el barcelona golea al real madrid

El despido de Lopetegui se cocinó en el descanso: Antonio Conte está al caer

La goleada del Barcelona al Real Madrid confirma los peores presagios para Julen Lopetegui. Florentino, en el palco del Camp Nou, va a tomar medidas para salir de una crisis galopante

Foto: Julen Lopetegui se lleva las manos a la cabeza en el banquillo del Camp Nou. (Efe)
Julen Lopetegui se lleva las manos a la cabeza en el banquillo del Camp Nou. (Efe)

Julen Lopetegui tenía fecha de caducidad. El ultimátum estaba en Barcelona porque Florentino Pérez venía apurando la decisión desde que se asustó con la derrota en Sevilla y se marchó del palco de Mendizorroza en Vitoria con la impotencia de ver a un equipo a la deriva y mediocre en su juego. El despido de Lopetegui está caliente y sólo queda saber cuándo y cómo lo ejecutará el presidente. Antonio Conte está al caer. Los contactos se suceden para que el técnico italiano despierte a un grupo de jugadores desorientados, hundidos en lo anímico y en baja forma física. La caída libre del Real Madrid toca fondo en el Camp Nou con una derrota (5-1) de la que difícilmente se podía salvar Julen Lopetegui, que ya estaba sentenciado en el descanso. En ese momento, Florentino ya tenía tomada la decisión de ejecutar el despido del técnico vasco.

Al Lopetegui se le hace el máximo responsable del desplome de un equipo en el que no fue capaz de tocar las cabezas de los jugadores para salir con valentía a por un rival que no tenía a Messi. El alcance de los daños es mayúsculo. Un Real Madrid a siete puntos del Barça que pone la Liga cuesta arriba cuando sólo estamos en la décima jornada. A Antonio Conte se le considera un entrenador experimentado, que sabe manejar vestuarios con estrellas, capacitado para la exigencia y la presión que supone el Real Madrid y con el objetivo de armar un equipo más sólido. Ganar ya es urgente para salir de la crisis y recuperar la confianza y la ilusión.

La malísima dinámica de Lopetegui confirma una crisis galopante en la Liga con cuatro derrotas, tres victorias y tres empates. Es su peor inicio en el campeonato nacional en 60 años. El Madrid no gana un partido en la Liga desde el 22 de septiembre -al Espanyol- y de los últimos 15 puntos sólo ha sumado uno -el derbi en el Bernabéu-. El departamento de Recursos Humanos está a la espera de que Florentino o su mano derecha -José Ángel Sánchez, director general ejecutivo- hagan una llamada a Lopetegui y su agente para que pasen por las oficinas para firmar los papeles del cese. La goleada en el Camp Nou hace saltar por los aires el proyecto de un presidente que confió en un seleccionador que estaba a las puertas de disputar un Mundial y le atraía porque los elegidos habían renunciado a coger el cargo y Julen tenía el respaldo de Sergio Ramos y otros internacionales.

Un Barcelona sin Messi

Perder y ser goleado sin Messi hace más cruel la caída del Real Madrid de Julen Lopetegui. La ausencia de la estrella argentina multiplica la gravedad de una derrota en la que el Barça abre una brecha sangrienta a finales de octubre. La imagen de equipo miedoso y en estado de depresión hace más complicado, por no decir imposible, cualquier apoyo o defensa para mantener a Lopetegui en el banquillo. El equipo se estrelló en el Camp Nou y Lopetegui entregó su cabeza a Florentino. Ya tiene la derrota que imaginaba que iba a producirse desde que el equipo se derrumbó.

Julen Lopetegui ya estaba despedido en el descanso cuando Florentino Pérez se metió en el palco maldiciendo la imagen de equipo cobarde e inseguro con la que jugó en la primera parte. El miedo le costó al Madrid marcharse perdiendo con dos goles en contra -Coutinho y Luis Suárez, de penalti-. La imagen de unos jugadores asustados y bloqueados era el finiquito de un entrenador en pánico e incapaz de encontrar soluciones tácticas a lo que se presumía como una escabechina. Ese miedo a una goleada, un ridículo mayúsculo y el cese del técnico fue un aguijón de amor propio. Lo que pasó en el vestuario del Real Madrid en el intermedio sonó a rapapolvo, bronca y toque de arrebato con un señalado. El técnico decidió cargarse a Varane para meter a Lucas Vázquez en el carril derecho, jugar con tres centrales -Nacho, Casemiro y Sergio Ramos- y el Real Madrid apareció en el partido.

Benzema cabizbajo en el Camp Nou. (Efe)
Benzema cabizbajo en el Camp Nou. (Efe)

La 'tumba' de Lopetegui

La salida en inicio del segundo tiempo, con el nuevo dibujo, resultó extraordinaria. El equipo se llenó de rabia y ganó en profundidad. Mostró el carácter que le había faltado en el primer periodo para lanzarse con desesperación y arrojo a la portería de Ter Stegen. El Madrid ya era un equipo enojado. Buenos síntomas que contrastaban con el estado depresivo con el que deambularon en la primera parte. Jugaron andando. La avalancha tuvo premio con un nuevo gol de Marcelo -el tercero en los tres últimos partidos- y un disparo de Modric al palo que podía haber igualado el resultado. El Barcelona se había relajado y el Madrid lo aprovechó. Poco duró esa energía porque este Madrid tiene serios problemas estructurales en el sistema defensivo y ofensivo, tácticos con el bajón de sus mejores jugadores, físicos y de definición.

El partido empezó mal para Lopetegui desde que se dieron a conocer las alineaciones. Decidió dejar a Vinicius en la grada. Una decisión contraria a los planes del club, que había conseguido anular en los comités la sanción por doble amarilla con el filial en el partido de Vigo. Otro motivo más para que el presidente mirara con más mala cara a Lopetegui. Era una cuestión de comprobar si realmente el entrenador tenía un plan con el que convencer de la injusticia de las críticas o con el que seguir justificando los tropezones a la mala suerte. El Madrid fue superado y arrollado con Messi en la grada.

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