la decepción en el club

La crítica a Zidane en el Real Madrid y por qué no es solo un problema de gol

Vuelven a aparecer las sospechas sobre la falta de estrategia y conocimiento de Zidane para construir un equipo competitivo y con un estilo ganador. Se le critica por quitar a Benzema contra el Betis

Foto: Zinédine Zidane suspira en el banquillo del Real Madrid. (EFE)
Zinédine Zidane suspira en el banquillo del Real Madrid. (EFE)

Hay un problema de más fondo en el Real Madrid que la escasez de gol. Reside en la desconfianza que produce Zinédine Zidane en su propia casa. No convence a todos. No tiene un respaldo mayoritario y sigue abierto el debate sobre si es un técnico capacitado para construir un equipo competitivo, con identidad y un estilo de juego ganador. Se le sigue viendo más como una leyenda del balón que un maestro de la táctica y la estrategia. Ni los éxitos de las Champions, con Cristiano Ronaldo en las filas blancas, le han valido para tener la categoría de un sabio de los banquillos. Hay quien recuerda como Gareth Bale le dio la última Copa de Europa saliendo desde el banquillo. La decepción está presente en el Real Madrid. Le cuesta mostrarse como un líder sólido y a Zidane se le crítica la lectura que hizo en el partido contra el Betis. No se comprende que sacara del campo a su máximo goleador: Karim Benzema.

No era el día ni el momento para ahorrarle un descanso al '9' cuando faltaban diez minutos para el final y había que apurar las opciones de coger el esperado liderato después del pinchazo del Barcelona (en Levante) y el Atlético de Madrid (en Sevilla). No lo entendió la grada. Sorprendió en el palco y entre los propios jugadores. Era la ocasión de ponerse por delante de un Barça, sobre todo, que se la había pegado en el Ciutat de Levante y marcar el paso en la Liga a la espera de que llegue el Clásico del 18 de diciembre en el Camp Nou. En el Real Madrid sentó fatal el cambio. Tan mal como la mano de Feddal, en un centro de Benzema, que no se señaló penalti y ni siquiera se revisó en el monitor. Hay mosqueo con el VAR por tres acciones en las que el club se siente perjudicado (la mencionada de Feddal, un agarrón a Brahim en Mallorca y otro a Vinicius en Villarreal). Pero esto es otra historia. Lo del cambio de Benzema resulta incomprensible dentro del club cuando no se puede prescindir de la inspiración y el momento dulce de su mejor delantero.

Benzema dispara a portería ante la oposición de Álex Fernández. (EFE)
Benzema dispara a portería ante la oposición de Álex Fernández. (EFE)

Zidane empieza a tomar decisiones al margen de lo que le transmite el palco y la grada. Sabe que no tiene un goleador que le pueda sacar las castañas del fuego en partidos atascados. Si se trata de apelar a la épica (perdida hace tiempo en un Bernabéu donde los rivales acababan por sacar la bandera de la rendición) es cosa de Sergio Ramos y Casemiro, como quedó comprobado en el empate y la reacción contra el Brujas. No hay muchos más argumentos ofensivos que aseguren la pegada y a Zidane se le ocurrió utilizar la última bala para derribar al Betis: la fortaleza física de Luka Jovic. Tampoco funcionó la opción del serbio. No es un delantero del que el entrenador esté enamorado. Prefiere jugar con Rodrygo, por ejemplo, antes que con la dupla Benzema-Jovic. Zizou está confuso con el serbio. No tiene claro si es ese delantero del que se espera que remate todo lo que entra por el área, de primeras o segundas jugadas.

El ostracismo de Mariano

El técnico francés tira para delante con lo que tiene. Si Bale no está disponible, ni se desgasta. Si James se desengancha, no le da importancia. Es su postura. Se puso en manos de dos jóvenes jugadores (Vinicius y Jovic) en el último arreón contra el Betis. El brasileño sigue atropellado y el serbio todavía tiene problemas para encajar y entender el sistema de juego. No es tan difícil (podría decir Zidane). Jovic tuvo la oportunidad de ser titular en la derrota contra el Mallorca y la desaprovechó. No disparó a portería. Tampoco aportó nada diferente en el tiempo que jugó contra el Galatasaray. Encontró su ansiado gol en la goleada al Leganés (el quinto). Esto es lo que hay (podría decir Zidane) de sus delanteros.

Hay algo más (le pueden contestar desde el palco). La posibilidad de dar una oportunidad a Mariano. Un delantero que sigue sin comprender los motivos por los que no entra en las convocatorias y se queda sin minutos. Quiere demostrar que puede tener un sitio. Si no es en el once que sea como un revulsivo. ¿Debería revisar o replantearse el entrenador si está desaprovechando un jugador como Mariano? En el Real Madrid esperan que Zidane sea capaz de solucionar los problemas de definición y contundencia.

Joel para con el pie el disparo de Vinicius. (EFE)
Joel para con el pie el disparo de Vinicius. (EFE)

La pólvora que le falta al Real Madrid no sorprende a Zidane, que tiene que animar a los centrocampistas (Kroos, Modric, Casemiro, Fede Valverde y cuando está James) a llegar con más frecuencia desde atrás a posiciones de remate y disparos desde fuera del área. Bale, que sí tiene gol, no ayuda ni está comprometido. Pero ese problema de fondo está en comprobar si el entrenador tiene el nivel suficiente para sacarle el máximo rendimiento a la plantilla, leer los partidos y aprovechar los fallos de sus máximos rivales.

El problema de la portería mejora y parece aparcado. Es de lo que más puede estar satisfecho Zidane y en el Real Madrid. Thibaut Courtois encadena una racha de tres encuentros sin encajar un gol. La portería a cero es un pilar y, según los entendidos, por aquí se construyen los equipos que aspiran a ganar títulos. Pero en el Madrid se pide algo más. Un goleador contrastado. Si no lo tienes, como le pasa a Zidane, hacer uso de todos los disponibles (entre ellos Mariano).

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