sufrimiento durante 81 minutos con el al jazira

El Real Madrid sale mareado del VAR, pero estará en la final gracias a Bale

Después de tener un torrente de ocasiones en la primera media hora, el Al Jazira se adelantó y no había manera de acertar con la portería, ya fuera por el portero, por los errores o el VAR

Foto: Bale celebra el gol que da el pase a la final al Real Madrid. (Reuters)
Bale celebra el gol que da el pase a la final al Real Madrid. (Reuters)

Desde la perspectiva eurocentrista, el Mundial de Clubes es un mundialito de pachangas por el que te dan una copa y un parche para el pecho solo con participar. Ganar se da por hecho, se cuenta con ello, vamos, es como un automatismo que sucede una vez al año con el club de nuestro continente al que le toca jugar, por lo general, español. Precisamente por esta realidad vigente y poco atractiva, el público apenas siente la trascendencia que sí tiene para los equipos de las demás confederaciones concurrentes. En Sudamérica es el momento predilecto del año a nivel de clubes, enfrentarse a Europa, al Real Madrid en este caso, con la gloria ancestral al alcance de la memoria y el ansia por no sentirse inferiores. En el resto es un acontecimiento único de disfrute. Como siempre, ganó el europeo...

Da la sensación, de que la FIFA se ha tenido que inventar un sistema de videoarbitraje para que nos apetezca hablar de este torneo siempre considerado menor. ¿A quién le apetece sentarse a las seis de la tarde de un miércoles a ver al Madrid apabullar a unos pobres chavales que viven y juegan en medio del desierto más lujoso? Habrá habido algunas pocas personas que se hayan jugado una bronca de sus superiores por ponerse la radio de soslayo para no perderse lo que ocurría en Abu Dabi. El resto, en sus trabajos o en sus casas, prefirieron mantener sus actividades cotidianas... hasta que por las redes sociales escucharon no sé qué del VAR. Que le había anulado un gol al Madrid o algo de eso.

Ahí surgió otro partido, uno con más interés público que provocó una inevitable jarana y la consecuente hilaridad. Si ya uno se toma poco en serio el Mundial, por mucho que lo juegue el Real Madrid (y lo vaya a ganar, a las estadísticas nos remitimos los europeos), cuando aparece un árbitro que viendo una repetición decide que es fuera de juego de un futbolista que no interviene y que por ese preciso motivo erróneo decide anular un gol de otro futbolista en situación correcta, tardando para ello varios minutos, resulta casi imposible no desternillarse con lo que muestra la señal televisiva.

El Real Madrid estará en la final porque es infinitamente mejor que el Al Jazira, pero sobre todo porque ganó 1-2. Los más pragmáticos en la práctica de este magnífico deporte entienden que lo único que sirve es marcar un gol más que el contrario, lo demás, lo que te lleve a conseguir ese resultado positivo es secundario y más que aceptable.

Casemiro no entendía por qué el árbitro anuló su gol. (Reuters)
Casemiro no entendía por qué el árbitro anuló su gol. (Reuters)

Al término del encuentro, con el Madrid aún casi celebrando la agónica victoria como nadie pensaba que lo haría (pues se intuía nada más pitar el árbitro que iba a caer un torrente de goles al bueno de Khaseif, portero emiratí, el escueto marcador daba a entender que el Madrid había rozado el ridículo. Nada que objetar a esa sensación a bote pronto, la que siempre hay que aceptar cuando se juega al Trivial Pursuit para no fallar en el quesito naranja. Ese análisis ventajista no extrae lo más importante del encuentro, que la falta de gol es alarmante, sí, pero menos cuando se generan tantísimas ocasiones, que no superan la línea de gol casi por la intervención divina del dios de idolatran los árabes.

¿Jugó mal el Madrid? Ni sí, ni no ni todo lo contrario. Hizo todo lo que convenía para golear y permitir en el último cuarto de hora el descanso merecido a los protagonistas principales del encuentro. Lo que ocurre en este tipo de partidos ante rivales tan inferioers es que cuando no entran durante un buen rato, cuando encima a la primera que ellos tienen te la clavan, el que debe estar con la cabeza fría, aun si no le caben en la foto todos sus Balones de Oro, se obceca y no atina, y como a él, le sucede a los que le acompañan. Porque tampoco es normal lo que falló Benzema, que se topó con el palo en dos ocasiones.

A partir de ese detalle psicológico imposible de obviar, el Madrid combinó en Abu Dabi el mismo estilo excelso del 5-0 al Sevilla del fin de semana con el dramático vacío intelectual de San Mamés. Con lo primero, las ocasiones se crean a través del juego posicional con el que se encuentran espacios y el delantero que remata lo hace con ventaja y claridad. Con el segundo, el fútbol se reduce a los centros laterales a ninguna parte. Decían Cruyff y Telê Santana que en la Intercontinental de 1992 iban a jugar un fútbol precioso, que nadie iba a perder tiempo y que nadie iba a colgar balones a la olla a ver qué pasa. El Madrid no les escucha, cuando se harta de combinar, la cuelga a ver qué pasa. Y no pasa mucho, por lo general. Menos aún ante un club que basa su defensa en la acumulación de efectivos desordenada que, por tanto, crea superioridad en la marca a los dos o tres rematadores del contrario.

Zidane quiso que el Madrid también acumulara futbolistas de ataque y permitió a Achraf y Marcelo, los laterales, situarse de extremos o de interiores, según viniese bien, y defendió casi en exclusiva con Nacho y Varane, los dos centrales. El Al Jazira es limitadito, pero lo bueno que tiene lo tiene delante. Boussoufa y Romarinho hicieron constantes dos para dos. Uno de ellos acabó en gol de Romarinho. Luego hicieron un dos contra nadie y ese también acabó en gol, pero fue anulado por el VAR, esta vez bien, porque hay que ser torpe para caer en fuera de juego en esa situación. Por poco no se ponen 2-0 y a ver quién le echa la culpa al VAR entonces. El peligro fue constante y no hubo solución. Ante el Gremio eso no sirve.

Lo que sí le salió bien a Zidane fueron los cambios. No tanto por Asensio y Lucas, que tampoco aportaron demasiado a lo que ya había en cuestión de creatividad, sino por Bale. Volvía el galés, otra vez, una vez más. Quién sabe si para quedarse. Pero como contra el Fuenlabrada, arregló un problema nada más entrar. Marcó el 1-2 tras una buena jugada y se fue a celebrarlo con un efusivo abrazo con Sergio Ramos, el capitán, reservado por precaución. Antes había marcado Cristiano, el de siempre. Falta Benzema, que no anota. La 'BBC' sigue sin estar completa. Veremos si lo está en la final.

Ficha técnica

1 - Al Jazira: Ali Khaseif (Housani, m.51); Rashid, Jumaa, Ayed, Musallem Fayez; Al Hammadi (Al Otaiba, m.60), Al Hosani (Rabia, m.72), Al Attas, Boussoufa; Romarinho y Ali Mabkhout.

2 - Real Madrid: Keylor Navas, Achraf, Varane, Nacho, Marcelo, Modric, Casemiro, Kovacic (Lucas Vázquez, m.68), Isco (Marco Asensio, m.68), Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, m.80).

Goles: 1-0, m.41: Romarinho. 1-1, m.53: Cristiano Ronaldo. 1-2, m.81: Bale.

Árbitro: Sandro Ricci (Brasil). Amonestó a Ayed (68) por el Al Jazira.

Incidencias: encuentro de semifinales del Mundial de Clubes disputado en el Zayed Sports City Stadium, con 36.650 espectadores en las gradas.

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