El pulso por Rodrigo Moreno

Cuando Marcelino decide no arrodillarse ante Peter Lim en la crisis del Valencia

A Marcelino García Toral le apeteció ser el 'dueño' del Valencia por un día y dejó en el banquillo a Rodrigo Moreno. El jugador que Peter Lim y Jorge Mendes venden a sus espaldas

Foto: Mateu Alemay (director general del Valencia) y Marcelino (entrenador) con gestos serios. (Efe)
Mateu Alemay (director general del Valencia) y Marcelino (entrenador) con gestos serios. (Efe)

Para chulo, Marcelino García Toral. Se agrava la crisis en el Valencia con la última decisión del entrenador de demostrarle al dueño del club, Peter Lim, que es independiente y no va a pasar por ser el pringado en el asunto de Rodrigo Moreno. Queda claro que hay dos Valencias. El de Singapur, con la sociedad que forman Peter Lim y Jorge Mendes, y el de España, con Marcelino y Mateu Alemany, director general. Los segundos han decididos que no quieren ser marionetas. Marcelino y Alemany se han visto ninguneados por el dueño y el superangente portugués con la decisión de vender a uno de los mejores jugadores de la plantilla a sus espaldas. El caso Rodrigo ha pasado de tocar las narices a Marcelino y Alemany a plantarle cara al desafío. Marcelino se puede haber inmolado. Sorprendió dejando al delantero en el banquillo en la derrota contra el Celta en Vigo. Peligra su cabeza.

Rodrigo fue suplente por decisión técnica y Marcelino alardeó, en la sala de prensa, que ni lo consultó con el propio jugador ni con los ‘hombres’ de Lim. Le apeteció ser el ‘dueño’ del Valencia por un día. Indirectamente hizo un favor a Lim y Mendes. No exponer a Rodrigo hasta el 2 de septiembre, día del cierre del mercado de fichajes, es minimizar riesgos. Ayuda en su venta. Aunque Marcelino no lo hizo con esta intención. Se puso gallito y limpió su conciencia. En la vida hay que obedecer a los jefes, pero no ser un sumiso. Acatar los mandatos de la empresa y quien te paga, pero no arrastrase. Ser agradecido con quien te ha contratado, pero no un pelota. En definitiva, intentar tener integridad y principios.

Marcelino y Alemany están en la posición más débil en este pulso generado por la propiedad y el representante, que ven en Rodrigo la oportunidad de hacer un negocio con una buena venta. Si el delantero no está en el Atlético de Madrid es porque la otra sociedad Gil Marín-Jorge Mendes todavía no han podido colocar a Ángel Correa en el Milán u otro destino. Rodrigo pasó de despedirse del vestuario del Valencia a volver al día siguiente a entrenarse con Marcelino. Un disparate. Marcelino no se mordió la lengua y lo hizo público en la sala de prensa. Alemany tiene más tacto, quizás por estar más acostumbrado a estas guerras frías en los despachos. Aunque no traga con las injerencias de Singapur y tampoco hay que descartar su dimisión o, como Marcelino, que haya decidido forzar el despido.

Rodrigo Moreno en un entrenamiento del Valencia. (Efe)
Rodrigo Moreno en un entrenamiento del Valencia. (Efe)

Un polvorín

La rebelión de Marcelino García Toral con la suplencia de Rodrigo Moreno en Vigo confirma la crisis abierta en el Valencia. Parece imposible que el equipo recupere la calma cuando los conflictos institucionales tienen en pie de guerra al entrenador y el director general y los nervios llegan al vestuario. Los malos resultados hacen que el Valencia vuelva a ser un polvorín después de los buenos resultados de la pasada temporada: clasificados para la Champions y campeones de la Copa del Rey. Marcelino es ‘perro viejo’, como Alemany, y esperaban un momento como el de Vigo para demostrarle al de Singapur que puede hacer ya lo que quiera con Rodrigo y con quien le dé la gana. Están los papeles del divorcio. Falta el día de la firma. Es cuestión de que se produzcan otros malos resultados para que todo explote por los aires.

Jorge Mendes debe buscar un entrenador. Menudo problema para un agente que, como Lim, se ha comprado el Valencia y lo ha convertido en otra de sus sedes de compra y venta de jugadores. Puede hacer lo que quiera. Como el de Singapur porque para eso acudieron un día al rescate de un club histórico e histérico del fútbol español que se estaba desangrando. Bankia le vendió a Peter Lim el Valencia y se esperaba que llegara uno de estos momentos. En los que el capital exterior encontrar el momento de rentabilidad su inversión. Lo que no debería haberse producido son las formas con las que paga Peter Lim y Jorge Mendes el buen trabajo de Marcelino y Alemany. La respuesta es no arrodillarse. Es la postura de Marcelino García Toral.

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