peter lim fulmina al entrenador

El despido cantado de Marcelino en el Valencia tras un verano turbulento

La crisis en el Valencia se lleva por delante a Marcelino. Peter Lim despide al entrenador por sus discrepancias en las decisiones deportivas, que ahora se toman desde Singapur

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Se acabó la etapa de Marcelino García Toral en el Valencia. El técnico que no cedió ni permitió las injerencias que llegaban desde Singapur ha sido fulminado. El despido estaba cantado tras un verano turbulento. Estalla la crisis después de un mercado de fichajes ajetreado en los despachos que ha dividido al club. La parcela deportiva que manejaban Marcelino García Toral y la dirección general con Mateu Alemany chocaron con el propietario Peter Lim y el presidente Anil Murthy. La situación era insostenible pese a que el entrenador comenzó la Liga y se han disputado tres jornadas en las que se podría esperar que se enterrara el hacha de guerra. El parón de la competición por el calendario de las selecciones ha dado margen para que Peter Lim hiciera viajar, con carácter de urgencia, a Anil Murthy a Singapur. El dueño quiere tomar las riendas del Valencia e interviene en un proyecto donde Marcelino y Alemany no aceptaban diferentes decisiones que se les quería imponer.

La desconfianza de Lim hacia Marcelino le ha llevado a buscar sustitutos. El elegido es Albert Celades. Firma por dos temporadas el que fuera segundo entrenador con Lopetegui en el Real Madrid y antes pasó por las categorías inferiores de la Selección española (los equipos sub-16 y sub-21). El Valencia queda tocado. Después del éxito de la pasada temporada, en la que el equipo consiguió clasificarse para la Champions y ganar la final de la Copa del Rey al Barcelona, se produjo un giro en el modelo de gestión. Peter Lim dio órdenes de actuar en el mercado para decidir las altas y las bajas. Con diferentes puntos calientes que han enfrentado a Marcelino y Alemany con el presidente y el propietario. Marcelino pidió el refuerzo de Rafinha y Peter Lim se lo negó. Rafinha juega hoy en el Celta y era un deseo de Marcelino para reforzar el centro del campo. Al entrenador se le sugirió que contara con los más jóvenes, como es el caso del coreano Kang in Lee (18 años) y Ferran Torres (19 años).

Rodrigo Moreno, en un partido con el Valencia. (EFE)
Rodrigo Moreno, en un partido con el Valencia. (EFE)

Lo más sonado ha sido todo lo que ha rodeado a Rodrigo Moreno. Peter Lim dio orden de poner a la venta a un jugador que tenía un precio en el mercado de 60 millones de euros y Jorge Mendes intermedió para que recalara en el Atlético de Madrid. La operación estaba cerrada a espaldas de Marcelino y Alemany. Rodrigo se llegó a despedir de los compañeros en el vestuario del entrenamiento y con la idea clara de que estaría en el equipo de Simeone. Pero dependía de que el Atleti diera salida a dos jugadores: Correa y Kalinic. El primero negoció con el Inter de Milán y no se concretó el fichaje. El Atlético quería sacar una cantidad que rondara los 50 millones de euros. Kalinic salió cedido a la Roma, pero no fue suficiente para que Rodrigo acabara en el equipo rojiblanco.

La sociedad Marcelino-Alemany ha ido aguantando el pulso de Peter Lim y Anil Murthy con una gestión en la que se han visto fuera de la toma de decisiones. Hasta el punto de que el entrenador sorprendió en el partido de Liga contra el Celta, en Balaídos, dejando en el banquillo a Rodrigo Moreno. Marcelino pretendió enviar un mensaje: nadie se inmiscuye en su parcela ni admite presiones. En diferentes comparecencias públicas, ha recalcado su disconformidad e insinuado que no se le podrían pedir mejores resultados. "Somos un equipo con Rodrigo y otro sin él. Si no está, debemos revisar los objetivos", manifestó el técnico a mediados de agosto para recalcar la importancia de tener al delantero en la plantilla en una temporada en la que disputan la Champions.

Marcelino García Toral y Mateu Alemany acaban contrato al final de esta temporada. Peter Lim no quiere a un entrenador que había devuelto la estabilidad en lo deportivo y la ilusión a una afición que veía a un equipo competitivo, con identidad y capaz de ganar a equipos como el Barcelona en una final de Copa. El colmo de este divorcio está en que Peter Lim pidió que el equipo no se desgastara en la Copa del Rey para guardar energías y poder entrar en la Champions, que es donde está el dinero. Marcelino 'desobedeció'. Ganó la Copa y clasificó al equipo para la Champions.

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