renovó en febrero

A Ernesto Valverde (ahora) le atizan con el estilo mientras Joan Laporta pide la vez

Habrá que ver si Ernesto Valverde está dispuesto a continuar si detecta desconfianza a su alrededor, ya no solamente por parte de la directiva sino de la plantilla

Foto: Ernesto Valverde, durante el partido entre el Liverpool y el FC Barcelona. (Reuters)
Ernesto Valverde, durante el partido entre el Liverpool y el FC Barcelona. (Reuters)

El día después del descalabro en Liverpool, el Barcelona está todavía en 'shock', incapaz de digerir el colosal sopapo de quedar apeado de la final tras una ventaja en la ida de 3-0 y con un rival mermado sin sus dos mejores futbolistas: Salah y Firmino. De la depresión a la cólera, de la tristeza a la rabia. Nadie ha intentado siquiera buscar excusas y la torta ha sido tan descomunal que pasarán semanas antes de que el club se atreva a hacer un diagnóstico claro de la situación. La estrategia ahora es tener calma, no tomar decisiones en caliente y no abrir la boca. Eso sí, el primer señalado por la debacle es Ernesto Valverde, y su continuidad está en el aire.

El técnico es la diana perfecta. Él mismo afirmó nada más terminar el partido que asumía su responsabilidad. No hizo ningún cambio respecto al partido de ida, en que el Liverpool ya fue superior buena parte del encuentro; no planteó ninguna variante y en la previa aseguró que no quería el control del partido, pero que irían al ataque. La idea era volver a pillar al Liverpool al contragolpe aprovechando los espacios que presumía que iban a dejar —en el Camp Nou, con un Messi espléndido, le había funcionado—. Solo con marcar un gol la final del Wanda estaría en el bote. Hasta el 3-0 no se atrevió a mover el banquillo para hacer exactamente lo mismo que en la ida: Coutinho (que fue una calamidad) por Semedo. Cinco minutos antes del 4-0, Arthur salió por Arturo Vidal, que estaba siendo el más entonado, lo que ya es un síntoma. Nada funcionó, el equipo estaba desconectado, sin ideas y a merced del rival.

Adiós al estilo

A Valverde le han sostenido los buenos resultados y la plantilla, que no es precisamente poca cosa. Messi le dio su bendición públicamente tras el partido ante el Betis, y con la Liga ya en el bolsillo y el billete para la final de Copa se han aplaudido su sentido común, su pragmatismo, su mano izquierda para apagar los incendios que se la han ido presentando. La pérdida del sacrosanto estilo, del juego de combinación y toque con el centro del campo como piedra angular y de la posesión innegociable ha sido gradual, pero quedó en un segundo plano porque los resultados llegaban. Del dominio de los partidos a través del control de la pelota se pasó al dominio de las áreas con la eficacia, la pegada de Messi y la seguridad atrás de Ter Stegen y la pareja de centrales Piqué-Lenglet. A las voces discordantes en los medios de comunicación se las tachó de cenizas. El término 'evolución' se puso de moda como argumento y los que recordaban lo de "el estilo no se toca" eran nostálgicos anticuados que no sabían ver que el Barça ya no tenía futbolistas para jugar así.

Mientras se ha ganado no importaba, pero el Liverpool ha dejado al Barça de Valverde con las vergüenzas al aire y ahora son legión los que se rasgan las vestiduras, no solamente por haber perdido sino por el cómo se ha perdido. Y, claro está, el técnico es el primer señalado. En las encuestas que los dos diarios deportivos de Barcelona tenían en marcha en sus páginas web preguntando quién era el principal responsable de la eliminación, Valverde es la primera opción doblando a la segunda: los jugadores.

La pérdida del sacrosanto estilo quedó en un segundo plano porque los resultados llegaban

La renovación, papel mojado

Valverde firmó su renovación el pasado mes de febrero hasta 2020 con opción a un año más. Ya entonces se intuía que no serviría de mucho en caso de cataclismo, como así ha sido. "Las intenciones siempre son las mejores, pero sabemos cómo es esto y todo está marcado por los resultados. El fútbol es tan incierto y caprichoso que estamos sujetos a lo que suceda", dijo el mismo día de su renovación.

Tenía muy claro que a las malas él estaba en la primera línea de fuego. Sobre todo porque hace un año, cuando la Roma los eliminó en otra noche negra, Bartomeu soltó en una conversación con periodistas que su puesto peligraba.

El diario 'Mundo Deportivo' publicó la información el mismo día en que el Barça jugaba la final de la Copa del Rey y el cabreo del técnico fue mayúsculo, pero la sangre no llegó al río y el doblete finalmente se dio por bueno. La película se ha vuelto a repetir y habrá que ver cómo reaccionan ahora los personajes principales. Por el momento están paralizados, esperando también ver cuál será la reacción de la afición el próximo domingo en el Camp Nou, y de los jugadores y el técnico cuando se vuelvan a encontrar este jueves con el único objetivo de la todavía lejana final de Copa el día 25 de mayo. Habrá que ver también si el propio Valverde está dispuesto a continuar si detecta desconfianza a su alrededor, ya no solamente por parte de la directiva sino de la plantilla. Habrá que esperar para saber si tiene fuerzas y ganas, y esa reflexión todavía no la ha hecho.

Messi abandona el terreno de juego de Anfield tras la derrota del Barcelona ante el Liverpool. (Reuters)
Messi abandona el terreno de juego de Anfield tras la derrota del Barcelona ante el Liverpool. (Reuters)

Los señalados

La contundente derrota en Anfield ha dejado un escenario que nadie preveía, ya no hace una semana sino una hora antes de que empezara el partido. Nadie podía imaginarse un desbarajuste semejante y los jugadores tampoco han salido bien parados. Messi generó lo que pudo en la primera parte, pero después se bloqueó como el resto y de una pérdida suya en el centro del campo nació el tercer gol del Liverpool. Alba firmó su peor partido de la temporada. Busquets flojea. Coutinho es un fantasma. Y Luis Suárez solo ha marcado un gol en esta Champions y lleva sin ver puerta en Europa lejos del Camp Nou desde septiembre de 2015.

La columna vertebral del equipo va cumpliendo años y al fichaje ya anunciado de De Jong se unirá probablemente De Ligt. Mientras, Griezmann vuelve a aparecer en el escaparate.

Y a todo esto, Joan Laporta publicó ayer en su cuenta de Twitter que está dispuesto a presentarse a unas elecciones que exige a Bartomeu que convoque ya. El 4-0 ante el Liverpool ha puesto el Barça patas arriba y habrá consecuencias, pero nadie sabía este miércoles cuáles.

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