campeón del mundo

Los valores de Pepu Hernández para ser alcalde de Madrid

Llevó a España a ganar el Mundial de baloncesto en 2006 por su capacidad de liderazgo con mano izquierda. Pepu Hernández es un tipo capaz de emocionar y pasional

Foto: Pepu Hernández celebra el triunfo del Mundial de 2006 en la final contra Grecia. (Efe)
Pepu Hernández celebra el triunfo del Mundial de 2006 en la final contra Grecia. (Efe)

Para quien no conozca la figura Pepu Hernández y se quiera hacer una idea de qué tipo de persona y cómo triunfó en el mundo del baloncesto le basta con mirar a Vicente Del Bosque. Se puede decir que son almas gemelas. En todo. En sus principios, ideales y filosofía de trabajo. Les une que son de izquierdas y campeones del mundo –que no es poco–. Los dos hombres que han llevado al baloncesto y el fútbol español a la cima. Pepu con el Mundial de baloncesto en 2006 y Del Bosque con el de fútbol en 2010. Como el fútbol es el deporte rey a Pepu se le ocurrió que, para celebrar y dar visibilidad a un éxito y gesta como el Mundial ganado en Japón, dejaría un breve discurso para el recuerdo. “Escuchar una palabra que para mí y para todos va a ser muy importante: ba-lon-ces-to”, lanzó a los miles de seguidores que acudieron ese 6 de septiembre de 2006 a Plaza Castilla para celebrar la gesta.

[Pepu Hernández montó una sociedad para ahorrarse impuestos de sus conferencias y publicidad​]

Pepu Hernández, el candidato de Pedro Sánchez para la alcaldía de Madrid, es un tipo sencillo, cercano, tolerante y pasional que se lo ‘curró' desde muy abajo para llegar a lo más alto. Un líder con mano izquierda. Sus raíces están en la escuela del colegio Ramiro de Maeztu –cuna de los valores del sacrificio y la sencillez–. Su vocación por la enseñanza le llevó a moldear sus métodos de entrenamiento con unos marcados principios. Se puede competir con tolerancia y generosidad entre los propios compañeros.

Así empezó su carrera como entrenador con tan sólo 15 años cuando se hizo cargo de un equipo de minibasket en el Estudiantes. Pasó por las diferentes categorías de la cantera hasta que apostaron por su criterio y conocimientos como primer entrenador del Estudiantes. Sustituyó a Miguel Ángel Martín en el banquillo en 1994. Llegaba a la élite del baloncesto un tipo comprometido y con capacidad para emocionar. Transmitía a los jugadores su entusiasmo. La ilusión por superarse y no rendirse. En los 17 años que estuvo en el Estudiantes consiguió ganar la Copa del Rey, ser subcampeón de la Liga ACB y subcampeón de la Copa Korac. Tenía carisma y liderazgo con mano izquierda. Un estilo Del Bosque, al que Pedro Sánchez también intentó convencer para que se hiciera cargo de la secretaría de Estado para el Deporte.

Pepu durante un partido de baloncesto. (Efe)
Pepu durante un partido de baloncesto. (Efe)

El fallecimiento de su padre

Dio el salto para convertirse en seleccionador de España y tocó el cielo el 3 de septiembre de 2006, en Saitama (Japón), con la mayor gesta de nuestro baloncesto. España ganó a Grecia (70-47) con la mejor generación de jugadores: Calderón, Navarro, Garbajosa, Felipe Reyes, Jiménez, Marc Gasol, Sergio Rodríguez, Rudy, Mumbrú… También con Pau Gasol, pero con más mérito, incluso, porque éste no pudo disputar la final por lesión –una fractura parcial del quinto metatarsiano del pie izquierdo–. José Vicente ‘Pepu’ Hernández Fernández se convertía en una leyenda del baloncesto. Un mito. Un entrenador especial y un hombre que guardó en secreto el fallecimiento de su padre el día antes de la final. “No podía afectar al grupo”, dijo en una celebración moderada en el parqué mientras los jugadores estallaban de júbilo.

Pepu Hernández triunfó en el baloncesto por su capacidad de emocionar, ponerle pasión a su idea de juego, convencer, empatizar y transmitir valores. “Cuando los jugadores no están educados en nada, al final no son ni jugadores”, es una de sus frases de cabecera. El candidato del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, a sus 60 años, es un madrileño que se convirtió en ídolo en 2006. La selección española de baloncesto que ganó el Mundial de 2006 recibió el premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Donó el premio –50.000 euros– a UNICEF.

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