zizou va haciendo un once a su medida después de dos meses largos de búsqueda. No era tan difícil, pero por unas cosas u otras (lesiones, rotaciones, despistes, errores individuales y colectivos...) no daba con la tecla. El equipo está pasando de ir frenado a tener fluidez y ser más imprevisible.

Luka Jovic remata de cabeza en el partido contra el Leganés. (Efe)
Luka Jovic remata de cabeza en el partido contra el Leganés. (Efe)

En este primer tramo de la temporada se ha visto al mejor Real Madrid con dos jugadores jóvenes (Valverde y Rodrygo) que han sacado al equipo de la espesura. Con ellos ha coincidido la mejor versión de Kroos. Además de la regularidad de Casemiro y Benzema. Falta que marque las diferencias el fichaje estrella: Eden Hazard. El belga tiene crédito a ojos de un Zidane que recibió críticas tras el empate contra el Betis. Sigue sin tener la velocidad y el cambio de ritmo que le permita encarar y superar adversarios con solvencia. Pero se atisba una mejoría en sus acciones individuales y su asociación con Benzema es un plus cuando se trata de intimidar. Da garantías, por su experiencia, de entender mejor el juego colectivo que Vinicius y Jovic.

Los nervios de ZZ

El desbarajuste táctico en diferentes partidos (Paris Saint Germain, Brujas, Valladolid o Mallorca) y la confusión de algunos futbolistas tenía de los nervios al entrenador francés. El nuevo Real Madrid es el que se impuso con autoridad al Leganés y el Galatasaray. Entre las dos goleadas está el empate contra el Betis. Un pinchazo inesperado que provocó desilusión en la afición por desaprovechar la oportunidad de coger el liderato. Un sabor amargo en la plantilla, que se quedó con la sensación de haber merecido el gol en una tarde inspirada del portero verdiblanco (Joel). Zidane aprieta a sus jugadores después de dos meses de competición en los que pide regularidad. Está costando, pero se ven algunos resultados.

El último mosqueo del entrenador fue la derrota en Mallorca. No le gustó nada cómo salió el equipo al partido y el gol que recibió en una jugada de transición. Le costó ir a remolque y, pese a algunas buenas rachas de dominio y ocasiones, no se metían en el partido. Falló una de sus rotaciones y empezó a meter más caña en los entrenamientos. Con las decisiones de apostar en los siguientes encuentros por Fede Valverde y Rodrygo. El punto de inflexión está en la victoria tan necesaria en Estambul. Zidane tiene un once con el que se encuentra a gusto. Los titulares responden y los suplentes, más los que se quedan fuera de las convocatorias (Odriozola es otro de los afectados) están con la mosca detrás de la oreja.

Falta que llegue uno de esos encuentros en los que haya enfrente un opononte que te lleve al límite. Las victorias contra el Leganés y Galatasaray sirven para saber que se puede confiar en Fede Valverde y Rodrygo porque hacen todo lo que pide Zidane en diferentes facetas de un encuentro. Hay que comprobar si mantienen este nivel y están preparados para retos de mayor dificultad. Después del parón de selecciones subirá el nivel con rivales como la Real Sociedad, Paris Saint Germain y Barcelona. La mejoría, de lo que está satisfecho el entrenador, está en que el equipo coge una racha de dejar la portería a cero y que sale fortalecido con Fede Valverde y Rodrygo.

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