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Carlos Sainz opta a su primera victoria mientras Leclerc emula a Ayrton Senna
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primera linea y medio triunfo para Ferrari

Carlos Sainz opta a su primera victoria mientras Leclerc emula a Ayrton Senna

Ferrari tiene media victoria en sus manos al copar la primera línea, pero el español tiene abiertas sus opciones ante una prueba que se espera movida e incierta si llega la lluvia

Foto: El encontronazo de Sainz con Pérez en Portier, en los instantes finales de los clasificatorios (Fórmula 1)
El encontronazo de Sainz con Pérez en Portier, en los instantes finales de los clasificatorios (Fórmula 1)

La sesión clasificatoria de un Gran Premio de Mónaco brilla frecuentemente por encima de la propia carrera, y suele escenificar la mayor intensidad del fin de semana. La edición actual, sin embargo, lució por delante de otras anteriores gracias al cerrado duelo entre Red Bull y Ferrari. Y también al sublime talento de Charles Leclerc. De no haber acabado Sergio Pérez contra los raíles en el mismo sitio que Ayrton Senna en aquella famosa carrera de 1988, el monegasco podría haber emulado al brasileño con su última y salvaje vuelta no completada. Porque los clasificatorios terminaron como suele ocurrir en los últimos tiempos. Con uno de los favoritos estampado. Bueno, fueron dos en esta ocasión.

Carlos Sainz se ganó un gran balón de oxígeno en el Principado, terreno donde se mueve con elegancia y velocidad desde su primera carrera en las World Series. Terminar contra los raíles no hubiera ayudado a su cruzada. Al contrario, no puso un pie en el sitio equivocado en todo el fin de semana ¿Hubiera logrado la pole? No, posiblemente, con la implacable danza de su compañero ante la puerta de su casa. Pero el madrileño mantiene sus aspiraciones a la primera victoria. Qué mejor sitio que el Gran Premio de Mónaco.

"Así es Mónaco"

La Q1 ya parecía una Q3 por su intensidad y el duelo brutal entre los cuatro monoplazas, pero en el que Leclerc siempre sacó la cabeza. Y Max Verstappen ejerció de rara comparsa, inusualmente noqueado durante el fin de semana por Checo Pérez, con quien incluso Sainz llegó a empatar en una ocasión hasta literalmente la última milésima. Más tarde coincidieron de nuevo, aunque ahora físicamente en Portier. Pero el F1-75 flotó sobre pianos y baches, con una tracción extraordinaria. Leclerc machacó la entrada y salida de Santa Devota, Sainz brillando en el último sector (excepto en el primer intento del Q3). La primera línea no se podía escapar a Ferrari. Y no se les escapó. En realidad, nunca estuvo en peligro.

"Cuando estaba entrando en la curva 7, en mi lado izquierdo vi salir una bandera amarilla. Inmediatamente, al verla, me di cuenta de que el coche que tenía delante se había estrellado, pero no se ve dónde. Entrabas en la curva sin saber dónde iba a estar", explicó Sainz, que intentó meterse por el hueco a la derecha del mexicano. "Solo pisé el freno, traté de hacer el radio de la curva lo más cerrado posible y, justo cuando iba a evitarlo, pisé los frenos con más fuerza y logré sujetarlo con la parte trasera. Hubiera sido una buena salvada si lo hubiera conseguido, porque no había casi tiempo. Pero así es Mónaco", se lamentó. "Es una lástima, porque de nuevo una bandera roja cierra la sesión y me niega la posibilidad de intentar el asalto a la pole". Afortunadamente, Sainz ya había hecho caja con su primera vuelta. Esa que tampoco fue perfecta.

¿Optaba Sainz a la pole?

Leclerc lideró los tres bloques. Si el día anterior avisó que la mejora no estaba tanto en su monoplaza como en sí mismo, el monegasco materializó su mejor clasificatoria en la Fórmula 1. Bajar por encima del 1.11.5 parecía imposible. Logró 11.3. De haber completado su última vuelta al ritmo que llevaba, quizás hubiera llegado al 1.11 raspado. Entonces, no se hubiera hablado de una pole, sino de Ayrton Senna y otras gestas del pasado. Pero el accidente de Checo Pérez, con la lengua fuera y corto de neumático en el último intento, lo impidió, zancadilleando a Sainz por el camino. ¿Frustró también el mexicano al español para luchar por la pole?

Sainz perdió dos décimas frente al monegasco tras su primer intento, aunque su sensación interna le daba fe en sus opciones. En esa primera vuelta del Q3, "encontré tráfico". También tuvo además dos latigazos, a la salida de la Rascasse y al entrar en la línea de meta. Si unía todo, Sainz se sentía capaz de disputar a Leclerc el trono de Mónaco. "Creo que la pole era posible. Durante el fin de semana hemos tenido un gran ritmo, me sentía muy bien con el coche hoy, pero nunca se puede saber qué ocurrirá en los clasificatorios". Quizá se refirió al resultado final, porque la piña de uno de los favoritos se vio venir.

Rodar en 1.11.5 en Mónaco son palabras mayores con coches de 800 kilos. Ahí radica el mostruoso giro final de Leclerc. Hubiera tenido que completarlo, algo que no logró el pasado año con su accidente. Pero hasta que saltó la bandera roja, Leclerc bajaba cuatro décimas al tiempo del primer intento. Una barbaridad con los precedentes de vueltas anteriores. Sus dos primeros sectores mejoraban en tres y dos décimas respectivamene a los de Sainz hasta el accidente con Pérez. Brutal. "Definitivamente, esa vuelta era una de mis mejores en la Fórmula 1".

Ferrari atesora ahora medio gran premio en sus manos. Un triunfo absolutamente crucial después de las tres victorias consecutivas de Verstappen. Si Leclerc es líder al terminar la primera vuelta y Sainz le escolta, en condiciones normales y sin incidentes, el triunfo estará sellado. Sin embargo, ¿y si el español le arrebatara la primera plaza en la salida? ¿Qué estrategia seguirá Red Bull con Verstappen, siempre por detrás de Pérez este fin de semana? ¿Lloverá o no, como dudan los pronósticos? Viernes y sábado anticipan, por tantos incidentes, que habrá coche de seguridad y hasta bandera roja. Sobre el papel, y que sirva de precedente, el Gran Premio de Mónaco podría ser tan intenso como sus entrenamientos.

La sesión clasificatoria de un Gran Premio de Mónaco brilla frecuentemente por encima de la propia carrera, y suele escenificar la mayor intensidad del fin de semana. La edición actual, sin embargo, lució por delante de otras anteriores gracias al cerrado duelo entre Red Bull y Ferrari. Y también al sublime talento de Charles Leclerc. De no haber acabado Sergio Pérez contra los raíles en el mismo sitio que Ayrton Senna en aquella famosa carrera de 1988, el monegasco podría haber emulado al brasileño con su última y salvaje vuelta no completada. Porque los clasificatorios terminaron como suele ocurrir en los últimos tiempos. Con uno de los favoritos estampado. Bueno, fueron dos en esta ocasión.

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