su getafe es una pesadilla

El inicio de la tangana: el método del latoso Bordalás o cómo desquició a Marcelino

El Getafe de Bordalás es un equipo insufrible, molesto y engorroso. El estilo está siendo criticado por la polémica copera contra el Valencia. Los resultados son positivos

Foto: José Bordalás, durante el partido en el Wanda Metropolitano contra el Atlético de Madrid. (EFE)
José Bordalás, durante el partido en el Wanda Metropolitano contra el Atlético de Madrid. (EFE)

Tiene fama de duro y de practicar el antifútbol. El Getafe de Bordalás está bajo sospecha por ser el equipo que más faltas comete (380) de todas las ligas europeas, y la eliminatoria contra el Valencia, con la vergonzosa pelea del final del partido en Mestalla, sirve de carnaza para sus críticos. Del Getafe se dice que es un equipo macarra y sucio. Es lo que defienden los que no comparten el estilo de juego del equipo azulón. En cuanto a resultados, no le va nada mal. Ocupa el sexto puesto en la Liga, en zona europea, a cinco puntos del Sevilla. Está mucho más cerca de la Champions que del descenso. ¿Cuántos presidentes firmarían tener un Bordalás en su banquillo para vivir más tranquilos?

La etiqueta de la antideportividad ya se la han puesto. Y solo así se puede explicar lo caliente que ha sido la eliminatoria copera y por qué Marcelino el entrenador del Valencia encendió una de las mechas cuando dijo, antes de jugar el partido de ida en el Coliseum, que el Getafe era un equipo que juega al límite del reglamento. La batalla solo podía tener un final: la trifulca de Mestalla, con insultos, empujones, amenazas… entre los propios jugadores y los miembros de los dos cuerpos técnicos.

La polémica tiene su origen en las insinuaciones al estilo de juego que propone José Bordalás. Fuertemente rechazado y criticado por los que forman parte de la escuela más creativa. Entre los que se encuentran Quique Setién, el entrenador del Betis, o el Barcelona. ‘Pepe’ Bordalás les resulta incómodo e insoportable. Su Getafe es una pesadilla y se quejan de las artimañas de un entrenador que permite que el césped del Coliseum esté más alto de lo que indica la norma y el ímpetu con el que alecciona a sus jugadores para trabar el juego y cometer tantas faltas.

El Getafe de Bordalás es un equipo de autor que provoca un encendido debate sobre la limpieza de su juego o la antideportividad. Lo que no se puede poner en duda es su afán y carácter competitivo. Construye equipos contundentes. El entrenador alicantino se ha forjado a sí mismo con mucho sacrificio hasta tener la oportunidad de estar en la Primera división. Tiene las ideas muy claras y las lleva hasta el final. Su método ofrece resultados satisfactorios. Hoy, es un líder para los aficionados getafenses y, lo más importante, para su presidente, Ángel Torres. Con contrato hasta 2020, empieza a llamar la atención de clubes con más músculo financiero. El Valencia, pese a la batalla de Mestalla, lo tiene en su radar. Es fiable por los resultados, pese a que se le desprestigie por su fútbol. Entre los que le defienden está Simeone.

Bordalás, en el banquillo de Mestalla. (EFE)
Bordalás, en el banquillo de Mestalla. (EFE)

Se le acusa de ser violento

La carrera de José Bordalás Jiménez (54 años) tiene su inicio como jugador en las categorías inferiores del Hércules. Llegó hasta la Tercera división y dejó el fútbol a los 28 años por las lesiones para convertirse en un trotamundos de los banquillos por diferentes equipos de la Comunidad Valenciana: Benidorm, Eldense, Novelda, Hércules, Alcoyano, Elche y así hasta tener la oportunidad de darse a conocer en el Alcorcón y dar un paso más para fichar por el Alavés. Equipo al que ascendió a la Primera división. No siguió, y el 26 de septiembre de 2016 recibió la llamada del Getafe. Le encargaron que ascendiera al equipo y lo consiguió en su primer año. El crecimiento ha sido imparable. El Getafe hoy, con las ‘armas’ de Bordalás, mira a la cara a cualquier equipo.

A su equipo se le acusa de violento, perder el tiempo en el juego, fingir, ser muy duro en los marcajes y no proponer nada atractivo. Del Getafe de Bordalás se dice que su fútbol no divierte. Estamos ante un entrenador más eficaz que vistoso. Un tipo exigente y curioso. Bordalás lleva un tatuaje de la Legión, es aficionado a los toros —su hermano es banderillero—, controla absolutamente todo —pesa a diario a los jugadores, prohíbe el teléfono móvil...—, exige máxima concentración en los entrenamientos y partidos, estar permanentemente enchufado en cada acción... Trabaja a destajo la estrategia y no quiere la posesión de la pelota. Su fútbol se basa en dos pilares: intensidad y verticalidad. Su Getafe es insufrible y pesado. Por cómo presiona, corren los jugadores, van a los balones divididos... Cuando tienen el balón, despliegan un juego directo. Sin él, es un equipo engorroso. ‘El romano’, como algunos llaman a Bordalás, se ha convertido en uno de los entrenadores de moda en España. Para bien o para mal.

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