el brasileño tiene más hambre que el galés

El día en que Vinicius dejó en evidencia a Bale (y Florentino lo sabe)

El brasileño no tiene la pasividad del galés. Puede que Bale necesite ir al banquillo y ver cómo un chico de 18 años le quita la titularidad porque tiene más ganas, ilusión y descaro

Foto: Vinicius celebra el gol contra el Valladolid. (Reuters)
Vinicius celebra el gol contra el Valladolid. (Reuters)

Dos minutos. Este es el tiempo en el que Florentino Pérez pasó de la desolación de ver cómo el Bernabéu pitaba a Bale en el cambio a ovacionar a Vinicius cuando salía al césped. Un día en el que el presidente abrió los ojos con el galés para sumar una nueva decepción. Al naufragio en el Camp Nou añade el mediocre partido contra el equipo pucelano. La afición está cansada de la actitud apática y desafortunada de un futbolista que sigue sin asumir la responsabilidad de una estrella, liderazgo y un rendimiento fiable. Al Bernabéu se le está atravesando Bale y se carga de razones. Florentino lo sabe, pese a que solo pueda reconocerlo en privado, y cueste disimularlo en público. Bale le produce la misma desesperación que a sus socios. Molesta ver cómo camina —sin gloria— un futbolista que estaba llamado a coger el relevo de Cristiano Ronaldo.

Los dos minutos entre la salida de Bale y la entrada de Vinicius deben provocar que Solari también tome nota y se atreva a ejecutar una decisión que, aunque resulte difícil de cara a la gestión en el día a día de la plantilla, contará con el apoyo presidencial. Si sentó a Isco por qué no hacerlo con Bale. El galés puede que necesite la misma medicina que tuvo con Zidane. En esta ocasión doble ración porque no da síntomas de haber escarmentado. Zidane se hartó de la falta de actitud defensiva, su anarquía y empezó a dejarle fuera del once de gala. Le costó que el galés le retirara el saludo y enviara a su agente a quejarse a Florentino. La medicina que recetó Zidane no fue tan mala si miramos el efecto que tuvo en la final de Kiev. Bale, enfadado, salió contra el Liverpool a comerse el mundo y reivindicarse con dos goles.

Lo que hoy se percibe en el club es que Vinicius tiene más hambre que Bale. El joven brasileño no juega andando ni tiene la pasividad del galés. Hay caso Bale. Es un momento de valorar si necesita estar en el banquillo para que se dé cuenta de cómo un chico de 18 años le quita el puesto de titular porque tiene más ganas, ilusión y descaro. Sentirse señalado no le vendría mal porque la paciencia del Bernabéu se ha agotado y la de Florentino empieza a estar en la reserva. Ver a Vinicius marcar un gol, aunque fuera de churro, pero en un momento crítico y de agonía, fue una liberación para los dirigentes del Madrid. Observar la ineficacia de Bale produce angustia.

Bale en el partido contra el Valladolid. (Reuters)
Bale en el partido contra el Valladolid. (Reuters)

Enamorados de Vinicius

A Solari le corresponde resucitar un equipo moribundo, con un estado de ánimo decaído, poca inspiración e inseguro. El brasileño emociona, agita e ilusiona. Si le sirve de algo —no es nada tonto— tomará buena nota sobre lo que ocurrió en esos dos minutos entre la entrada de Bale al banquillo cabizbajo y la salida del voraz Vinicius. El termómetro de la grada siempre es una buena referencia, como las palabras que llegan desde el interior del club y dicen que Vinicius es un futbolista alegre, fantástico y atractivo. Ese enamoramiento de los dirigentes y aficionados presiona más al entrenador provisional para tomar la decisión de sentar a Bale como escarmiento y apostar más por el insaciable Vinicius.

"Esperamos que Bale muestre sus cualidades en todos los partidos. Es un jugador fantástico y lo queremos disfrutar todos los días", dijo Solari antes del partido contra el Valladolid para reforzar la figura y autoestima del galés. Un jugador que no viajó a Melilla y transmitió en el Bernabéu estar cansado o desconectado es complicado de proteger. Se desconoce cuánto tiempo va a durar en el banquillo, pero Solari actúa como si fuera a estar toda la temporada. "Tiene el 'spotlight' para él", sorprendió Solari para ponerle el foco de estrella.

Quizás Bale necesita menos jabón y más palo y zanahoria porque si no es así es el siguiente paso es apostar cada vez más por Vinicius. "Tiene 18 años y toda su carrera por delante. Las valoraciones se harán de aquí a 20 años", dice Solari para frenar la euforia interna y externa. Que no se vaya tan lejos ni quiera poner freno a las ilusiones de los aficionados y la planta noble porque, a día de hoy, todos prefieren al brasileño en el once antes que el galés.

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