los cabecillas de una trama de amaños

Las complicadas vidas de Raúl Bravo y Carlos Aranda: los 'traviesos' del Real Madrid

Raúl Bravo llegó a jugar en el Real Madrid de los galácticos y cuando se fue al Olympiacios tuvo un fuerte encontronazo con Ernesto Valverde. Con Carlos Aranda, tenía que estar encima Del Bosque

Foto: Raúl Bravo, entre los detenidos en la operación policial contra el amaño de partidos.
Raúl Bravo, entre los detenidos en la operación policial contra el amaño de partidos.

Raúl Bravo y Carlos Aranda, dos exfutbolistas que se formaron en la cantera del Real Madrid e hicieron una carrera de trotamundos por múltiples equipos, figuran como los cabecillas en la operación de la Policía Nacional en la que se les imputa pertenencia a una organización criminal, corrupción entre particulares y blanqueo de capitales. Una organización para amañar partidos de fútbol y conseguir beneficios de las apuestas. La historia de dos jóvenes con una personalidad en ocasiones conflictiva que tocaron la gloria y fueron cayendo en picado.

Sin grandes alardes técnicos, consiguió jugar más de 100 partidos en el Real Madrid y una Eurocopa con la Selección española. Raúl Bravo logró hacerse un hueco en el Madrid de los galácticos y la España que sucumbió en la Eurocopa de Portugal en 2004 con Iñaki Sáez en el banquillo. Un caso sorprendente con un jugador limitado en calidad y sobrado por su fuerte carácter. Su carrera en los campos de fútbol tiene diferentes episodios. Uno de los más problemáticos sucedió durante su etapa en el Olympiacos (2007), donde protagonizó una fuerte discusión con Ernesto Valverde. El de momento técnico del Barcelona y por entonces en el banquillo del equipo griego le expulsó de un entrenamiento por recriminarle su falta de actitud e indisciplina. No deja de ser sorprendente el roce con Valverde. Una persona que se caracteriza por su serenidad y mano izquierda.

Este es uno de los episodios conflictivos en la carrera de un futbolista que era uno de los emblemas de la política de Florentino Pérez. Los famosos ‘Pavones y Zidanes’. Canteranos y estrellas mundiales. De ellos se favoreció un jugador que tenía más garra que calidad y que llegó a la cantera con 15 años. Debutó en el primer equipo con Vicente del Bosque (temporada 2001-02) y aceptó salir cedido al Leeds, en Inglaterra, para tener un año de formación. Su relación con Florentino era excelente. Necesitaba jugar y tenía la promesa de regresar al Real Madrid. Lo hizo y en la temporada 2003-04 se hizo un hueco en el equipo titular que entrenaba el portugués Carlos Queiroz. Un jugador zurdo, que empezó de lateral y se recicló como central. De esta forma, le llegó la oportunidad de jugar una Eurocopa.

[Cómo se detectan posibles amaños de partidos de fútbol]

Su carrera derivó a ir de un lado para otro con la llegada de Fabio Capello, en 2007, al banquillo del Real Madrid. No le encajaba al técnico italiano y el aventurero Raúl Bravo encadenó diferentes equipos. Estuvo en el Numancia en un año de descenso, pasó al Rayo Vallecano y apenas tuvo protagonismo, hizo las maletas para jugar en el Beerschot belga, regresó al Córdoba y acabó, de nuevo, en Grecia. Primero en el Veria, que entrenaba el exjugador del Barcelona Chapi Ferrer, con el que también tuvo encontronazos. Después en el Aris de Salónica, para colgar las botas en 2017. El galáctico que se cambiaba en un vestuario de lujo con Beckham, Zidane, Figo, Raúl, Roberto Carlos… tuvo un carrera de altibajos y conflictiva.

La difícil infancia de Aranda

Carlos Aranda es otro de los cabecillas que recoge el informe de la policía nacional. Un futbolista al que, al igual que Raúl Bravo, se le puede definir como un ‘guerrero’ del fútbol. En su caso, hizo su carrera como delantero y destacó por su corpulencia y poderío físico. Otro trotamundos que llegó a jugar en ocho equipos diferentes de la Primera división, entre los que se encuentran el Villarreal, Osasuna, Zaragoza, Sevilla, Levante… Y cuya carrera también estuvo marcada por la indisciplina y el enfrentamiento con algunos de sus entrenadores. Como sucedió en su etapa en el Numancia con Juan Antonio Anquela o en Albacete, donde eran polémicas sus salidas nocturnas.

Fue uno de los ojitos derechos de Vicente del Bosque en la cantera del Real Madrid. El hombre que estaba cerca de un chico con problemas porque tuvo una infancia difícil. Su padre le abandonó y su madre era drogodependiente y falleció cuando Carlos tenía nueve años. Se crio con sus abuelos y este malagueño fue visto por los ojeadores del club blanco para llevarlo a la cantera. Del Bosque estaba encima de un chico al que había que dar cariño y que apuntaba un potencial alto como goleador. En el Madrid tenía fama de travieso y para controlarlo tuvieron que ponerle un profesor particular en la antigua Ciudad Deportiva para que continuara con los estudios. No llegó a jugar ningún partido de Liga con el primer equipo del Real Madrid, pero sí consiguió disputar dos de la Liga de Campeones: contra el Molde noruego y el Lokomotiv de Moscú.

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